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Capital Plural
Por COPRED
Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura... Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura de trato igualitario y no discriminación en la Ciudad de México, en el país y en el mundo. Twitter: @COPRED_CMX (Leer más)
¿A quién invitarías a comer a tu casa? Discriminación, racismo y xenofobia hacia personas en situación de movilidad humana
La exclusión hacia este grupo de atención prioritaria genera grandes costos tanto para las personas en situación de movilidad humana, que no tienen acceso a un buen empleo, servicios de salud y educación o no puedan rentar una habitación, como para las ciudades y sociedades en las que habitan, pues se pierden de beneficios sociales, culturales y económicos.
Por Dulce M. Cortés Fernández
17 de junio, 2021
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Recordar que las personas migrantes, solicitantes de protección internacional, no vienen a quitarnos nada; al contrario, pueden aportar mucho. No son personas dependientes, son personas que necesitan al principio un poco de ayuda.

Ana Saiz, Sin Fronteras IAP

 

Cuando te hablan de una persona extranjera, ¿qué es lo primero que viene a tu mente? ¿Cómo te la imaginas? Una vez que hayas pensado en ello, ¿podrías decir cuáles son las características que le atribuiste sobre su nacionalidad, tono de piel, idioma que habla, forma de vestir, si cuenta o no con estudios universitarios, si trabaja o está desempleada, o si es rica o pobre? Ahora te invito a realizar ese mismo ejercicio pero pensando en una persona en situación de movilidad humana; es decir, migrante, refugiada, solicitante de asilo, desplazada o retornada.

Sin conocer tu respuesta, lo más probable es que a las personas extranjeras las hayas pensado con nacionalidad estadounidense o de algún país europeo, blancas, hablantes de inglés e incluso otros idiomas, “bien” vestidas, con estudios universitarios y con dinero proveniente de su sueldo. Sin embargo, para las personas en situación de movilidad humana lo más seguro es que no contestarías lo mismo.

Dicho lo anterior, ¿a quién invitarías a comer a tu casa?, ¿con quién interactuarías en la escuela u oficina?, ¿a quién contratarías? o ¿a quién te gustaría hablarle para conocer su cultura? Es importante hacer esta reflexión porque muchas veces nuestras respuestas a estas preguntas se basan en estereotipos y prejuicios que fomentan conductas discriminatorias, racistas y xenófobas que muchas veces replicamos sin darnos cuenta y resultan en la exclusión de este grupo.

Según una encuesta realizada por Grupo Reforma y The Washington Post en 2019, el 55% de las personas mexicanas prefería que las personas migrantes centroamericanas fueran deportadas a sus países de origen, mientras que sólo el 7% quería que se les ofreciera residencia en el país. Asimismo, el 64% de la población entrevistada consideró que las personas inmigrantes son una carga para el país y un 51% estuvo a favor de utilizar a la Guardia Nacional para combatir la migración de personas centroamericanas.

De acuerdo con el Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2020, se estima que hay cerca de 272 millones de migrantes internacionales en el mundo, y las ciudades son sus principales lugares de destino. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, tan sólo en las últimas décadas América Latina y el Caribe experimentaron un aumento sin precedentes del 70% de migrantes provenientes de otras ciudades de la región. Se estima que un 20% de las personas migrantes se concentra en las áreas metropolitanas más grandes del mundo, incluyendo las grandes ciudades latinoamericanas.

“Las dinámicas económicas, productivas, políticas y sociales de las ciudades motiva a percibirlas como espacios con mayores oportunidades y facilidades para el destino de personas en situación de movilidad humana, por lo que las ciudades se han convertido en polos de atracción para los flujos migratorios”, explica el informe “Movilidad Humana y COVID-19: Una aproximación a la respuesta de los gobiernos locales de América Latina y el Caribe” elaborado por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (COPRED) y la UNESCO.

Estos datos demuestran que la exclusión hacia este grupo de atención prioritaria genera grandes costos tanto para las personas en situación de movilidad humana, que no tienen acceso a un buen empleo, servicios de salud y educación o no puedan rentar una habitación, como para las ciudades y sociedades en las que habitan, pues se pierden de beneficios sociales, culturales y económicos.

Al respecto, el Informe de Impactos diferenciados por COVID-19: diálogos con organizaciones de la sociedad civil, elaborado por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) en 2020, señala que “las personas migrantes y refugiadas se enfrentan a impactos diferenciados en dos ámbitos: el externo, que se refleja en su estatus económico, social y jurídico-administrativo, y el interno, que está relacionado con la satisfacción de sus necesidades básicas y de salud mental (…) y que la situación mundial ha desdibujado la presencia y las necesidades específicas de estas personas, lo cual se agrava por la percepción generalizada de rechazo a la migración”.

Así, abogando a la naturaleza intercultural, pluriétnica, plurilingüe y pluricultural de nuestra ciudad, donde las personas en condición de refugio, refugiadas y migrantes gozan de la protección de sus derechos bajo los criterios de hospitalidad, solidaridad, interculturalidad e inclusión, desde donde estemos parados podemos realizar diversas acciones que ayuden a eliminar la discriminación, el racismo y la xenofobia hacia este grupo, en el que quizá alguno de nuestros familiares o incluso nosotros estuvimos o podemos llegar a estar.

Dichas acciones son evitar hacer comentarios parecidos a “yo no soy racista, pero las personas migrantes me pueden quitar mi trabajo”, no compartir publicaciones o memes en redes sociales con mensajes xenófobos, informarte sobre cuáles son sus derechos, contratarlos o contratarlas en tu empresa o darles un trato digno cuando van a tu consultorio médico, por ejemplo. Hasta que un día puedas invitarles a comer a tu casa porque se convirtieron en el amigo o amiga de la escuela de tus hijos e hijas, en el vecino o vecina de la casa de al lado, o en tu compañero o compañera que trabaja contigo en la oficina.

El discurso de odio y xenofobia limita la inclusión de las personas en situación de movilidad humana. Por eso es urgente que todas y todos a cualquier edad reconozcamos la diversidad y la respetemos bajo el principio de igualdad y no discriminación.

* Dulce M. Cortés Fernández es asesora en la Secretaría Técnica del COPRED.

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