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¿Por qué no avanzamos? México y la maldición del cuarto partido
¿Qué pasará, qué maldición nos impide avanzar a rondas superiores en los Mundiales?
Por CIDAC FC
4 de julio, 2014
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Por: Miguel Toro (@miguelangeltoro)

En los últimos días y desde hace veinte años, muchísimos mexicanos nos preguntamos lo mismo: ¿por qué no podemos alcanzar el quinto partido en los Mundiales? Pareciera que una maldición ha caído sobre nosotros y por más que nos ilusione (o no) la Selección en el proceso, al llegar a los octavos de final tenemos que soportar esa frase infernal de “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. ¿Qué pasará que nos impide avanzar a rondas superiores en los Mundiales? Sin tener la única respuesta, se puede decir que lo que nos detiene de llegar al quinto partido es que a pesar de los cambios realizados en el fútbol mexicano, se sigue sin tener proyectos a largo plazo que cambien las instituciones “extractivas” del fútbol mexicano en los últimos veinte años.

Dicen teóricos económicos que uno de los motivos que impiden a los países crecer más aceleradamente y desarrollarse económicamente es la falta de instituciones sólidas en él. Cuando las instituciones son “extractivas”, los que están en el poder utilizan estas para apropiarse de rentas que no tendrían en un entorno competitivo que generara los incentivos correctos para crecer.

En el fútbol sucede algo similar: un equipo sin un cuerpo directivo con planes a largo plazo, estructura de fuerzas básicas sólida que encuentre y permita el surgimiento de nuevos talentos, sin mecanismos que impulsen la competencia interna y sin el liderazgo necesario en la cabeza del mismo con una visión hacia el futuro, no puede aspirar a ser campeón. Siempre hay milagros que permiten a una selección ganar la Eurocopa defendiéndose a ultranza sin proponer juego y avanzando de rondas con el 1-0 (Grecia 2004) como también es posible encontrar yacimientos super-gigantes de petróleo y vivir de su extracción sin edificar un sistema recaudatorio sensato por 40 años (México). Pero recetas así no son sostenibles en el largo plazo. Como si fuera un espejo del país, el fútbol mexicano ha sufrido varios cambios desde 1994 sin que se hayan notado resultados distintos: en promedio seguimos creciendo alrededor del 2.3% anual y quedándonos entre los 16 mejores de la Copa del Mundo.

Cambiar todo para dejarlo igual

El fútbol mexicano ha realizado múltiples cambios a la estructura de su torneo desde aquella eliminación por penales en East Rutherford, New Jersey frente a Bulgaria, sin que hayan tenido el impacto deseado. La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y la Junta de Dueños de los equipos de la Liga MX han llevado a cabo modificaciones a la estructura de la liga con miras a beneficiar el desempeño de la Selección Mexicana por ser esta última la pieza fundamental del negocio. De 1994 para acá, el fútbol mexicano ha cambiado de formato de la liga, de número de equipos totales y 6 veces de presidente de la federación. Para empezar, los torneos largos pasaron a ser cortos en julio de 1996, se redujo el número de equipos a 18 en 2004, se quitó la reclasificación a la liguilla en 2008 y se eliminaron los grupos en 2011. Aunque todos estos cambios buscaron mejorar la competitividad del torneo, el octavo lugar (último clasificado a la liguilla) en promedio alcanza la postemporada con un 10% menos puntos que en la época de los torneos largos (ya ajustando el puntaje al cambio de 2 a 3 puntos por victoria) y tan sólo con el 47.7% de puntos totales (24.3 puntos de 51 posibles). Hay que notar que aunque el octavo lugar ha ganado el título en 4 ocasiones, en promedio los campeones suelen ser los equipos ubicados en segundo o tercer lugar general que obtienen el 62.3% de los puntos totales.

La Liga MX debe buscar que la competencia efectiva entre sus equipos se traduzca en un torneo no sólo parejo, pero de buena calidad y que genere espectáculo. A medida que las opciones de televisión han dado acceso a más mexicanos a los partidos de otras ligas de fútbol y a más deportes, los partidos de la liga mexicana de fútbol han enfrentado mucho mayor competencia, reduciendo su rating en la mayoría y también los ingresos que se pueden generar por patrocinadores. Esto ha sucedido en parte porque la calidad de otros espectáculos deportivos supera la de los encuentros del torneo regular de la liga (liguilla es otro boleto). El aficionado mexicano busca ver jugadas de calidad y más goles y muchos factores –desde ingresos, estructura y hasta climatológicos– afectan eso en la Liga MX. Si uno revisa las mejores ligas del Mundo, en el año futbolístico 2013– 2014, la Liga MX tiene menos goles por partido (2.3) que ligas europeas, pero también que ligas como la brasileña o inclusive la MLS de Estados Unidos. Entre menos goles haya en los partidos de la primera división mexicana menor será el interés en el futuro por la liga y menor la capacidad financiera de los equipos para reforzarse y desarrollar futbolistas.

 

Tabla 1. Goles anotados por partido en varias ligas del mundo

Tabla CIDAC FC

Fuente: ESPN, y varias de las páginas de las federaciones de futbol de cada país.

 

Otro detalle crucial donde ha habido un retroceso en el fútbol nacional es el número de delanteros mexicanos en los equipos de primera división y su importancia relativa para el torneo. Durante el torneo Invierno 1996 (primer torneo corto), hubo 7 goleadores mexicanos entre los primeros 10 lugares de la lista siendo Jared Borgetti el campeón con 16 tantos. Para el Clausura 2014 recién concluido en mayo, sólo hubo 2 mexicanos en ese grupo de los mejores 10 siendo Oribe Peralta el más alto (cuarto lugar) con tan sólo 8 goles. Desde hace 3 años no hay un campeón de goleo nacional (Ángel Reyna) y sólo ha habido 3 campeones de goleo mexicanos en los últimos 25 torneos.

La carencia de delanteros mexicanos está fuertemente relacionada con la cantidad de jugadores extranjeros en esa posición en los equipos de primera división. La posibilidad de registrar a 5 extranjeros (y el número de naturalizados mexicanos que se desee) ha bloqueado la salida de nuevos talentos en múltiples posiciones del campo durante varios años. El mejor ejemplo del cuello de botella que enfrentan los chavos mexicanos surgidos de las fuerzas básicas de los equipos son los poquísimos seleccionados mexicanos campeones mundiales Sub-17 de 2005 que son jugadores de Primera División nueve años después. De los 23 campeones de aquella noche en Perú, hay sólo nueve jugadores en primera división (seis en México y tres en España). Un caso similar sucede con los campeones mundiales Sub-17 del 2011, y esperemos no suceda con los subcampeones mundiales Sub-17 de 2013. No se trata de “cerrar el mercado” y tener un fútbol autárquico, pero la instalación de reglamentos como la “Regla del 20-11” –que obligaba a los equipos de primera división a alinear a un joven de menos de 20 años 11 meses para un 80% de los minutos totales del torneo –y la reducción de una plaza de extranjero (y alguna regulación sobre naturalizados) contribuirían a la aparición de jóvenes jugadores con más facilidad.

Los dueños: agentes extractivos en el futbol mexicano

Pese a las buenas intenciones de los cambios hechos, siguen existiendo prácticas nocivas en el fútbol mexicano como la concentración oligopólica del mercado (multipropiedad de equipos), un régimen de transferencias que limita la oferta y tiempo en que los jugadores pueden contratarse con los equipos y además se ha privilegiado la consecución de ganancias (monetarias) de corto plazo en lugar de un premio mayor en el futuro por un proyecto de largo plazo exitoso. Más allá de la ilegalidad de la multipropiedad de equipos y el “draft” de jugadores (ambas prácticas prohibidas por FIFA), los dueños de los equipos de primera división (miembros de la Junta de Dueños a la que responde la FMF) se comportan como accionistas desesperados de empresas que cotizan en bolsa en Nueva York exigiéndole ganancias cada trimestre a sus directores. Esperan el mayor número de ganancias posibles del negocio del fútbol cada año, lo que incentiva a los directivos de la FMF a multiplicar el número de partidos amistosos que juega la Selección en Estados Unidos (frente a rivales sencillos de trasladar hasta allá) para ingresar muchas entradas en los estadios. En síntesis, toma una relevancia sobremanera los ingresos que genera la participación de la Selección mexicana en todos los torneos de fútbol oficiales. Entre más partidos juegue la Selección, más ingresos perciben, de forma que descalabros que eliminen prematuramente al combinado nacional de estos torneos pone en serio riesgo el puesto del director técnico nacional.

Un segundo elemento pernicioso de la Junta de Dueños es que los dueños principales del fútbol mexicano son los concesionarios de las televisoras. Esto distorsiona aún más los proyectos de largo plazo, puesto que se perjudica el esquema de ganancias que podría recibir la liga y la FMF por concepto de derechos televisivos de la liga como las decisiones administrativas de la Selección. La influencia desproporcionada de las televisoras en las decisiones del fútbol mexicano afecta fuertemente el rendimiento del combinado nacional porque sus incentivos están anclados a las ganancias de corto plazo asociada con los anunciantes en eventos de rating masivo. De esta forma es natural que se despidan a los entrenadores tras derrotas que han costado el acceder a los Juegos Olímpicos o la eliminación prematura en una Copa América. En los últimos 20 años, la Selección Mexicana ha tenido a 14 entrenadores diferentes, cada uno durando en el cargo un promedio de 16 meses.

El que las televisoras sean los principales dueños del órgano de gobierno del balompié nacional es en esencia una captura regulatoria puesto que los jugadores del mercado son juez y parte del mismo. Si sus decisiones sólo están encaminadas a la consecución de ganancias inmediatas no hay razones para considerar que ellos mismos cambiarán la estructura del fútbol nacional de manera que se maximicen las probabilidades que la Selección pueda llegar al quinto partido del Mundial por más que un desempeño sobresaliente en el torneo (e.g. llegar a semifinales o más lejos) les redituara en mucho mayor medida.

Conclusiones

Pueden ser múltiples factores los que han impedido que el equipo mexicano logre alcanzar el tan anhelado quinto partido, pero parece sensato pensar que sin instituciones futbolísticas sólidas y que promuevan la competitividad, no habrá proyecto de largo plazo que llegue a buen puerto. En los anteriores procesos mundialistas se buscó llegar con un solo director técnico al Mundial, empero, en cuatro de los últimos cinco procesos se destituyó al entrenador antes de completarlos. Se pueden tener las mejores intenciones sobre un proyecto de largo plazo con Miguel Herrera que nos permita avanzar más allá de los octavos de final, pero si no se modifican profundamente las “instituciones extractivas” dentro del fútbol mexicano y su liga, es difícil pensar que la consecución del objetivo será algo más que un bonito sueño lleno de fe.

Además de futbol…

En CIDAC desarrollamos un Índice de Capacidad de Atracción de Inversión Manufacturera, revisa el documento ReshoringMexico 2014 y sigue nuestro análisis político semanal.

 

* Miguel Toro  es investigador de @CIDAC

 

 

Daron Acemoglu y James A. Robinson: Why Nations Fail? Estados Unidos, 2012.

La gran pasión con la que muchísimos mexicanos (en México y en Estados Unidos) apoyan a la Selección Mexicana (muy por encima del apego hacia sus equipos de la liga local) deriva en enormes ganancias a partir de las entradas de los estadios de los partidos que juega el Tri, de la venta de camisetas y de los patrocinadores del combinado nacional que se multiplican en los torneos más importantes que juega (el Mundial siendo el más rentable).

Pese a que 5 extranjeros en un plantel de 25 apenas es el 20% de las plazas de jugadores, los costos de estos jugadores (y en múltiples ocasiones los contubernios entre directivos, entrenadores y promotores para fichar a ciertos jugadores extranjeros) incentiva a los entrenadores a utilizar a los 5 extranjeros como jugadores titulares donde ocupan alrededor del 45% de los espacios de quienes realmente juegan.

Algunos de los jugadores que les facilitó la titularidad en sus equipos la regla del 20-11 fueron Andrés Guardado en el Atlas y Javier Hernández en Chivas entre otros.

Nótese que la influencia de las televisoras (en el duopolio que vivimos) afecta la capacidad de los equipos de establecer los horarios en los que quisieran jugar y normalmente tienen que supeditarse a la fecha y hora que la televisora que los transmite les indica (aunque esto afecte el espectáculo de la liga como sucede al jugar en Ciudad Universitaria a las 12 del día los domingos en julio). Los únicos dos equipos que se han salido del esquema televisivo de los concesionarios de tv abierta (Televisa y TV Azteca) son el León y ahora el Pachuca que son transmitidos por Fox Sports dado que Carlos Slim es un accionista importante de esos clubes y tiene la solvencia económica para romper con los concesionarios.

Estos entrenadores son: Miguel Mejía Barón, Bora Milutinovic, Manuel Lapuente, Enrique Meza, Javier Aguirre, Ricardo Lavolpe, Hugo Sánchez, Jesús Ramirez, SvenGoranEriksson, José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena, Victor Manuel Vucetich y Miguel Herrera. En este grupo no contabilizamos a Gustavo Vargas, Mario Carrillo y Efraín Flores que sólo dirigieron al Tri en unos partidos amistosos de forma interina.

La participación de México en el Mundial de Brasil 2014 le generó a la FMF alrededor de 800 millones de dólares explicando el pánico que sintieron en 2013 cuando la Selección estuvo a punto de no clasificar.

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