Sin memoria no hay justicia - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Capital Plural
Por COPRED
Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura... Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura de trato igualitario y no discriminación en la Ciudad de México, en el país y en el mundo. Twitter: @COPRED_CMX (Leer más)
Sin memoria no hay justicia
Reflexionemos hoy, nuevamente, qué implicaciones tiene tolerar la intolerancia, callar ante la injusticia, bajar la cabeza ante la arbitrariedad, desviar la mirada ante la inmoralidad, y dejar caer las manos ante la violación de los derechos humanos.
Por COPRED
28 de enero, 2021
Comparte

“Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada,

porque yo no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada,

porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada,

porque yo no era judío.

Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí”.

Martin Niemöller (1950)

 

Setenta y seis años han pasado desde que la humanidad descubrió el infierno en la tierra.

“El día 2 de noviembre de 1942 reunieron a toda la ciudad de los judíos para llevarlos a deportar, no sabíamos para dónde”: así recuerda Meyer Brzezinski, sobreviviente, el comienzo de la persecución de personas judías para ser llevadas a campos de concentración, de trabajo y más adelante, de exterminio en los territorios ocupados por la Alemania nazi.

En el documento La Ciudad de México contra el antisemitismo 2012-2019, la profesora Judit Bokser Liwerant escribe que “el Holocausto, la Shoah, Auschwitz constituye y simboliza el dramático acontecimiento de un siglo que si bien en su totalidad ha estado marcado por asesinatos masivos, masacres y genocidios, ninguno tuvo un alcance tan devastador y singular como aquél… que fue el núcleo y desenlace del asesinato de seis millones de judíos, parte de la planeada aniquilación total del pueblo judío y del judaísmo -impedido sólo por la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial”.

No podemos perder el testimonio: recordar a las víctimas implica mantenerlo vivo. En la Shoah perecieron 6 millones de judíos, 3 millones de prisioneros soviéticos, casi 2 millones de polacos católicos, 350 mil serbios, 250 mil gitanos, 250 mil personas con discapacidad, cerca de 80 mil disidentes alemanes, 12 mil homosexuales y 2 mil 500 testigos de Jehová.

El Censo de Población y Vivienda 2020 documenta que en México viven hoy 58 mil 876 personas judías, de las cuales alrededor del 67 por ciento se concentra en el Estado de México (21 mil 685) y la Ciudad de México (17 mil 981), seguidos principalmente por Puebla, Veracruz y Jalisco.

Por tratarse de una minoría religiosa, han sido y siguen siendo objeto de discriminación, procedente de grupos católicos conservadores, ubicados en el espectro ideológico de la derecha, pero también por algunos sectores de izquierda que les estigmatizan.

La Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México (EDIS) de 2017 reveló que entre las personas de 18 años o más, el 58.7 por ciento percibía que existía discriminación hacia las personas por su religión o por no tenerla (60.2 por ciento en 2013) y el 52.8 por ciento que la había hacia las persona judías (47.6 por ciento en 2013), es decir, hubo un alza en dicho periodo.

Este 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto y 76 aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau, debe recordarnos que la comunidad judía es parte del México de hoy y de los valores en que se sustenta, gracias a sus personas empresarias, médicas, abogadas, comerciantes, científicas e ingenieras. México es, también, gracias a la presencia judía. En especial, la Ciudad de México, hogar de la mayor parte de la comunidad, ciudad tolerante, abierta, construida sobre el valor de la diversidad.

Es de la mayor relevancia que la Constitución Política de la Ciudad de México considere en su artículo 4 el antisemitismo como discriminación, así como el racismo y otras formas conexas de intolerancia, mucho más cuando en el mundo comienzan a resurgir de manera preocupante movimientos de derecha e izquierda que promueven mensajes de odio.

Los procesos de discriminación, afirma Bokser Liwerant, son la expresión más contundente, tanto individual como colectiva, de la negación del principio de igualdad de la condición humana. Reflejan la incapacidad social y cultural para dar cuenta de las diferencias. Conforman la marginación, subyugación y persecución que se han dado en la historia y que han llevado al exterminio de grupos humanos.

Por ello, “sólo si comprendemos que el racismo alcanzó su expresión máxima en el régimen nazi, el antisemitismo puede ser visto en su carácter ejemplar, en el que se descubre la dificultad durante siglos de poder asumir al Otro en su legitimidad, pues se fueron construyendo un sustrato de prejuicios que alimentaron la estigmatización y el exterminio”.

Esto debe llevarnos a reconocer y combatir los dos grandes males que amenazan a las sociedades: el odio y la ignorancia, que son vehículos de la discriminación y la violencia. El odio y la ignorancia promueven el miedo. Hoy vivimos en sociedades que, impulsadas por la desinformación, expresan discursos de odio, de exclusión, que niegan derechos y que refuerzan las violencias. La única manera de erradicarlos es el llamado a la acción.

Un llamado que, por noveno año consecutivo, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) refuerza durante esta conmemoración, de la mano de la comunidad judía en México. Es un privilegio y una responsabilidad. Es una fecha de vital importancia para la lucha en contra de la discriminación y la desigualdad, pues las lecciones que nos ha dejado el Holocausto nos conducen a reflexionar sobre el presente y el futuro que queremos. Por eso repetimos la frase “we remember”, pues recordar a las víctimas de la Shoah es honrar su memoria, pero también asumir el compromiso moral que tenemos con los valores que nos hacen seres humanos: el respeto al prójimo, la empatía, la compasión, la misericordia, la justicia y el amor.

El reconocimiento de este día tiene un doble propósito: por un lado, pretende urgir a los Estados miembros de Naciones Unidas a desarrollar programas educativos que tiendan a perpetuar la memoria de la tragedia en las generaciones futuras para prevenir que los genocidios vuelvan a ocurrir y, por otro, implica rechazar de manera tajante cualquier negación del Holocausto como un evento histórico, mediante la condena, sin reserva, de cualquier manifestación de intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia en contra de las personas o comunidades basada en origen étnico o creencias religiosas.

Ninguna sociedad es inmune al antisemitismo, al racismo, a la xenofobia. Hoy, cuando la violencia y la falta de oportunidades desplazan a miles de personas para buscar mejores condiciones de vida para ellas y sus hijas e hijos, vemos nuevamente estas expresiones de intolerancia y narrativas violentas. Hoy, cuando enfrentamos una amenaza mundial, que tiene diversos impactos, muchos de ellos diferenciados, vemos que en ciertos escenarios y circunstancias, lejos de rescatarse aquellos valores que nos hacen humanos, se han excacerbado las desigualdades, así como diversas expresiones de discriminación, odio y violencia.

Hoy, más que nunca, como parte de nuestra remembranza es necesario aprehender la capacidad de resiliencia de las y los sobrevivientes de la Shoa: esa posibilidad de reconstruir sus vidas, sus costumbres, sus familias, poder mirar hacia el horizonte y labrarse de nuevo una vida, con esperanza, amor, paz y felicidad. Necesitamos el ejemplo de su entereza después de un año de vivir momentos de  angustia, miedo, desesperanza, cansancio, pérdidas y dolor.

Reflexionemos hoy, nuevamente, qué implicaciones tiene tolerar la intolerancia, callar ante la injusticia, bajar la cabeza ante la arbitrariedad, desviar la mirada ante la inmoralidad, y dejar caer las manos ante la violación de los derechos humanos. Que el ejemplo de los y las Justas entre las naciones no sea la excepción, sino la regla y el estándar moral de la humanidad ante la injusticia.

No alzar la voz nos hace cómplices; también no señalar las violaciones a los derechos y callar ante la ilegalidad. Hace 76 años aprendimos que la intolerancia puede tener consecuencias para todas las personas y todas las naciones. Es nuestra responsabilidad que el valor de reconocer la dignidad e igualdad en derechos de todas las personas no vuelva a ser pisoteado por nadie. Nunca más. Rememos siempre contra la corriente de la indiferencia, la hostilidad, la discriminación y la violencia.

@COPRED_CDMX

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.