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COVID-19: aumento de brechas en el acceso a la educación para niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad
Es claro que las dificultades a las que se han enfrentado las niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad reflejan la enorme profundización de las brechas de desigualdad y de las situaciones históricas de discriminación como consecuencia de esta pandemia.
Por Norma Nárvaez
12 de agosto, 2021
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Nos encontramos frente a una situación de emergencia sanitaria mundial. En este momento, es difícil dejar de pensar en los grupos de personas que históricamente han vivido situaciones de vulnerabilidad o de discriminación, y mucho más en que no serán arrasados por los efectos –e impactos diferenciados para esas personas– que va dejando, en este caso, la pandemia por covid-19.

Ciertamente, las secuelas que ha dejado la pandemia por covid-19, relacionadas con la salud pero también las de carácter emocional, económico, acceso a la justicia, acceso a la vivienda, acceso a una vida libre de violencia y una de las más importantes, el acceso a la educación, han tenido un gran impacto en la vida y proyectos de un sinfín de grupos de personas, especialmente aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, como niñas, niños, adolescentes y juventudes que viven con discapacidad.

Cuando las características y condiciones de las personas se interseccionan, se acrecienta la posibilidad de vivir situaciones de exclusión, vulnerabilidad, falta de oportunidades y discriminación estructural en los diferentes sistemas sociales en los cuales se desarrollan, por ejemplo, salud, justicia, y en este caso, el educativo. Las niñas, niños, adolescentes y juventudes viven situaciones de discriminación sistemática, y si además viven con discapacidad, ésta se amplifica.

Las niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad durante esta pandemia se han enfrentado a situaciones de exclusión en torno a la educación, pues los programas de aprendizaje a distancia no son accesibles o ajustados para permitir la participación y satisfacer las necesidades de aprendizaje. Las alteraciones en las rutinas diarias generadas por el cierre de las escuelas pueden resultar particularmente difíciles para las y los estudiantes que necesitan una rutina estable, lo cual se traduce en grandes retos para las familias por el apoyo adicional que esta población requiere. Además, gran parte del estudiantado con discapacidad vive en hogares pobres y vulnerables, lo que ha provocado que tengan dificultades de acceso a la tecnología para la educación virtual y, por ende, esta población corre el riesgo de tener las mayores brechas de aprendizaje (BID, 2020: 1).

La pandemia por covid-19 ha profundizado y aumentado las brechas a las que de por sí ya se enfrentaban niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad en su tránsito por el sistema educativo en el país. En la Ciudad de México, particularmente, esto se refleja en el aumento del abandono escolar, en la disminución de presupuesto a las instituciones o en el cierre de programas que atienden a esta población, situaciones que se acrecentaron en la administración actual, entre otras consecuencias.

El INEGI, en la Encuesta para la Medición del Impacto covid-19 en la Educación 2020, refleja que de los 33.6 millones de niñas, niños, adolescentes y juventudes de 3 a 29 años que se inscribieron al ciclo escolar 2019-2020, 740 mil no pudieron concluir el ciclo escolar; el 58.9% por alguna razón asociada a covid-19 y 8.9% por falta de dinero o recursos. Entre las razones asociadas a la deserción por covid-19 se encuentra que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje, en casos en que la madre, padre o tutor de esta población se quedaron sin trabajo o por la carencia de una computadora u otros dispositivos, así como la carencia de conexión a internet. Es importante señalar que, de este porcentaje total de la población, el 2% (580 mil 289) presenta algún tipo de discapacidad (INEGI, 2020). Si bien estos números reflejan la realidad de niñas, niños, adolescentes y juventudes en general, si pensamos en el grupo que vive con discapacidad, el escenario se vuelve mucho más complejo, sobre todo si se piensa en el aumento de gastos que implica hacer los ajustes necesarios en cada hogar para que dicha población pueda acceder a la educación a distancia y en línea de una forma incluyente y libre de discriminación en la Ciudad de México.

Ante este escenario, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), realizó y publicó el Informe Impactos diferenciados por COVID-19: Diálogos con organizaciones de la sociedad civil, que refleja la realidad de cada uno de los grupos de atención prioritaria de la Ciudad de México a partir de lo sucedido en diferentes espacios sociales a causa de covid-19.

Gran parte de las brechas y situaciones de discriminación que han experimentado las niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad son las siguientes (COPRED, 2020):

  • Según datos de la Secretaría de Salud, los casos de niñas, niños y adolescentes contagiados por covid-19 fue de 12 mil 686 –3 mil 133 se dieron en la Ciudad de México– y 197 defunciones, 17 en la Ciudad de México. (Al 8 de agosto, la cifra ya es de 60 mil 928 casos confirmados y 613 defunciones en todo el país).
  • La pandemia puso en evidencia las fallas que ya existían en el sistema de salud y la discriminación que se vive por alguna condición de vida como la discapacidad.
  • Los índices de violencia familiar y de pareja, así como el maltrato infantil, se incrementaron.
  • Esta población está en mayor riesgo de contagio debido al entorno y condiciones a las que se enfrentan, pues no cuentan con las medidas de prevención, atención y de cuidados adaptadas o accesibles a su tipo de discapacidad, por ejemplo, la falta de información sobre el virus en Lengua de Señas Mexicana o en Braille.
  • Madres, padres e integrantes de la familia han tenido que salir a trabajar para poder comprar alimentos, medicamentos, pagar citas de rehabilitación o para obtener determinados bienes y servicios que se necesitan en sus hogares, esto también ha repercutido en la salud emocional del estudiantado.
  • Los apoyos sociales no son suficientes para cubrir todas sus necesidades, además de que esta pandemia ha propiciado que no lleguen a
  • Gran parte de este grupo poblacional no cuenta con las herramientas para poder continuar con su educación en casa, por ejemplo, no tener acceso a un dispositivo con internet se convierte en una acción discriminatoria, ya que los ajustes educativos durante la pandemia se han llevado a cabo mediante medios digitales.
  • De acuerdo con estimaciones de la revista médica The Lancet, al menos 131 mil 325 niñas, niños y adolescentes perdieron a su madre o a su padre como consecuencia de la pandemia por covid-19, y en 32 casos la orfandad sería doble. Esto también puede generar un impacto en su acceso a bienes básicos como vivienda y educación.
  • Específicamente la población de niñas, niños y adolescentes han quedado relegados de la agenda de la política sanitaria.

A pesar de estos datos tan alarmantes, el sistema educativo reportó estar llevando a cabo un par de estrategias para favorecer el acceso y evitar la deserción escolar de niñas, niños, adolescentes y juventudes, las cuales fueron las siguientes (BID, 2020: 3):

  • Programa “Aprende en casa”: distribución de libros de texto gratuito para los diferentes niveles educativos, incluyendo libros de texto adaptados en sistema braille y formato macrotipo, producidos por la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos.
  • Aprende en casa, estrategia de educación especial: a través de este programa se brindan orientaciones a docentes, familias y profesionales de la educación especial sobre el uso de los programas de “Aprende en casa”, y cuenta con una sección dedicada a la educación inclusiva; también se incluyen orientaciones generales, documentos de consulta, recursos y materiales como archivos con actividades específicas para varios tipos de discapacidad, vídeos introductorios para el aprendizaje de la Lengua de Señas Mexicana, entre otros.
  • Proyectos pendientes: se está implementando la Estrategia Nacional de Educación Inclusiva para personas con discapacidad, se busca ampliar la cobertura de servicios educativos para personas con discapacidad visual, auditiva, motriz, intelectual y psicosocial. También existe una alianza entre el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y el Movimiento Tres Doce, quienes desarrollarán la serie radiofónica “Diferentes pero Iguales”. La idea es incrementar los niveles de alfabetización y promover la convivencia de personas con discapacidad y sus familias. Se analiza el desarrollar una modalidad de asesoría pedagógica a distancia, con el apoyo de expertos en Lengua de Señas Mexicana, para educación primaria y secundaria, en los ejes de lengua, comunicación, matemáticas y ciencias. Para alumnado con discapacidad visual, se analizarán la metodología y los materiales de enseñanza de lectura y escritura para personas ciegas y las ventajas de utilizar herramientas digitales para el aprendizaje. Por último, se examina el poder hacer una campaña de orientación para las personas con discapacidad y sus familias.

Es importante destacar que todavía hay muchas ideas en el tintero que podrían garantizar el acceso de una educación incluyente para las niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad; es imprescindible ponerlas en marcha, mucho más en momentos que demuestran que la pandemia parece no dar tregua a las personas más vulnerables de la Ciudad de México.

Ante esto, algunos organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo han emitido una serie de recomendaciones para poder garantizar una educación incluyente en tiempos de pandemia (BID, 2020: 5-6):

  • Desarrollar protocolos y directrices específicos en situaciones de emergencia para la educación a distancia del estudiantado con discapacidad. Deben incluirse recursos para la capacitación de personal docente, asistentes pedagógicos, indicaciones para madres y padres de familia o asistentes personales y recursos tecnológicos accesibles adaptados a las necesidades.
  • Adecuar contenidos digitalizados para el estudiantado con discapacidad a formatos accesibles, esto implica realizar ajustes razonables a los aprendizajes a distancia y en línea para dar una respuesta pertinente a las necesidades propias de cada discapacidad.
  • Desarrollar textos y materiales accesibles, por ejemplo, para las y los estudiantes con discapacidad auditiva es importante que los materiales en formato de vídeo cuenten con subtítulos y Lengua de Señas Mexicana.
  • Proporcionar apoyo socioemocional a las y los estudiantes y sus familias. Establecer medidas para afrontar los efectos en salud mental, especialmente para estudiantes con discapacidad psicosocial o intelectual.
  • En los planes de retorno educativo, hacer una consideración especial para los estudiantes con discapacidad, con mecanismos para fortalecer cualquier brecha de aprendizaje adicional que este grupo pueda tener, y asegurando que la infraestructura digital y física de escuelas públicas esté adecuada a sus necesidades.
  • Recolectar información específica de cada niña, niño, adolescente y joven con discapacidad que permita mejorar el aprendizaje y necesidades específicas de esta población.

Es claro que las dificultades a las que se han enfrentado las niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad reflejan la enorme profundización de las brechas de desigualdad y de las situaciones históricas de discriminación como consecuencia de esta pandemia. Aunque el sistema educativo ha hecho esfuerzos destinados a la inclusión, todo indica que estamos muy lejos de una situación ideal, que permita convivir a todas las diversidades, y especialmente a niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad.

Hoy nos encontramos frente a un escenario que puso a prueba el accionar de los gobiernos, y es un momento clave para generar espacios educativos que permitan a niñas, niños y adolescentes desarrollar todas sus habilidades y capacidades, pues la educación puede ser un gran trampolín para llevar a cabo un proyecto de vida en donde los protagonistas sean la autonomía y la accesibilidad universal en diferentes espacios sociales para personas con discapacidad.

* Norma Nárvaez es jefa de Unidad Departamental en el área de Educación del @COPRED_CDMX.

 

 

 

Referencias

Banco Interamericano de Desarrollo (2020). ¿Cómo garantizar la educación inclusiva en emergencia para estudiantes con discapacidad? Región de América Latina y el Caribe. Pp. 6. Consultado aquí.

Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (2020). Informe Impactos diferenciados por COVID-19: diálogos con organizaciones de la sociedad civil. COPRED-Gobierno de la Ciudad de México. Pp. 195. Consultado aquí.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020). Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020. INEGI-Comunicado de Prensa. Consultado aquí.

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