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Nues-trans muertas también son nuestras
El Día Internacional de la Remembranza Trans es una oportunidad para comenzar a resarcir, desde las instituciones, una deuda histórica que tenemos especialmente con las mujeres trans.
Por Natalia Lane
12 de noviembre, 2020
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El 20 de noviembre es importante para las personas trans, y aunque tiene su origen en Estados Unidos por el asesinato en 1998 de Rita Hester, una mujer trans afrodescendiente, cada año conmemoramos esta fecha en todo el mundo como el Día de la Remembranza Trans.

Un día en el que recordamos a nues-trans muertas, y a todas aquellas personas trans que han fallecido o han sido asesinadas por la transfobia y el prejuicio. Una fecha en la que, mediante la memoria histórica, rememoramos desde la digna rabia aquellas vidas trans que son percibidas como desechables.

El panorama para las personas trans no parece muy esperanzador. De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, México ocupa el segundo lugar en asesinatos a personas trans en el mundo y de acuerdo con el Observatorio Nacional de Crímenes contra Personas LGBT, más del 50% de estos van dirigidos a mujeres trans.

Estos datos no son casualidad: responden a un destino social abrumador para la mayoría de personas trans, que va desde el no reconocimiento legal de nuestra identidad de género –y pasa por la expulsión de nuestros contextos familiares y escolares, la violencia institucional en los sistemas de salud, las imposibilidades de acceder a una vivienda, el hostigamiento callejero, el abuso sexual– hasta su forma más irreparable: el asesinato por transfobia.

Preocupan particularmente los feminicidios a mujeres trans que se han recrudecido en los últimos meses en estados como Veracruz, Chihuahua, Michoacán y Guerrero, entidades que registran la mayor cantidad de crímenes. Las mujeres trans nos encontramos en el centro de esta violencia que no sólo arrebata vidas, sino que se replica en discursos de odio que niegan nuestro habitar en el mundo, al afirmar que las mujeres trans no somos mujeres.

De acuerdo con el Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C., de 2007 a 2019 fueron asesinadas más de 500 mujeres trans en México. Muchas de ellas tenían menos de 25 años y sus cuerpas fueron abandonadas en la calle, hoteles o lotes baldíos con altos niveles de impunidad.

Ya los organismos internacionales se han pronunciado al respecto: la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONU) en México llamó a investigar y esclarecer el asesinato de la activista trans Mireya Rodríguez en Chihuahua en septiembre pasado. Y la Corte Interamericana ha llamado este año a los Estados a garantizar los derechos de las personas LGBT en América Latina durante esta pandemia, con especial atención a la situación de las mujeres trans trabajadoras sexuales.

El Estado y los sistemas de impartición de justicia deben ampliar la mirada y reconocer el gran componente de violencia de género que implican estos transfeminicidios en un país donde ser mujer es peligroso, y ser una mujer trans parece una sentencia de muerte.

Este Día Internacional de la Remembranza Trans es importante para recuperar la memoria histórica y recordar a todas las personas que han fallecido por tener una identidad de género no normativa. Pero también es una oportunidad para comenzar a resarcir, desde las instituciones, una deuda histórica que tenemos especialmente con las mujeres trans. Esas mujeres que hoy se siguen movilizando desde las calles, transitando en la vida cotidiana y exigiendo una vida libre de discriminación y transfobia.

Sin duda, el cambio de paradigma institucional y las políticas públicas son parte importante de este resarcimiento, pero esto no sirve de nada si no viene acompañado de un cambio cultural y social desde nuestros propios espacios escolares, laborales, vecinales y comunitarios; generemos acciones transformadoras que se traduzcan en vidas más vivibles para las mujeres trans en el país.

Un paso importante es reconocer sus trayectorias de vida, porque la violencia a las mujeres trans también forma parte de la dolorosa realidad feminicida que vive actualmente México, porque las mujeres, jóvenes y adolescentes trans también son nues-trans muertas. Rememoremos sus vidas, celebremos nues-trans identidades.

* Natalia Lane es asambleísta del @COPRED_CDMX y coordinadora del Centro de Apoyo a las Identidades Trans, A. C.

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