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Personas trabajadoras del hogar, ¿les das los mismos derechos que tú exiges?
¿Podrías decir si esa persona que limpia tu casa, lava y acomoda tu ropa o cuida a tus hijos o hijas, cuenta con los mismos derechos laborales que tú?
Por Dulce Cortés Fernández
1 de abril, 2021
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“Las personas que históricamente han estado en desventaja la pasan peor en estos momentos. Las trabajadoras del hogar fueron uno de los primeros grupos en ser despedidos… Las trabajadoras del hogar están arrojadas a la buena voluntad de sus empleadores”.1

 Marcela Azuela, Hogar Justo Hogar

 

En algún momento de tu vida, como persona empleada, es muy probable que hayas solicitado o exigido que la empresa o lugar donde trabajas respete tus derechos laborales: vacaciones pagadas, contrato escrito donde se establezcan los términos de la relación laboral, cobertura de los servicios de salud, pago por horas extra de trabajo, salario digno, aguinaldo o un ambiente laboral libre de discriminación, entre otros. Pero, ¿qué ocurre cuando estos derechos los pide una persona trabajadora del hogar?

En un ejercicio de reflexión, ¿podrías decir si esa persona que limpia tu casa, lava y acomoda tu ropa o cuida a tus hijos o hijas, cuenta con los mismos derechos laborales que tú? Seguramente la respuesta sería que no, y eso se debe a la discriminación y exclusión que históricamente ha existido hacia este grupo, y en especial hacia las mujeres, quienes enfrentan mayores barreras laborales derivadas de la división sexual del trabajo y de los estereotipos de género que justifican un trato diferenciado entre hombres y mujeres en nuestras sociedades.

El 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, una fecha significativa para el movimiento social y organizaciones que defienden sus derechos, pero también una gran oportunidad para que en todos los hogares se reflexione sobre la importancia de dignificar el trabajo del hogar como tal, igual que cualquier otro, con el reconocimiento de quienes lo realizan como personas sujetas de derechos.

El trabajo del hogar consiste en las actividades de limpieza, cuidados y otras propias de los hogares, por las cuales se recibe un pago de una o más personas empleadoras y se realiza como una fuente primordial de ingresos en distintas modalidades -ya sea residiendo o no en el lugar donde se trabaja.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), al cuarto trimestre del 2020 en México hay 2 millones 151 mil 661 personas trabajadoras del hogar, y en la Ciudad de México se concentra el 7.74% de ellas. El 81.32% son mujeres y el 18.6% son hombres.2

En nuestro país, gracias a la continua lucha de las personas trabajadoras del hogar, se han logrado algunos avances en materia legislativa que les brindan una más amplia protección respecto a sus derechos. Prueba de ello es el depósito o registro formal por parte del Estado mexicano del “Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos”, número 189, ante el Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que entrará en vigor en julio de este año. También lo son las reformas a la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social del 2019, que derivaron del fallo emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación que declaró inconstitucional la exclusión de las trabajadoras del hogar del régimen obligatorio del seguro social, por ser discriminatorio y violatorio de este derecho humano.

Con dichas reformas se adicionaron, además de otras adecuaciones, los artículos 331 Bis y 331 Ter a la Ley Federal del Trabajo, con los cuales se prohíbe el trabajo del hogar para toda persona menor de 15 años de edad, y se establece que esta labor debe fijarse mediante un contrato escrito. También se estipuló en el artículo 337 la obligación de las personas empleadoras de inscribir a las personas trabajadoras del hogar al Instituto Mexicano del Seguro Social y pagar las cuotas correspondientes, así como en los artículos 12 y 13 de la Ley del Seguro Social.

Sin embargo, a pesar de estos importantes avances y de la eliminación de leyes aparentemente “neutras” que discriminaban indirectamente a las personas trabajadoras del hogar, aún hay fuertes estigmas sociales sobre esta actividad, y la mayor parte de este grupo sigue sin contar con prestaciones de ley, un contrato por escrito, seguridad social y un salario digno. Lo anterior se agravó aún más con los impactos diferenciados de la pandemia por covid-19 y las medidas de prevención implementadas para reducir el riesgo de contagio en el último año.

El COPRED realizó una encuesta a finales del 2020 en colaboración con la OIT, el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar, Hogar Justo Hogar, la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo y la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, y presentó esta semana los resultados en el “Informe sobre la situación de los derechos de las personas trabajadoras del hogar en la Ciudad de México”3. De las 428 respuestas recibidas de personas que sí han realizado o realizan trabajo del hogar en la Ciudad de México (97% mujeres, 2.8% hombres y 0.2% que prefirió no responder), destacan los siguientes datos:

  • Las y los empleadores del 85.7% de las personas trabajadoras del hogar encuestadas no cubren el acceso a servicios de salud o atención médica; el 90% de las personas trabajadoras del hogar no ha sido inscrito al seguro social por su empleador(a) o empleadores y solo 6.5% del total han sido contratadas mediante un contrato escrito. Por si eso fuera poco, su ingreso promedio mensual es de $3,121.65 pesos mexicanos, lo que está por debajo del salario mínimo del 2020.
  • El 18.2% de las personas pertenece o se identifica con algún pueblo o comunidad indígena -todas ellas son mujeres-, y el 8.4% del total de las personas trabajadoras del hogar encuestadas habla alguna de las 68 lenguas indígenas de las que se tienen registro en la Ciudad de México. El mazateco (22.2%), náhuatl (22.2%) y mixteco (19.4%) son las tres lenguas más habladas por las personas encuestadas.
  • El estrés y el desgaste emocional son las situaciones que más han experimentado las personas trabajadoras del hogar mientras desarrollan su trabajo. Destaca que ninguno de los hombres trabajadores del hogar encuestados ha sufrido alguna(s) de las siguientes situaciones: maltrato, violencia, acoso, violencia sexual y despojo de pertenencias, mientras que las mujeres sí.
  • Al 90.7% de las personas trabajadoras del hogar no se les ha preguntado sobre su acceso a derechos, y solamente a un 21% de las personas encuestadas se les ha informado sobre cuáles son sus derechos como persona trabajadora del hogar, lo que deja un gran trabajo por delante en términos de crear campañas de difusión y sensibilización sobre este tema.

Las personas empleadoras o integrantes de un hogar donde se contrata a personas trabajadoras del hogar, pueden dignificar su trabajo mediante las acciones siguientes:

  1. Reconoce su trabajo y llámalas “personas trabajadoras del hogar”, no “sirvientas”, “criadas”, “empleadas domésticas” o similares.
  2. Infórmate sobre cuáles son tus obligaciones y cumple con ellas.
  3. Formaliza la relación laboral mediante un contrato por escrito e inscríbelas a la seguridad social como lo establece la ley.
  4. Respeta sus horarios y días de descanso, otorga alimentación sana y suficiente y, si es el caso, proporciona una habitación cómoda e higiénica.
  5. Paga un salario digno.
  6. No las maltrates o violentes, dales el mismo trato digno que a ti te gusta recibir.
  7. No las discrimines por ningún motivo; las personas trabajadoras del hogar indígenas y migrantes deben ser contratadas sin distinción de condiciones.
  8. Pregunta por sus necesidades y acércate a las organizaciones que protegen sus derechos para tener asesoría.
  9. Brinda las herramientas necesarias para que puedan llevar a cabo su trabajo de forma segura.
  10. Invita a otras personas empleadoras a dignificar el trabajo del hogar.

Como sociedad tenemos una deuda histórica con las personas trabajadoras del hogar. En el ámbito legislativo se han dado los primeros pasos para reivindicar sus derechos laborales, pero aún nos queda un reto mayor: su implementación adecuada. Es fundamental que las personas empleadoras cumplan con sus obligaciones al contratar a una persona trabajadora del hogar. Derechos laborales para todas y todos.

* Dulce Cortés Fernández es asesora en la Secretaría Técnica del @COPRED_CDMX.

 

 

1 COPRED, Informe Impactos diferenciados por COVID-19: Diálogos con organizaciones de la Sociedad Civil, COPRED, México, p. 151.

2 Datos obtenidos de la base de datos de la ENOE, referente a la Entidad de la Ciudad de México del cuarto trimestre del 2020, en el apartado de indicadores estratégicos. La base de datos se puede descargar aquí.

3 El “Informe sobre la situación de los derechos de las personas trabajadoras del hogar en la Ciudad de México” puede ser consultado en la página web del COPRED.

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