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Vacunación prioritaria
Hoy existen diversas evidencias y alertas respecto a la importancia de garantizar el acceso universal a las vacunas contra el SARS-COV2, y específicamente a grupos históricamente desaventajados, sin restar importancia ni negar la primera y máxima prioridad que tienen las y los trabajadores de la salud.
Por COPRED
21 de enero, 2021
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La emergencia sanitaria que vivimos por la pandemia de covid-19 ha tenido diferentes impactos en todos los sectores de la sociedad, que van desde la salud física y las afectaciones económicas hasta las expresiones violentas en los hogares y los efectos en la salud mental. Sin embargo, estos impactos han sido particularmente significativos para los grupos de atención prioritaria, pues la pandemia ha agravado las condiciones de desigualdad y desventaja que estas poblaciones ya enfrentaban históricamente.

Además, en muchos casos las medidas tomadas para contener la pandemia han afectado de manera diferenciada a estos grupos, que desde antes de la pandemia veían restringido o negado su acceso a diferentes derechos. Las medidas, en apariencia neutrales, han generado impactos diferenciados en las poblaciones de atención prioritaria, que además se entrelazan con los grupos de riesgo detectados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En agosto de 2020, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) publicó su Informe de impactos diferenciados por covid-19: Diálogos con organizaciones de la sociedad civil, en donde da cuenta de cómo ha impactado la pandemia por covid-19 en los siguientes grupos de atención prioritaria: personas trabajadoras sexuales, poblaciones callejeras, personas LGBTTTIQ+, personas con discapacidad (PcD), personas mayores, personas privadas de la libertad, personas migrantes y refugiadas, personas trabajadoras del hogar, personas afrodescendientes e indígenas, niñas, niños y adolescentes (NNAs), personas que viven con VIH y mujeres.

Uno de los objetivos de este documento fue resaltar la importancia y necesidad de diseñar medidas destinadas a promover la inclusión, con la consulta y participación activa de las poblaciones en el diseño de respuestas y propuestas de acciones y estrategias, así como una guía que proporcione orientación sobre cómo debemos actuar ante una crisis como la que ahora vivimos.

Hoy existen diversas evidencias y alertas respecto a la importancia de garantizar el acceso universal a las vacunas contra el SARS-COV2, y específicamente a grupos históricamente desaventajados, sin restar importancia ni negar la primera y máxima prioridad que tienen las y los trabajadores de la salud. En un pronunciamiento de noviembre de 2020, las Naciones Unidas hicieron énfasis en este aspecto, al señalar que luego de que la pandemia ha expuesto la falta de acceso a servicios de salud de calidad para todas las personas, las inequidades socioeconómicas se han profundizado aún más.

Por ello, ha llamado a los Estados a no olvidar la perspectiva de derechos humanos en la atención a la pandemia, la cual implica garantizar que las vacunas y tratamientos contra covid-19 sean seguros, disponibles y accesibles para quienes los necesiten, pero de manera particularmente relevante para “personas en situación de vulnerabilidad que frecuentemente enfrentan la negación de servicios de salud, que incluyen personas que viven en pobreza, mujeres, personas indígenas, con discapacidad, mayores, en privación de la libertad, en instituciones de asistencia, en situación de calle, migrantes, refugiadas, usuarias de drogas y personas pertenecientes a la diversidad sexual”.

Muchas de ellas, subrayan las Naciones Unidas, viven en condiciones de pobreza y están más expuestas al riesgo de contagio, además de tener pocas probabilidades de protección ante el virus o servicios adecuados de diagnóstico y de salud, por lo cual es imperativo que el acceso a las vacunas y tratamientos sea otorgado a todas las personas sin discriminación y priorizando a quienes están más expuestos y vulnerables ante covid-19.

A esto hay que agregar que en sus Recomendaciones de priorización contra SARS-CoV-2, el Grupo Técnico Asesor de Vacunación Covid-19 destacó que su análisis de pobreza e inequidad en relación con la pandemia demostró que la combinación de pobreza, pobreza extrema, marginación y menor acceso a servicios de salud, medido por acceso a densidad de camas de hospitalización, se asocia con mayor probabilidad de morir por covid-19 en México, además de que ciertas profesiones, como comerciantes, campesinos y jubilados, tienen un mayor riesgo de contagio.

Además, documentaron que la población indígena, comparada con la no indígena, ha experimentado un 30% mayor probabilidad de muerte. Por las condiciones de exclusión social históricas en las que ha vivido, tiene también mayor riesgo de resultar positiva, por lo cual recomendaron darle prioridad en la cobertura, al igual que a las ocupaciones vinculadas con un menor nivel socioeconómico. Aunque finalmente se privilegia la prevalencia de mortalidad en ciertos grupos etarios, así como la presencia de comorbilidades, en este documento también se asienta la necesidad de que al definir los grupos prioritarios de vacunación se tomen en cuenta los aspectos de pobreza y desigualdad, lo cual sería consistente con un marco ético de asignación de recursos.

Es por todo ello que ante la profundización de la brecha de desigualdad durante esta pandemia, es indispensable alertar sobre la adopción de una perspectiva interseccional para la aplicación de vacunas contra covid-19, es decir, además del enfoque etario, considerar la situación especial de vulnerabilidad en la que se encuentran algunas poblaciones, lo cual potencia su posibilidad de contraer el virus y enfermar con síntomas de gravedad.

De acuerdo con el calendario del Plan Nacional de Vacunación presentado por el Secretario de Salud federal, Jorge Carlos Alcocer Varela, después del personal de salud, en la segunda etapa se contempla la vacuna de las personas de 80 años y más; en la tercera, de 70 a 79 años; en la cuarta, de 60 a 69 años; en la quinta, de 50 a 59 años; en la sexta, de 40 a 49 años; y en la séptima, la población menor de 40 años. Lo anterior cobra sentido de acuerdo con la demografía de los contagios y, sobre todo, de los fallecimientos por Covid-19. Por supuesto, los datos nos muestran que las personas mayores son un grupo particularmente vulnerable.

Sin embargo, estudios de la UNAM igualmente demuestran que el perfil de las personas que mayormente han perdido la vida ante el virus son hombres de edades entre los 40 y 69 años que viven en condiciones socioeconómicas precarias, y que en su mayoría son quienes no han podido dejar de salir a trabajar. Estos análisis abonan también a la necesidad de tomar en cuenta la situación de los municipios indígenas, es decir, aquellos habitados por más del 70% de personas hablantes de lenguas indígenas, en donde hay mayores índices de mortalidad.

De acuerdo con los vértices de la desigualdad socioeconómica y cultural, tendrían que ser contempladas particularmente las comunidades indígenas, poblaciones callejeras, personas privadas de la libertad, trabajadoras sexuales, personas con discapacidad (PcD) y quienes viven con VIH. Las dinámicas y condiciones de vida cotidiana de estos grupos históricamente desaventajados y discriminados las han expuesto a un mayor riesgo de contagio por covid-19, así como a una mayor dificultad para enfrentar las complicaciones de salud asociadas al desarrollo del virus, especialmente en contextos donde la mayoría de ellas no cuenta con acceso efectivo al derecho a la salud, o desde antes de la pandemia, e incluso más durante ella, han encontrado diversos obstáculos para acceder a éste.

Una de las vocaciones del COPRED es insistir en la necesidad de garantizar el acceso de todas las personas a todos los derechos, especialmente a la salud, por lo que es indispensable emprender medidas que nivelen las condiciones de desventaja y den prioridad a grupos en situación de vulnerabilidad, desigualdad y discriminación, las cuales han agravado los impactos diferenciados que la pandemia ha tenido sobre ellos.

@COPRED_CDMX

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