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Cine Sapiens
Por Cineteca Nacional
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El Pez mortal de Shion Sono, una cátedra de alta violencia
Por Cineteca Nacional
15 de marzo, 2012
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Por: José Luis Ortega Torres* (@revcinefagia)


La exposición del público mexicano a los filmes de alta violencia se ve limitada a la oferta comercial de las pantallas mexicanas, siendo, por lo regular, filmes de serie B cortados a la medida de la moda torture porn, cada vez en mayor declive, procedentes de los Estados Unidos y uno que otro extreme francés (vgr. La sagas de Hostal y Juego macabro, además de Al interior o Mártires, respectivamente), películas que hacen las delicias de los espectadores habituales del género del horror gracias a que exacerban el morbo voyerista inherente a esa categoría cinematográfica.

Ahora bien, dentro de esos filmes existe un factor que mantiene a prudente distancia a los espectadores: la injerencia de lo fantástico como parapeto-excusa para presenciar, sin tener que mancharse demasiado, todo tipo de exabrupto en donde el cuerpo humano se convierte en el fetiche necrófilo ideal para su maceración hasta límites insospechados. Pero ojo, esa inclusión, por mínima que sea, rompe con todo viso de los patrones de la normalidad socialmente aceptada, evitando así que la brutalidad vista en pantalla, por exagerado que se presente el acto y quien lo ejecute, finque algún tipo de remordimiento moral en el público.

 

 

Pez mortal, provocador filme del igualmente insurrecto poeta, cineasta y combatiente cultural Shion Sono, debe de diferenciarse de los filmes al estilo de lo arriba comentado por la simple y sencilla razón de que todo lo que en ésta se ve es más que factible. Sono ya ha pisado el terreno de lo extremo en filmes como El club del suicidio –único de sus casi veinte filmes conocido oficialmente en México vía DVD–, Noriko no shokutaku (Noriko’s Dinner Table) o Ekusute (Hair Extensions), a partir de historias que exponen temáticas sociales que afectan al grueso de la población nipona como la frustración, el abandono y el ostracismo; sentimientos que se convierten en estados de ánimo patológicos y de irremediable manifestación súbita.

Es interesante ver cómo el discurso planteado por Sono en Pez mortal (Tsumetai nettaigyo, 2010) cumple nuevamente la máxima que dice que entre más local sea el mensaje, sus repercusiones son de carácter universal. Así es como podemos entender el golpe brutal de un filme que plantea cómo la miserable vida de Shamoto, un timorato vendedor de peces de agua dulce, eclosiona en violenta reivindicación de su hombría después de que el vulgar y deleznable Murata se presenta como una salvación milagrosa a sus problemas familiares. Mitsuko, la hija de Shamoto, es salvada de ir a la cárcel por Murata, dueño de un acuario a todo lujo, quien ofrece hacerse cargo de la chica descarriada, una joven con la capacidad de odiar más de lo que a ella misma la detestan. Con eso, Murata logra tener atado al hombrecito, quien de la noche a la mañana se ve envuelto en una serie de crímenes, además de ser testigo de las bestiales formas que tiene su forzado patrón de deshacerse de sus enemigos.

 

 

 

Situaciones todas que se presentan de manera sólida no sólo en la aseada puesta en escena, sino también en un discurso cargado de acusaciones a una sociedad de nihilismo monstruoso que, como Cronos, termina por devorar a sus propios hijos. Lo más impactante e incómodo es que Sono no escatima en recursos gráficos para crear una escalada de violencia salvajemente gore, pero sin establecer ninguno de los imaginarios fantásticos mencionados arriba –ganando en verismo y opacando por extensión cualquier filme meramente “terrorífico”–, siendo sustituidos por un cinismo testarudo donde las violaciones, golpes, asesinatos, descuartizamientos y evisceraciones no son el objetivo final del realizador nipón (lo que le sitúa años luz por delante de obras más estrambóticas, pero menos inteligentes… Tokyo Gore Police y similares, por ejemplo), sino el medio para expresar algo a todas luces mucho más lamentable: el extravío del individuo medio y, por extensión, la condena de las generaciones subsecuentes.

En abril, Pez Mortal continúa en nuestra cartelera de estrenos. Funciones en The Movie Company y el Centro Cultural Tlatelolco. Para más información visita nuestra página: www.cinetecanacional.net.

 

*José Luis Ortega Torres es investigador y crítico de cine, fundador y editor de Revista Cinefagia. Actualmente se desempeña como Jefe de Redacción en Cineteca Nacional.

 

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