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Trabajadoras del hogar ante COVID-19
La pandemia por la COVID-19 no puede ser justificación para incumplir con todos los derechos que deben gozar las personas trabajadoras del hogar, empezando por un contrato por escrito donde se especifiquen vacaciones, se garantice el aguinaldo, se les otorguen días de descanso y los derechos que tiene cualquier persona trabajadora.
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25 de junio, 2020
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Ante la COVID-19, las personas trabajadoras del hogar han estado entre los primeros grupos de población en ser despedidos o enviados a su casa sin goce de sueldo. Algunas no han podido salir de la casa en donde trabajan y se enfrentan a jornadas extenuantes, pues la mayor parte de las labores del hogar —muchas veces con más integrantes de la familia quedándose en casa— recae sobre ellas.

En México hay 2.4 millones de personas trabajadoras del hogar. Históricamente, este grupo de población ha enfrentado múltiples situaciones de discriminación por diversas causas, como su nivel socioeconómico y de educación. Hoy, en el contexto de la COVID-19, quedan sujetas a la voluntad de sus empleadoras y empleadores. Además, muy difícilmente cuentan con compañeras de trabajo, como en otras ocupaciones, que las puedan orientar en sus derechos. Como antes de la pandemia, pero especialmente ahora, en muchas ocasiones aceptan condiciones de trabajo que no les son favorables porque su necesidad es mayor y no cuentan con suficiente información respecto a sus derechos.

Sobre estos y otros impactos diferenciados que enfrenta este sector ante las medidas de prevención y aislamiento derivados de la pandemia charlaron con el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (COPRED) la directora de la asociación Hogar Justo Hogar, Marcela Azuela, y la directora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH) y del Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (SINACTRAHO), Marcelina Bautista. Durante esta conversación, recordaron que durante muchos años, las personas trabajadoras del hogar han sido discriminadas por la naturaleza de su trabajo, pues la sociedad no lo ve como una actividad que aporte a la economía del país, sino como tareas que sólo pueden realizar mujeres, personas sin educación o en situación de pobreza.

Ese estigma social ha provocado que este grupo de población no tenga la atención que merece y necesita, mucho menos en tiempos de la COVID-19. Ante este panorama, vale la pena recordar que el 42% de las personas trabajadoras del hogar gana entre uno y dos salarios mínimos, y no un salario profesional, por lo que viven al día. Solo 22 mil 300 de ellas están afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), muy pocas en comparación con los 2.4 millones que se dedican al trabajo del hogar.

En nuestro país, desde 2019, la Ley Federal del Trabajo en su capítulo XIII define a la persona trabajadora del hogar como “aquella que de manera remunerada realice actividades de cuidados, aseo, asistencia o cualquier otra actividad inherente al hogar en el marco de una relación laboral que no importe para la persona empleadora beneficio económico directo, conforme a las horas diarias o jornadas semanales establecidas en la ley”, y específica la validez de sus derechos independientemente de si residen o no en el domicilio donde trabajan o lo hacen en hogares diferentes.

Además, en diciembre de 2019, el Estado mexicano ratificó el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para avanzar en la garantía de los derechos laborales y sociales de las personas trabajadoras del hogar. Ese instrumento, adoptado en 2011 por la OIT, busca garantizar la promoción y protección de los derechos humanos de este sector.

La pandemia por la COVID-19 no puede ser justificación para incumplir con todos los derechos que deben gozar las personas trabajadoras del hogar, empezando por un contrato por escrito, donde se especifiquen sus días de vacaciones, se les garantice el aguinaldo, se les otorguen días de descanso y los derechos que tiene cualquier persona trabajadora. Hoy, las trabajadoras del hogar viven un acceso aún más difícil a sus derechos, agravado por los despidos y la disminución de salarios.

Por otro lado, es importante recordar que ante el #QuédateEnCasa, si se alcanzó un acuerdo entre ambas partes para que la trabajadora permaneciera en casa de la o el empleador durante el confinamiento, la jornada laboral debe seguir siendo de ocho horas, como lo establece la ley.

Un esfuerzo específico para subrayar la importancia de respetar todos los derechos de las trabajadoras del hogar, especialmente en este contexto, es la campaña encabezada por Marcelina Bautista, Cuida A Quien Te Cuida, que apela a la solidaridad de las y los empleadores con las trabajadoras del hogar para mantener sus sueldos durante la pandemia. Sin embargo, es importante no olvidar que ese derecho no recae sólo en las buenas intenciones, sino que está respaldado por la ley.

A todo ello se suma la prevención y reflexión en torno a la violencia, pues en muchas ocasiones, las trabajadoras del hogar enfrentan gritos, insultos, humillaciones e incluso golpes. Estas violencias a menudo están muy normalizadas, aunadas a los casos de violencia sexual por parte de las y los empleadores o amistades, vecinos o familiares de ellos.

Frente a este escenario, es imprescindible garantizar el acceso a los servicios de salud, bienes básicos, información y derechos laborales, así como a una vida libre de violencia. Es prioritario afiliar a las trabajadoras del hogar al IMSS, hablar con ellas acerca de su salud, definir contactos de emergencia y prestar atención a su estado físico, así como abstenerse de obligarlas a cuidar a personas con síntomas o afecciones respiratorias.

Además, garantizarles el acceso a la información y a la privacidad, alimentos adecuados de acuerdo con las horas que trabajan, y llevar a cabo las acciones necesarias para que puedan ejercer todos los derechos que establece la ley. Todo ello contribuirá al cambio cultural indispensable para asegurar una vida digna en todos los aspectos para todas las personas y atender, de esa manera, los impactos diferenciados que enfrentan ante la pandemia por COVID-19.

@COPRED_CDMX

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