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Capital Plural
Por COPRED
Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura... Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura de trato igualitario y no discriminación en la Ciudad de México, en el país y en el mundo. Twitter: @COPRED_CMX (Leer más)
#SerMujer
En vez de felicitarnos cada 8 de marzo, reflexionen sobre el aporte diario que hacen o podrían hacer para eliminar y/o prevenir la violencia, los estigmas y los estereotipos que impiden valorar y visibilizar lo que realmente es ser mujer.
Por COPRED
14 de marzo, 2019
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Como bien experimentamos varias el pasado viernes, el Día Internacional de las Mujeres por lo general va ligado a la recepción de mensajes de felicitación, congratulaciones en los lugares de trabajo, hogar, por parte de parejas, amigos y familia en “nuestro día” y, por qué no, la repartición y vendimia de flores, dulces y otra serie de conductas y regalos para festejar el día.

¿Pero, por qué nos felicitan? Al hacer esta pregunta en distintos círculos y grupos de personas sobre los mensajes recibidos, algunas respuestas fueron “por nuestra belleza”, “nos lo merecemos”, “por ser luchonas: madres, esposas y trabajadoras”, “por ser las criaturas más bellas que Dios creó”, “porque se nos reconoce el que soportemos todo” o -y este es el mejor-, “por ser mujer”. Además de estar abundadas del estereotipo que nos asocia con lo estético, dulce, bello, dócil y servicial, el hecho de que por ser mujer sea motivo suficiente para celebrarnos –como si serlo fuera de entrada un privilegio-, quiere decir que no se ha llegado a comprender tanto de lo conmemorado en este día como de la realidad y discriminación estructural aún existente.

Con el objetivo de hacer conciencia e invitar a la reflexión, el pasado 7 de marzo se llevó a cabo un diálogo estratégico con mujeres para que, entre las participantes y en redes sociales, compartiéramos la discriminación, exclusión y/o violencia que vivimos de forma cotidiana, enfatizando alguna intersección, espacio de discriminación y derecho vulnerado mediante el hashtag #SerMujer. Además de haber logrado el segundo lugar de “trending topic” a nivel nacional en la plataforma de Twitter, dichas experiencias se posicionaron como un llamado y un ejercicio de deconstrucción. Por supuesto, hacemos extensiva la invitación para consultar los mensajes, pero para una lectura a priori -me permito contextualizar- sustentar el verdadero significado del 8 de marzo, así como recalcar algunos de los retos mencionados y aún pendientes.

El Día Internacional de las Mujeres fue institucionalizado en 1977 mediante Resolución 32/142 por parte de Naciones Unidas en reconocimiento de la lucha en pro de la igualdad, justicia, paz y desarrollo. Entre los sucesos y momentos clave en la historia destaca la participación de las mujeres en la Revolución Francesa al marchar reclamando igualdad social bajo el lema “libertad, igualdad y fraternidad”, la realización de la primera convención nacional por los derechos de las mujeres en el que se exigieron los derechos civiles, políticos, sociales y religiosos para las mujeres conformando la Declaración de Sentimientos y Resoluciones en 1840 en Nueva York.

Entre otros sucesos también se encuentran el movimiento sufragista alrededor del mundo, la lucha hacia la liberación femenina y libertad sexual, la visibilización de las pésimas condiciones laborales tras el trágico incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, el empoderamiento tras la ocupación de empleos “no tradicionales” por parte de las mujeres en la I y II Guerra Mundial mientras los hombres estaban en guerra, el paro internacional en 2017 para visibilizar la violencia machista en todas sus formas y expresiones, así como el reconocimiento a las activistas rurales como partícipes en el discurso y exigencia de derechos.

Lo anterior representa una pizca de lo que forma parte de nuestra historia y motivos de conmemoración pero, ¿qué está pasando hoy en día? Según la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), el 51.43 % a nivel nacional, somos mujeres y respecto a los datos de participación y acceso frente a diversos derechos, se presenta algunos de ellos a continuación.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH- 2016), de las mujeres de 15 años y más, el 66.1 % han sufrido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación a lo largo de su vida en algún ámbito y ejercida por cualquier agresor. Dicho porcentaje, representa mayor proporción en la Ciudad de México, con un 79.8 %.

En la educación, la brecha entre hombres y mujeres que cursaron el nivel básico está en 1.6 %, para la educación media superior es de 0 por ciento y superior del 1.4 %. En cuanto al promedio de horas de trabajo no remunerado dedicadas al cuidado de menores de 14 años a la semana, las mujeres dedican 49.93, mientras que los hombres 24.71. Al cuidado de personas enfermas, con alguna discapacidad o de 60 años o más, las horas a la semana son en promedio 35.02 por parte de las mujeres y 23.57 de los hombres. Ahora bien, el promedio de horas de trabajo no remunerado dedicado a los quehaceres del hogar a la semana es de 25.03 en el caso de las mujeres y 9.98 para hombres.

Antes de relacionar las cifras anteriores con las arrojadas por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) con lo que respecta a la desagregación de la ocupación y la duración de jornadas laborales a la semana, me permitiré desagregar por género a la población económicamente activa. De más de 93 millones, cifra que representa la población de 15 años o más, el 59.7 % es económicamente activa, porcentaje integrado por 77.2 % del total de los hombres que integran la población de 15 años y más y por el 43.9 % del total de las mujeres que integran la población de 15 años y más.

De lo anterior, se podría deducir que al verse cargadas las mujeres con las labores del hogar y del cuidado, resulta poco sorprendente que representen una cifra menor en el total de la población económicamente activa, ocupada y en la duración de la jornada de trabajo a la semana en comparación con los hombres. Los datos arrojados por la ENOE resaltan que en el último trimestre de 2018, de las más de 20 millones de mujeres ocupadas, el 10 % del total trabajaron menos de 15 horas a la semana, mientras que de más de los 33 millones de hombres ocupados, solo 3.6 % del total presentaron la misma situación. Eso sí, del total de mujeres ocupadas, solo el 19.4 % trabajan más de 48 horas a la semana y de los hombres ocupados, el 34.8 por ciento.

Aunado a ello, según datos de la misma ENOE, en México también existe una profunda brecha de género en la población ocupada según su posición. Por ejemplo, del total de personas empleadoras en México, el 79 % son hombres y el 21 % son mujeres. Sin embargo, esta disparidad no se ve reflejada en ocupaciones no remuneradas, pues en este caso solamente el 42 por ciento son hombres y el 58 por ciento son mujeres.

La misma desigualdad puede ser observada en la población subocupada según su posición. Mientras que los hombres empleadores subocupados representan la mayoría, con un 80 %, no sucede lo mismo en el caso de los trabajadores no remunerados, pues en esta categoría son la minoría con un 45 % solamente.

Además de los datos duros presentados, si bien es cierto que existen muchas otras fuentes de información que nos arrojan la situación de las mujeres y la brecha aún existente, tanto formal pero sobre todo sustantiva –la constante de recepción de casos en el COPRED de discriminación laboral por motivo de embarazo, los casos e informes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), las comisiones estatales y del INMUJERES, denuncias, así como las encuestas tanto local como nacional sobre discriminación, por ejemplo-, me permitiré retomar algunas recomendaciones emitidas por el Comité para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) al Estado mexicano en julio del año pasado, a partir de la examinación al 9° Informe que México presentó ante este órgano de vigilancia.

En él, se exhorta al Estado a tomar medidas legislativas como de otra índole para armonizar el marco legislativo y la conceptualización de discriminación contra las mujeres, proteger y garantizar el pleno acceso a la justicia, educación, en el empleo y salud; transversalizar la perspectiva de género en el quehacer institucional del Gobierno en todos sus niveles y poderes para eliminar los estereotipos y prácticas nocivas existentes.

Además, se resalta la importancia de prevenir y cumplir con los deberes de investigar, sancionar y reparar la violencia de género, adoptar tanto medidas tendientes al desarrollo de la paz y seguridad como acciones afirmativas frente a las defensoras de derechos humanos, fortalecer el apoyo a mujeres víctimas de trata y la toma de medidas eficientes para proteger a quienes se dedican al trabajo sexual de cualquier explotación o abuso; así como promover e implementar medios para garantizar la participación en la vida política y pública.

Pero sobre todo, el desarrollo de las recomendaciones específicas que abordan los temas mencionados en el párrafo anterior, se enfatiza en la necesidad de ir transversalizando la perspectiva interseccional. ¿Esto qué quiere decir? las mujeres y niñas no solo somos eso, sino nos cruzan una serie de demás identidades como lo puede ser la de ser madre, hija, indígena, afro, académica, trabajadora del hogar, lesbiana, trabajadora sexual, persona mayor, en situación de movilidad, entre otras que reflejan ser un factor determinante para seguir viviendo actos de discriminación y violencia en espacios públicos y privados.

Identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y la exclusión de las mujeres, así como implementar acciones cuya finalidad sean crear condiciones de cambio que permitan avanzar en la construcción de la equidad de género y hacia un trato igualitario, sigue siendo un reto que desde el COPRED tenemos: la obligación y compromiso de dar seguimiento y seguir implementando estrategias.

¿Qué les corresponde a las demás personas? Hacemos extensiva la invitación para que en vez de felicitarnos cada 8 de marzo, reflexionen sobre la historia para comprenderla, permítanse concientizar la situación real y existente, así como reflexionar sobre el aporte diario que hacen o podrían hacer para eliminar y/o prevenir la violencia, los estigmas y estereotipos que impiden valorar y visibilizar lo que realmente es #SerMujer.

 

@COPRED_CDMX

 

 

No obstante, en la práctica lo conmemoró dos años antes (1975)

32,000 es el número de firmas que recoge la interminable petición del sufragio femenino, de 270m de largo, presentada ante el parlamento de Nueva Zelanda en 1893. Poco después, Nueva Zelanda se convierte en el primer país autónomo que permite votar a las mujeres, e inspira a sufragistas de todo el mundo.

Escolar, familiar, laboral, comunitario y en el transcurso de la búsqueda de ayuda, apoyo, atención y denuncia.

La Población Económicamente Activa la integran las personas que tienen una ocupación o que sin tenerla la están buscando activamente (ésta se divide entonces en ocupada y desocupada)

Aunque es importante no descartar otros factores.

96.6 porciento de las mujeres de 15 años y más económicamente activas.

96.9 por ciento de los hombres de 15 años y más económicamente activos.

Población que trabaja menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y desean trabajar más.

Importante resaltar que para dichas recomendaciones por parte del Comité CEDAW, éste también analiza y toma en cuenta los informes sombra emitidos por organizaciones de la sociedad civil y organismos autónomos como la CNDH y las Comisiones estatales de DDHH.

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