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La discriminación hacia la población indígena en Ciudad de México, una deuda social pendiente
De acuerdo con la ENADIS 2017, 20.3 % de las personas indígenas declararon haber sido discriminadas en el trabajo, la escuela, familia, servicios médicos, oficina de gobierno, negocio, centro comercial o banco, calle o transporte público o en las redes sociales.
Por Pablo Álvarez Icaza Longoria
5 de agosto, 2021
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De acuerdo con las cifras divulgadas en el Censo de Población y Vivienda (CPV) de 2020 en enero y marzo de 2021, la Ciudad de México presenta un fuerte contraste entre la cifra de quienes hablan alguna lengua indígena y quienes se autoadscriben indígenas. La diferencia en las cifras confirma que el criterio de autorreconocimiento es el más relevante para la identidad, porque el porcentaje de quienes hablan alguna lengua puede subestimar su presencia, sin dejar de desconocer la importancia de que se mantengan nuestras lenguas por el aporte a la cultura nacional.

Sobre el primer grupo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señaló que respecto a la población de 3 años o más solo 125 mil 153 personas (1.4 % de la población total) hablaban alguna; aunque el número es ligeramente superior al de 2010 (123 mil 224), en términos relativos es menor al 1.4 % de ese total. Si bien no todas esas personas son indígenas, puesto que hay académicos, religiosos, entre otra gente que hablan alguna de las lenguas, principalmente náhuatl (32.1 % y mazateco (12.1 %), en su gran mayoría sí lo son.

Por otra parte, en el cuestionario ampliado del CPV se preguntó por la autoadscripción indígena, que en el glosario se define como el “Autorreconocimiento como persona indígena de acuerdo con su cultura, costumbres y tradiciones”. Bajo este criterio, 9.28 % de la población de 3 años o más se considera indígena, esto es, 825 mil 325 personas.1

La autoadscripción, de acuerdo con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, es el criterio más relevante para que las personas indígenas sean reconocidas y puedan exigir sus derechos, entre ellos el de la consulta previa, libre e informada, que está establecida de manera expresa en Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas en la Ciudad de México, publicada en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el 20 de diciembre de 2019.

Cabe comentar que para evitar que alguna persona trate de aprovecharse de manera oportunista, en lo que se refiere a las candidaturas indígenas la anterior ley señala:

Las candidaturas deberán cumplir con la autoidentificación calificada, por lo que las personas candidatas a cargos de elección popular deberán ser integrantes de pueblos, barrios o comunidades, con vínculo efectivo, documentado y comprobable con su colectividad e instituciones sociales, económicas, culturales y políticas respectivas; haber prestado en algún momento servicios comunitarios o desempeñado cargos tradicionales en el pueblo, barrio o comunidad, situados en el ámbito territorial por el que pretenda postularse.

Más allá de estos casos particulares, donde algunas personas pretendan beneficiarse de las acciones afirmativas en favor de este grupo prioritario, la autoadscripción resulta relevante como una forma de reivindicación y de reconocimiento. Adicionalmente, este criterio es de gran utilidad por el proceso de transculturización que se ha experimentado en zonas metropolitanas como la Ciudad de México y donde el número relativo de hablantes es bajo.

Interesa destacar que en el cuestionario ampliado del CPV 2020, las personas de 3 años o más que reconocen que hablan una lengua indígena fue de 142 mil 201, esto es un número más elevado que el del cuestionario básico; sin embargo, solo 81.06% (115,263) se considera indígena. Una posible discrepancia de las cifras se explicaría porque si bien en el cuestionario ampliado se realizan más preguntas, al ser una entrevista a profundidad se genera un lazo de mayor confianza, y ello permite que las personas encuestadas respondan con menores reservas.

El cuestionario ampliado del CPV 2020 permitió identificar a las personas de 3 años o más que no hablan alguna lengua indígena, pero la comprenden.  En la Ciudad de México, se estima que el número era de 90 mil 129.

Regresando al criterio de autoadscripción por demarcación, resulta francamente revelador de la identidad indígena en la Ciudad de México. Las alcaldías con el mayor porcentaje de la población de 3 años o más fueron Milpa Alta (29.13%), Xochimilco (13.56%), Cuauhtémoc (11.63%) -que no deja de ser una sorpresa- y Tláhuac (9.67%). En sentido inverso, los menores fueron en Cuajimalpa (6.09%), Coyoacán (6.55%), Miguel Hidalgo (6.96%) y Benito Juárez (7.44%). Por sexo, no hay una regla general: en algunas alcaldías el porcentaje de las mujeres es mayor y en otras el de los hombres.

Si bien es muy discutible que la autoadscripción pueda determinarse por “su cultura”, que es como se formuló la pregunta, no deja de ser relevante que sea un criterio de pertenencia e identidad más allá de consideraciones fenotípicas, lo que echa por tierra el prejuicio de que las personas no se autorreconocen como indígenas para no ser discriminadas, tesis que afirmaba que ellas se “autodiscriminan” para no ser rechazadas renegando de su identidad. A nivel nacional, la autoadscripción fue del 19.41 %, esto es, 23 millones 223 mil 089 personas, por lo que uno de cada cinco habitantes de 3 años o más se reconoce como indígena.

Lamentablemente, en la Ciudad de México siguen siendo el grupo poblacional más discriminado. En una lista de 41 grupos en 2017, el 17.9 % de las personas de 18 años o más consideró que las personas indígenas eran las más discriminadas; si bien el porcentaje es menor que en 2013 (24 %), siguen ocupando el primer lugar.

En lo que entonces eran delegaciones, era el grupo más discriminado en 14 de las 16; solo en Cuajimalpa (gays con 18%) y Miguel Hidalgo (piel morena con 15.7%) no lo eran. Mientras que en 2013 fue el más discriminado en las 16. Cuando se pregunta en qué forma los discriminan, la gente señaló estas maneras: 1) critican su forma de vestir (10.7%), 2) su forma de hablar (8.9%), 3) no los aceptan por ser indígenas (7.9%), 4) se burlan de ellos (4.7%) y por su imagen (4.7%), por mencionar las más destacadas. Próximamente, se levantará la Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México 2021; esperemos ver avances al respecto.

Aunque la discriminación hacia las personas indígenas se reconoce como algo reprobable y políticamente incorrecto, está profundamente arraigada por una herencia colonial. Van varios ejemplos:

  • Los memes en contra del recién nombrado titular de Hacienda, asemejándolo a Benito Juárez. Es evidente el menosprecio al considerar que solo personas de apariencia criolla española puedan estar preparadas profesionalmente.
  • Los insultos que recibía el futbolista Hugo Sánchez, el legendario pentapichichi en las tribunas en España: “indio, regrésate a tu país”.
  • Si alguna persona indígena decide graduarse con su traje de gala tradicional, se le impide hacerlo.
  • El determinismo social: si eres indígena, entonces eres pobre, esto es, como eres indígena, estás condenado a seguir siendo pobre. Hace tres años se volvió viral el escándalo de una importante académica de la UNAM que fue conminada por el personal de una tienda departamental a abandonar el establecimiento por su forma de vestir.
  • El alto porcentaje de personas que responden que no tolerarían que en su casa viviera una persona indígena en las encuestas (ENADIS 2017).

De acuerdo con la ENADIS 2017, 20.3 % de las personas indígenas declararon haber sido discriminadas en el trabajo, la escuela, familia, servicios médicos, oficina de gobierno, negocio, centro comercial o banco, calle o transporte público o en las redes sociales.

La discriminación y la pobreza están fuertemente correlacionados. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL) señaló que, en 2018, 7 de cada 10 personas indígenas2 se encontraban en situación de pobreza y casi un tercio experimentaban pobreza extrema. Pareciera ser que la desigualdad y la discriminación estructurales3 tienen una doble causalidad.

En conclusión, cuando pensamos en discriminación estructural inmediatamente nos referimos a la población indígena. A 500 años de la caída de Tenochtitlan, es tiempo de que el derecho a la igualdad y a la no discriminación sea efectivo. Mientras no sea así, organismos como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) y el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) tienen una importante razón de existir.

* Pablo Álvarez Icaza Longoria es Maestro en Economía. Coordinador de Políticas Públicas y Legislativas del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED).

 

 

1 En el cuestionario ampliado del CPV la pregunta 16. AUTOADSCRIPCIÓN INDIGENA fue: “De acuerdo con su cultura, ¿(NOMBRE) se considera indígena?”.

2 CONEVAL utiliza la definición de población indígena propuesta por el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) que considera a todas las personas que forman parte de un hogar indígena, donde el jefe(a) del hogar, su cónyuge y/o alguno de los ascendientes (madre o padre, madrastra o padrastro, abuelo(a), bisabuelo(a), tatarabuelo(a), suegro(a)) declaró ser hablante de lengua indígena.

3 La Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México define a la “Discriminación estructural: Conjunto de prácticas sistemáticas, históricas y de poder, que niegan el trato igualitario y producen resultados desiguales para ciertos grupos sociales y que tienen como consecuencias la privación o el menoscabo en el acceso a los derechos y la reproducción de la desigualdad social”.

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