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Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura... Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura de trato igualitario y no discriminación en la Ciudad de México, en el país y en el mundo. Twitter: @COPRED_CMX (Leer más)
Poblaciones callejeras ante la COVID-19
Por COPRED
21 de mayo, 2020
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Durante estos días de pandemia, un niño con temperatura de 38.5 grados fue rechazado por un médico. Muchas personas que, como él, habitan y sobreviven en las calles experimentan con frecuencia ese mismo trato. Detrás de esas reacciones, se esconden prejuicios como que quizá ellas se lo buscaron por permanecer en la vía pública, que su cuerpo está infectado o contaminado o incluso que son personas “inoperantes para la vida”. En una emergencia como la que vivimos hoy por la Covid-19, las poblaciones callejeras pueden terminar en la última fila por una discriminación estructural a la que se han enfrentado durante años.

La Constitución de la Ciudad de México, en su artículo 11, reconoce a las personas en situación de calle como un grupo de atención prioritaria y garantiza la protección de todos sus derechos. Sin embargo, frente a la pandemia, son parte de las poblaciones que se encuentran en mayor vulnerabilidad y que se enfrentan a impactos diferenciados, pues la situación actual se suma una condición histórica de desventaja, estigmatización, discriminación y hasta criminalización. Estas situaciones son consecuencia de violencias extremas, tanto individuales como estructurales.

Se calcula que 4 mil 354 personas viven en el espacio público, mientras que 2 mil 400 permanecen en albergues públicos o privados. Estas son poblaciones diversas conformadas por niñas, niños, jóvenes, adolescentes, personas mayores, personas trans, personas con discapacidad y diversos problemas de salud y adicciones. En este video puedes conocer más acerca de ellas, y de las formas de discriminación y exclusión que enfrentan.

Estos son los momentos más complicados, donde se prioriza la vida, y nos olvidamos de que hay otros grupos de población que necesitarían protección. El Estado tendría que garantizar, frente a la pandemia, su derecho a la vida. Necesitan la protección del Estado porque tienen condiciones más complicadas que otras personas. Así lo resumió Luis Enrique Hernández, director de El Caracol, una organización con 26 años de trabajo en las calles, durante un conservatorio organizado por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), como parte del esfuerzo que hemos impulsado para visibilizar los impactos diferenciados de las medidas por la contingencia de la COVID-19.

Una de las complejidades para las poblaciones callejeras es que por lo regular, se encuentran ante medidas excluyentes, que se diseñan a partir del planteamiento de quién puede “quitarse” para que la protección alcance, en lugar de cuestionarse qué es necesario hacer para lograr ese resultado. Estas políticas que no están pensadas para la protección de todas y todos no necesariamente se deben a una perversión de fondo, sino a la falta de conocimiento de este fenómeno.

Pensemos, por ejemplo, que estos colectivos, en lo cotidiano, no se encuentran en un aislamiento absoluto: tienen interacciones con la comunidad, muchas veces con personas solidarias, como comerciantes a quienes ayudan a instalarse, acarrear agua o tirar basura como una manera de conseguir recursos económicos para vivir.

¿Qué pasa, entonces, cuando la principal medida ante la pandemia es #QuédateEnCasa? Quienes les apoyan de manera cotidiana empiezan a cumplir esa recomendación, y esas interacciones que les permitían tener recursos se desvanecen. A eso se suma el cierre de los hoteles, que vuelve a arrojar a la calle a aquellas personas que, por diferentes razones, habían buscado resguardo ahí.

Además, uno de los grandes problemas para estas poblaciones es que tienen muy poco acceso a la salud. Si acuden por su cuenta a un servicio médico, es altamente probable que no les atiendan porque no cuentan con seguro, además de que muchas veces sus condiciones de salud están lejos de ser óptimas. Una de las causas de El Caracol es precisamente la posibilidad de conseguirles una hoja de gratuidad o acceso al seguro popular. Las desigualdades para estos grupos también pasan por el derecho al agua y el acceso a servicios sanitarios, que de por sí son complejos para ellos, pero se agraven en esta época de contingencia.

Otro de los impactos para las poblaciones callejeras es el incremento de actos discriminatorios hacia los colectivos con actividades de supuesta “desinfección”, en las que incluso se les ha llegado a arrojar cloro, lo cual lejos de protegerles, termina enviando un mal mensaje.

A todo ello se suma su alta vulnerabilidad a ser institucionalizados de manera forzada, los impactos específicos del contexto actual en niños y niñas a nivel psicosocial, así como la idea de que se puede tutelar, cuestionar o rechazar el derecho a la maternidad de las mujeres que viven en calle. Ante todas estas situaciones, es imprescindible un “traje a la medida” en materia de atención para estas poblaciones, desde un marco que garantice sus derechos humanos y les haga saber que merecen ser bien tratados.

Ante esto, El Caracol echó a andar la Campaña SOS en las calles por el derecho a la salud de las poblaciones callejeras frente a la pandemia de Covid-19, mediante la distribución de una postal informativa que describe qué es el coronavirus, los indicadores de salud, medidas de protección y los hospitales a dónde pueden acudir, con un lenguaje sencillo; talleres informativos rápidos, distribución de agua para enseñar la técnica del lavado de manos, así como gel y jabón líquido en bolsas pequeñas, cubrebocas y toma de temperatura.

Sin embargo, es importante recordar que para estas poblaciones, la desventaja no terminará con el fin de la cuarentena. Que alguien llegue a la calle es una derrota social porque falla toda la estructura de protección. Es necesario, por lo tanto, diseñar estrategias que permitan que las poblaciones callejeras puedan volver a confiar en las instituciones, en sí mismas y en nuevas oportunidades.

Como hemos reiterado durante esta pandemia, desde el COPRED invitamos a reflexionar sobre la situación actual que viven, y los impactos diferenciados que enfrentan, diversos grupos de atención prioritaria en distintos espacios y condiciones: quienes tenemos el privilegio de quedarnos en casa debemos pensar en el día a día de quienes no lo tienen, antes de señalar o realizar acciones basadas en prejuicios o estigmas.

@COPRED_CDMX

 

 

* Si quieres apoyar la Campaña SOS, compartimos aquí las vías:

Campaña SOS

El Día Después #MiBarrioMeRespalda

Correo de contacto: [email protected]

Donativos deducibles de impuestos

Centro transitorio de capacitación y educación recreativa, El Caracol AC

Para depósitos en sucursal:

BBV BANCOMER

CUENTA: 00446817394

Para transferencias bancarias:

BBVA- BANCOMER

CLABE: 012 180 00446817394 6

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