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Capital Plural
Por COPRED
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Los datos de la discriminación en la CDMX, un repaso a la EDIS 2021
Es claro que el COPRED, además de continuar trabajando desde y junto el Gobierno de la Ciudad de México para prevenir y eliminar la discriminación en el acceso a los servicios públicos, tiene que redoblar esfuerzos para trabajar de la mano con el sector privado, especialmente con las personas empleadoras para desterrar las prácticas orientadas a negar el derecho al trabajo por edad, apariencia o vestimenta.
Por Geraldina González de la Vega
2 de diciembre, 2021
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El pasado 26 de noviembre y en el marco de nuestro décimo aniversario, presentamos la Encuesta sobre Discriminación de la Ciudad de México (EDIS, 2021), la cual pretende servir no solo como termómetro de la discriminación en la capital del país, sino como un mapa de ruta para el trabajo de los próximos años de este Consejo.

El COPRED ha levantado esta Encuesta en tres ocasiones (2013, 2017 y 2021), por lo que además nos permite plantear un enfoque comparativo, indispensable para comprender el desarrollo del fenómeno y las narrativas que se generan a su alrededor. La EDIS es una encuesta que mide, por un lado, la percepción con respecto a los derechos humanos, la discriminación y el trabajo de las autoridades; y por otro, la prevalencia de la discriminación en las personas encuestadas.

De esta forma, la EDIS nos permite no solamente mirar los datos uno a uno, sino ir correlacionando las respuestas entre sí y poder analizar de maneras más profundas cómo percibe la población las prácticas discriminatorias. Sus tres ediciones han sido levantadas y procesadas por Consulta Mitofsky, y la muestra en 2021 fue de 5 mil 200 personas, de las cuales 4 mil 800 fueron residentes de la Ciudad de México y 400 correspondieron a personas que transitan por la CDMX o población flotante.

Un primer dato general tiene que ver con la sensación que tiene la población respecto del respeto a los derechos humanos: entre 2013 y 2021 creció muy poco la idea de que se respetan mucho o algo los derechos humanos, del 21.4 al 24%, y por el contrario, decreció la idea de que se respetan poco o nada, al pasar del 77% al 72%. Estos resultados nos encaminan hacia la urgente necesidad de robustecer la conversación respecto a la garantía y protección de los derechos humanos.

Por otro lado, resulta importante que ante la pregunta “cuando escucha el término derechos humanos ¿qué tanto lo asocia a…?”, la mitad (55%) de las personas encuestadas respondió que lo asocia a discriminación, mientras que en 2017 este número era del 35%. Es decir, a pesar de que un número importante de la población no percibe que se respeten mucho los derechos humanos, la mitad tiene claro que se encuentran relacionados con la garantía de su universalidad y el trato igualitario.

Respecto a la percepción de la discriminación en la Ciudad, tenemos datos que nos parecen muy sugestivos en cuanto a la apreciación del fenómeno. Veamos:

Ante la pregunta “¿Qué tanta discriminación considera que existe en la CDMX?” (en una escala de 0 a 10, donde 0 significa nada y 10, mucha), durante los últimos ocho años la población califica con un 7 la existencia de discriminación. Este dato pudiera parecer negativo a simple vista, ya que se esperaría un dato menor; no obstante, consideramos que en realidad refleja un incremento en la conciencia de las personas que viven y transitan en la capital respecto a los tratos diferenciados, pues han dejado de normalizarse y se han visibilizado gracias a las luchas en diversos espacios, pero principalmente en las calles. Han sido precisamente las narrativas colocadas por colectivas y poblaciones de grupos históricamente discriminados las que se reflejan en las siguientes preguntas de percepción:

Para poder comprender las respuestas de las personas encuestadas con respecto a cómo aprecian la discriminación hacia distintas poblaciones, la primera pregunta fue: “Actualmente en la Ciudad de México, ¿usted considera que existe o no existe discriminación hacia las personas (tarjeta con 42 grupos)…?”. Es decir, aquí las únicas opciones de respuesta eran “sí” o “no”.

De entre esos 42 grupos, ocupan los primeros lugares las personas pobres (83.5% de las personas encuestadas considera que SÍ se les discrimina), las personas indígenas (82%) y los gays (81.9%). En contraste, en los últimos lugares se ubicaron las personas judías (62% de las personas encuestadas considera que NO se les discrimina), las personas extranjeras (60%) y las personas divorciadas (56%).

En la siguiente pregunta, se descartaron las respuestas negativas, para entonces cuestionar: “Me dijo usted que sí se discriminan a las personas_______ (se mencionaban por segmentos los 42 grupos), ¿qué tanto usted diría que se les discrimina actualmente en la Ciudad de México _______ (mucho, algo o poco)?

Las respuestas se agruparon después en una sola lista para presentar a los 42 grupos, y los resultados fueron:

Casi el 19% de las encuestadas identifica a las personas de piel morena como el grupo más discriminado, seguido de las personas indígenas con un 17%. En tercer lugar, se ubican las mujeres con un 9.4%, seguidas de gays con un 9.3% .

Consideramos que esta respuesta está conectada con el discurso público, pues implica la visibilización de la discriminación y violencias que viven determinadas personas y colectivos. Si a los primeros dos grupos sumamos el 1% de las personas afromexicanas o afrodescendientes, llegamos a un 36.5%, y vemos que en la percepción son las personas racializadas (de piel morena, afro e indígenas) quienes son más discriminadas.

Lo mismo sucede si sumamos los resultados de las mujeres, las lesbianas, empleadas embarazadas y madres solteras: llegamos al 13.3%, pero si miráramos desde una perspectiva interseccional, podríamos concluir que más de la mitad de las personas representadas en los demás grupos más discriminados se identifican como mujeres.

Las narrativas generadas principalmente gracias a colectivas antiracistas, de la diversidad y feministas han logrado visibilizar la urgencia de prevenir y eliminar la discriminación hacia las personas por sistemas racistas y patriarcales.

Otra parte de la EDIS se compone de preguntas de prevalencia, es decir, el número de personas que efectivamente han vivido o experimentado la discriminación. Este apartado presenta resultados muy importantes para el trabajo del COPRED y sobre todo para la orientación de nuestros esfuerzos en los siguientes años:

Una primera pregunta se orientó a conocer si la persona encuestada ha sido personalmente discriminada. El 70% de las personas encuestadas NO ha sido discriminada (no se dio un espacio de tiempo, por lo que se infiere que nunca lo han sido), mientras que el 25 1% que responde que SÍ lo ha sido señala que sucedió principalmente en el trabajo, en la calle y en la escuela, y que las razones para la discriminación han sido, primordialmente y en ese orden, la edad, la forma de vestir, el sobrepeso y el color de piel.

En el comparativo entre 2013, 2017 y 2021, respecto de los lugares donde se ha presentado la discriminación, vemos una importante disminución en el rubro de las instituciones públicas, que pasan del 9.2% en 2013 al 5.4% en 2021. Por contrario, el trabajo continúa siendo el espacio en donde más sucede la discriminación, con 33% en 2013 a 37% en 2021. Si comparamos los motivos, podemos observar que la edad aumentó de 6.9% en 2013 a 8.2% en 2021, mientras que el sobrepeso bajó del 10.7% en 2017 al 7.6% en 2021.

Un dato relevante es el color de piel que, si bien ocupa el cuarto puesto en las causas de la discriminación testimonial de las personas encuestadas sobre ellas mismas, se encuentra muy presente tanto en las preguntas sobre percepción como en la prevalencia respecto a terceras personas (“¿alguien cercano, como un amigo, familiar o conocido, alguna vez ha sido discriminado?).

Así, vemos que el color de la piel ha pasado del 4.9% en 2013 al 6.7% en 2021 en el rubro de prevalencia, es decir, personas que efectivamente han vivido discriminación. La segunda pregunta fue si algún familiar, amigo o conocido de la persona encuestada ha sufrido discriminación. El 74% responde que NO, mientras que el 19% que responde que SÍ; que esto ha sucedido principalmente en la calle, el trabajo y la escuela; y que los principales motivos son el color de piel, la forma de vestir, la orientación sexual y el sobrepeso. En este caso (terceras personas), el color de piel ha aumentado de 7.4% en 2013 a 10% en 2021. Este dato es muy relevante, pues vemos que la percepción sí se conecta con la prevalencia, y que es urgente hablar más sobre las prácticas racistas y la necesidad de denunciarlas ante el COPRED.

Observamos el mismo comportamiento en el comparativo de los espacios donde sucede la discriminación: mientras que en 2013 el trabajo representó un 24%, para 2021 llegó al 27.4% y la incidencia disminuyó en instituciones públicas de 7% al 4.4%.

Es claro que el COPRED, además de continuar trabajando desde y junto el Gobierno de la Ciudad de México para prevenir y eliminar la discriminación en el acceso a los servicios públicos, tiene que redoblar esfuerzos para trabajar de la mano con el sector privado, especialmente con las personas empleadoras para desterrar las prácticas orientadas a negar el derecho al trabajo por edad, apariencia o vestimenta.

Finalmente, nos gustaría destacar los datos relacionados con el conocimiento del COPRED entre la población de la capital. En el 2013, casi el 90% de las personas encuestadas no había escuchado del Consejo; para 2021, este porcentaje se reduce a 81% y llegamos al 14% de personas que sí han oído mencionar al COPRED, de las cuales, el 31% tiene una buena opinión del trabajo que realizamos. Al preguntar si denunciarían ante el COPRED en caso de ser víctima de discriminación, casi la mitad de las personas encuestadas señaló que lo haría, lo cual es, sin duda, un dato que todavía nos presenta retos respecto a la urgente conversación alrededor de la cultura de la denuncia.

Estos datos arrojan líneas de trabajo urgentes, como la necesidad de continuar la conversación pública sobre la importancia de los derechos humanos, redoblar esfuerzos para acabar con el racismo, el sexismo, las LGBTIfobias, el capacitismo o el edadismo; también nos deja clara la necesidad de hablar sobre que hechos sí son discriminación, y qué otras son prácticas ilegales o injustas pero NO implican trato diferenciado arbitrario basado en prejuicios que tiene como resultado la limitación de algún derecho. La EDIS nos permite destacar algunos focos rojos que en algunos casos dependen de los recursos financieros y por ende, del personal con el que cuenta el Consejo. Somos una institución pequeña, para una tarea mayúscula.

Un dato que coincide con la visión que tenemos respecto a la eliminación de la discriminación es el que coloca en la población la responsabilidad para un cambio cultural a favor del trato igualitario. Casi el 70% de las personas respondió que le toca a la ciudadanía hacer que este derecho se cumpla. No tenemos duda de que promover, proteger y garantizar los derechos humanos es responsabilidad del Gobierno y sus instituciones, en específico en lo que se refiere a su universalidad representada en el principio de igualdad y no discriminación. Pero también creemos que, sin una corresponsabilidad desde la sociedad, será difícil generar un cambio cultural. Eliminar los prejuicios y estereotipos sustentados en los sistemas de opresión que jerarquizan a las personas es tarea compartida. Si desde la familia, la escuela, el trabajo o los comercios no generamos un movimiento antidiscriminatorio, la tarea de las instituciones como el COPRED puede quedar en el vacío.

Nuestro Consejo cumplió 10 años hace unos días; en esta década ha trabajado de la mano con la sociedad civil organizada, la academia, las instituciones públicas y la iniciativa privada. Es fundamental que todas las personas actuemos de forma entrelazada y activa, pues solo así podemos eliminar la discriminación y hacer de esta Ciudad un lugar de derechos en donde se cierre la brecha de desigualdad y exista una prosperidad compartida.

La EDIS 2021 y la base de datos en archivo Excel se encuentran aquí.

 

1 Un 5% responde que no sabe o no contestó

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