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Población indígena y afrodescendiente, ¿cómo la reconocemos?
Los datos de población indígena del 2015 tiraron por tierra la hipótesis de que el criterio de autoadscripción la subestimaba, cuando en realidad podía estar pasando exactamente lo contrario por el fraseo de la pregunta que en un contexto social sesgaba el resultado a la alza.
Por Pablo Álvarez Icaza Longoria
21 de febrero, 2020
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En México la medición de las poblaciones indígenas y afrodescendientes ha sido un tema debatido y controvertido por sus implicaciones de política pública. La oficina nacional de estadísticas del país, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), resolvió el asunto de la primera mediante el Censo de Población y Vivienda (CPV) 2010 y de la segunda, con la Encuesta Intercensal (EIC) del 2015.

Con la población indígena se aplicó el criterio de autoidentificación o autoadscripción, tomando como base el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y entendido como la conciencia de identidad indígena o tribal.1 Este convenio fue ratificado por México en septiembre de 1990 y entró en vigor al año siguiente.

Antes, se contabilizaba a la población indígena considerando si la persona era hablante de alguna lengua. Evidentemente, los procesos de absorción y transculturización, especialmente de localidades urbanas, provocaban una subestimación de su tamaño; además, existe población no indígena que habla alguna lengua, como antropólogos, religiosos, comerciantes, profesores, etcétera.

Se decidió preguntar en el cuestionario ampliado del CPV 2010: “De acuerdo con su cultura, ¿(NOMBRE) se considera indígena?”. Luego de que se dieron a conocer las cifras oficiales, algunos académicos objetaron los datos. Señalaban que algunas personas pudieron haberse negado a reconocerse como indígenas para evitar la discriminación, por lo que la cifra estaría subestimada.

Sin embargo, al replicarse la misma pregunta en la EIC 2015, la población indígena nacional se disparó enormemente: pasó de 15.7 millones de personas de 3 años o más (14.9%) en 2010 a 25.7 millones (21.5%) cinco años después. Evidentemente, la pregunta es tan amplia que una persona que no tenga un fenotipo indígena, pero que se sienta orgulloso de su cultura, pudo haberse autoidentificado como tal.

Cabe recordar que el 26 de septiembre de 2014 ocurrió la desaparición de los 43 normalistas de la Normal de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero. Este acontecimiento provocó una enorme indignación dentro y fuera del país. Pero el terrible suceso también pudo generar una mayor conciencia de nuestras raíces y, en consecuencia, un mayor orgullo de identificación con lo indígena cuando se levanta al año siguiente la EIC.

Los datos de población indígena del 2015 tiraron por tierra la hipótesis de que el criterio de autoadscripción la subestimaba, cuando en realidad podía estar pasando exactamente lo contrario por el fraseo de la pregunta que en un contexto social sesgaba el resultado a la alza. Los datos del CPV en 2020 nos podrán resolver esta incógnita; sin embargo, considero que el porcentaje será similar al 21.5% del 2015, porque hay una fuerte reivindicación del ser indígena.

Hasta 2015 se tiene una estimación de la población afrodescendiente en México, al preguntar por primera vez en la EIC del 2015 sobre su adscripción. Se calculó que había 1.4 millones de personas que así se consideraban, equivalente al 1.2% de la población nacional.

El fraseo fue semejante al de población indígena: “De acuerdo con su cultura, historia y tradiciones, usted se considera negra(o), es decir, afroamexicana(o) o afrodescendiente?” De nueva cuenta, para INEGI el asunto se convirtió en un problema de difícil cuadratura.

Por un lado, están quienes sostienen la hipótesis de que la cifra está sobrestimada, porque como se preguntó por el término afromexicano, que en ocasiones no se entiende, se resaltaba la nacionalidad y muchas personas se identificaban. En sentido contrario, se cree que al preguntarse por lo negro, al ser políticamente incorrecto desde una visión más académica e institucional, algunas personas evitaron dicha adscripción.

Es muy conocida la anécdota de una mujer que, en un Foro en la Cámara de Diputados, interpeló en 2015 a la entonces presidenta del COPRED: “¡Eso de afrodescendientes yo no lo entiendo! A mí todos en mi pueblo me conocen como La Negra y así me gusta que me digan”.

Sobre el asunto del fraseo siempre habrá polémica en las encuestas. El COPRED le encargó a Consulta Mitofsky que realizara la Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México (EDIS-CDMX) en 2013. Un 76.3% reconoció que existía discriminación hacia las personas afrodescendientes y 0.6% lo consideraron el grupo más discriminado.

Como teníamos la sospecha de que el concepto no se entendía, pensábamos que las cifras estaban subestimadas. Levantamos la misma encuesta en 2017, y en la capacitación a las y los encuestadores hicimos énfasis en que destacaran la denominación personas negras. Los resultados no variaron: un 76.9% respondió que existía discriminación hacia personas afrodescendientes y 0.7% que eran las más discriminadas.

Con base en lo anterior, el porcentaje de población afrodescendiente en el CPV 2020 no será muy diferente al 1.2% de 2015, a menos de que el fraseo de la pregunta sea muy distinto al de la EIC. Además, hay que considerar que la autoadscripción de personas y pueblos puede ser amplia y múltiple: alguien se puede autoidentificar como indígena, pero también como afrodescendiente.

En conclusión, la autoadscripción o identificación sigue siendo el criterio fundamental para el reconocimiento de los derechos humanos de las personas y grupos indígenas que, por analogía, se ha ampliado a afrodescendientes, mujeres y hombres trans, entre otros, por lo que más bien debe reivindicarse como parte importante de la diversidad social que somos.

* Pablo Álvarez Icaza Longoria es coordinador de Políticas Públicas y Legislativas del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED).

 

1 Se puede consultar aquí.

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