Las cuotas de género en la lucha por el poder
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Las cuotas de género en la lucha por el poder
Para las elecciones de 2023, los partidos políticos deberán postular al menos a una mujer en las candidaturas de gubernaturas de Coahuila y Estado de México. Sin embargo, los partidos políticos siguen mostrando renuencia a este tipo de medidas.
Por Strategia Electoral
2 de agosto, 2022
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En la Roma clásica existían tres maneras distintas de interpretar el poder: el imperium, la potestas y la auctoritas. El “imperium” era un poder absoluto propio de quienes tenían capacidad de mando; se trataba fundamentalmente de los cónsules y los procónsules. Luego estaba la “potestas” que era el poder político capaz de imponer decisiones mediante la coacción y la fuerza, y  por último existía la “auctoritas”, que era un poder moral basado en el reconocimiento o prestigio de una persona, el poder socialmente reconocido, la legitimidad del cargo. En la auctoritas y la potestas descansaba el equilibrio del Estado Romano.

Así, la potestas es la ley, que se basa en un poder que no se cuestiona, se tiene y se ejerce, mientras que la auctoritas no la concede la ley, se gana demostrando a los demás, a través de la experiencia, que se es digno de respeto.

El pasado 20 de julio, ante el rechazo manifiesto de los representantes de todos los partidos políticos, el Consejo General del INE aprobó una serie de criterios relativos al cumplimiento del principio de paridad en gubernaturas. Lo anterior atendiendo a la proximidad de las elecciones de Coahuila y el Estado de México.

En acatamiento a una sentencia del TEPJF 1 se estableció que los partidos políticos deberán realizar las modificaciones necesarias a sus documentos básicos para garantizar la paridad sustantiva a través del criterio de competitividad en las postulaciones a las gubernaturas. Esto debe pasar a más tardar el 31 de octubre de este año. Ante la eventualidad de no alcanzar a hacerlo en esos plazos, los partidos tendrán la posibilidad de emitir lineamientos en los que se definan las reglas de competitividad para la postulación de candidaturas paritarias.

Para las elecciones de 2023, los partidos políticos deberán postular al menos a una mujer en las candidaturas de gubernaturas de Coahuila y Estado de México. Nuevamente esta medida fue ampliamente discutida durante la sesión y a pesar de que finalmente se aprobó por mayoría, los representantes de los partidos políticos, e incluso algunos consejeros electorales, expresaron su rechazo por considerar excesiva la intromisión de la autoridad en la vida interna de los partidos y una imposibilidad material de implementar, en esta elección, los criterios de competitividad como medida adicional a la paridad.

Cabe decir que esto no es ninguna novedad, pues la Sala Superior al resolver las impugnaciones de las elecciones 2021-2022 ordenó a los partidos políticos que, para los próximos procesos electorales, y a efecto de dar cumplimiento al principio constitucional de paridad, definieran reglas claras para la selección de sus candidaturas y vinculó al INE para supervisar la adopción de dichas normas y verificar su cumplimiento. A pesar de ello, prácticamente ningún partido tomó medidas en el asunto y, por lo tanto, el INE se vio en la necesidad de imponer estas medidas y plazos a los partidos para no incurrir en desacato y cumplir con el mandato constitucional.

La implementación de criterios de competitividad -tema central de la discusión- surgió como una de las medidas adicionales a la paridad, ideada por las autoridades electorales por considerar que la postulación paritaria ha demostrado ser insuficiente para lograr que este principio trascienda a la integración. Estos criterios, en resumen, implican postular mujeres en las entidades con mayor posibilidad de triunfo para impulsar no solo su participación política sino su llegada a los cargos.

Sin embargo, los partidos políticos siguen mostrando renuencia a este tipo de medidas. Para ello han señalado que no existen parámetros claros para determinar en qué entidades tiene cada partido político mayores posibilidades de triunfo pues la realidad es que las preferencias electorales, al ser subjetivas, dependen de diversos factores como el contexto político, la persona que será postulada, el desempeño del gobierno anterior, entre muchos otros, que son difíciles de predecir y pueden cambiar de una elección a otra.

También aseguran que en el caso específico de las elecciones 2022-2023, si se toma como parámetro el resultado obtenido en la votación inmediata anterior, que es el utilizado con mayor frecuencia pues la competitividad tiene poco margen de interpretación, la autoridad estaría incidiendo de manera excesiva en la vida interna de los partidos. La incidencia, de acuerdo con ellos, se daría tanto en su derecho de autodeterminación y autoorganización, como en el derecho de los militantes a elegir libremente qué precandidatura apoyar.

El acuerdo final fue que cada partido determinará el criterio de competitividad que empleará para seleccionar en qué entidad o entidades postulará mujeres, pudiendo elegir alguno distinto al del resultado obtenido en la votación inmediata anterior. Sin embargo no queda muy claro qué otro criterio podrían utilizar para cumplir, por lo que será responsabilidad del Consejo General evaluar lo que decidan.

Los obstáculos en la implementación de este tipo de acciones afirmativas no se agotan con las dificultades operativas, la constante resistencia de los partidos políticos y las consecuencias negativas que han traído -como el aumento de violencia política contra las mujeres que han obtenido cargos de poder gracias a ellas. Estos van más allá de problemas organizativos y del machismo interiorizado del sistema porque radican también en que las cuotas dan a las mujeres la potestas pero no necesariamente la auctoritas. ¿Cómo logramos promover el reconocimiento de las mujeres a ejercer cargos públicos y que sean reconocidas como actores legítimos en la política cuando ni siquiera sus propios partidos lo hacen?

@Eleccionesymas

 

1 SUP-RAP-116/2020 y acumulados

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