Las parejas del mismo sexo en México, ¿cuentan? - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Capital Plural
Por COPRED
Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura... Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura de trato igualitario y no discriminación en la Ciudad de México, en el país y en el mundo. Twitter: @COPRED_CMX (Leer más)
Las parejas del mismo sexo en México, ¿cuentan?
Las estadísticas permiten dimensionar el número de familias encabezadas por parejas del mismo sexo que se ven afectadas por la inexistencia de estatutos legales que las protejan.
Por Luis Ortiz Hernández y Valeria Vega López
2 de abril, 2020
Comparte

En 2015, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) realizó la Encuesta Intercensal con la finalidad de actualizar información sobre la composición y tamaño de la población y los hogares de México. Mediante el análisis de los datos de la Encuesta nos fue posible identificar la presencia de parejas del mismo sexo en los hogares mexicanos, gracias a que puede identificarse el sexo de quienes las integran. También pudimos identificar y contabilizar a las parejas que cohabitaban con sus hijos menores de edad (17 años y menos).

En ese año, existían 6.21 parejas del mismo sexo por cada mil hogares en México, es decir, 198 mil 502. Los estados con mayor presencia de este tipo de familias fueron Quintana Roo, Estado de México, Baja California, Ciudad de México y Nayarit, con tasas de 6.72 a 8.05 parejas por cada mil hogares (ver tabla o gráfico). En tres de esos estados fueron más frecuentes (Quintana Roo, Ciudad de México y Nayarit), pues existe pleno reconocimiento legal de estos matrimonios. Por el contrario, menor presencia de hogares lésbico-gay había en Aguascalientes, Sinaloa, San Luis Potosí, Veracruz y Campeche, con tasas de de 5.02 a 5.51 por cada mil hogares.

Al analizar las cifras absolutas, el panorama difiere un poco. Los estados con menor cantidad de hogares lésbico-gay fueron Campeche, Baja California Sur, Colima, Aguascalientes y Tlaxcala: de mil 346 a 2 mil 037 hogares. Por el contrario, la mayor cantidad se registró en Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz y Puebla con cifras de 30 mil 782 a 8 mil 655 hogares. Estas cifras, evidentemente, son reflejo del tamaño de la población total de cada entidad.

En todo México, prácticamente la mitad de los hogares lésbico-gay viven con sus hijos, lo que equivale a 105 mil 116 hogares homoparentales. Los estados con la menor presencia de parejas homoparentales fueron Veracruz, Quintana Roo, Yucatán, Coahuila y Ciudad de México con cifras de 48.8% a 38.2%. En el otro extremo, con mayor presencia, se ubicaron Aguascalientes, Guerrero, Chiapas, Sonora y Durango, con datos de 72.1% a 61.1%. De nuevo, al analizar las cifras absolutas, el panorama es otro. Los estados con menor cantidad de hogares lésbico-gay con hijos menores de 18 años fueron Baja California Sur, Campeche, Colima, Nayarit y Tlaxcala, con entre 664 y mil 181 hogares. Los estados con mayor cantidad fueron Estado de México, Jalisco, Ciudad de México, Veracruz y Puebla, con 5 mil 259 hogares a 15 mil 950.

Curiosamente, es la Ciudad de México donde menos parejas del mismo sexo cohabitan con hijos. Esto es paradójico, pues se trata de la entidad donde existen más políticas y programas de prevención de discriminación, y donde los cambios legislativos progresistas han marcado la pauta para el resto del país. Quizá sea resultado del surgimiento de nuevos arreglos familiares y de convivencia, que no son evaluados de manera adecuada en los censos de población. Al mismo tiempo, es preocupante que existan estados donde la mayoría de las parejas lésbico-gay cohabitan con sus hijos, pero sus derechos no son reconocidos en el marco jurídico local.

Conviene señalar que estas estimaciones no están exentas de errores. Experiencias en Estados Unidos han mostrado que, por lo regular, los cálculos basados en los censos son subestimaciones, es decir, el número de parejas lésbico-gay en realidad sería mayor. En parte, ello se debe a que los encuestadores que realizan los censos registran erróneamente el sexo de las personas. Además, sólo estimamos los hogares encabezados por parejas del mismo sexo, con lo cual no se contabilizaron las parejas lésbico-gay que cohabitan, pero no son registradas como jefes de familia. Más importante aun: por la homofobia que prevalece en la sociedad, algunas parejas lésbico-gay tienden a ocultar su estado civil real por miedo a la discriminación y violencia. Esta situación podría darse con más frecuencia en hogares donde existan niños.

¿Cuál es la utilidad de estas estadísticas? En primer término, permiten dimensionar el número de familias encabezadas por parejas del mismo sexo que se ven afectadas por la inexistencia de estatutos legales que las protejan. Cada vez que una legislatura se niega a discutir o aprobar el matrimonio igualitario, está desconociendo las garantías constitucionales de un número específico de ciudadanos.

En el debate en torno al matrimonio igualitario, las posiciones conservadoras han sostenido que las parejas del mismo sexo no pueden ser equiparadas a las familias tradicionales por su incapacidad biológica para procrear. Si bien esto podría ser cierto hasta que se masifiquen ciertas opciones para tener hijos (como la inseminación artificial), en los hechos las estadísticas claramente muestran que es común que las parejas del mismo sexo vivan y cuiden de sus hijos. En otras palabras, la defensa del matrimonio igualitario también significa darle certeza jurídica a un número sustancial de familias homoparentales.

Quienes se oponen al matrimonio igualitario quieren desconocer una realidad: las parejas lésbico-gay establecen vínculos matrimoniales, y para muchas de ellas estos vínculos incluyen la crianza de hijos. El pensamiento conservador plantea que con los matrimonios igualitarios solamente se busca contar con certidumbre jurídica respecto a un patrimonio compartido. Esta es una verdad parcial, pues el matrimonio igualitario no se agota con ello. La información derivada del censo muestra inequívocamente que las maternidades y paternidades son opciones que muchas parejas lésbico-gay eligen vivir. La pregunta es si los gobiernos apoyarán sin prejuicio tal decisión o escamotearán los derechos de estos hogares.

Los avances legislativos alcanzados en los últimos años por la sociedad mexicana en materia de prevención de la discriminación son la respuesta a las demandas de sectores de la población históricamente excluidos. Tal exclusión se dio y se sigue dando en diferentes espacios, entre los cuales figuran los registros y estadísticas gubernamentales. Hasta ahora son pocas las fuentes oficiales para obtener información confiable sobre la situación de la población lésbico, gay, bisexual y trans. Los datos aquí expuestos tratan de ser un aporte ante tales vacíos, pero son muchos más los espacios donde aún falta avanzar.

 

 

* Valeria Vega López y Luis Ortiz Hernández son investigadores del Departamento de Atención a la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Ortiz Hernández es además integrante de la Asamblea Consultiva del COPRED. [email protected]

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.