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Cine Sapiens
Por Cineteca Nacional
La Cineteca Nacional es el organismo encargado de rescatar, conservar, restaurar y difundir la ob... La Cineteca Nacional es el organismo encargado de rescatar, conservar, restaurar y difundir la obra cinematográfica más destacada de México y el mundo. Dentro del gran proceso de transformación de Cineteca y con el fin de extender la alternativa de calidad al cine comercial en otros puntos de la Ciudad de México, hemos mudado nuestra oferta a ocho sedes alternas, donde podrás encontrar lo mejor de nuestra programación: Cine Lido, Lumiere Reforma, Sala Moliere del IFAL, The Movie Company, Centro de Capacitación Cinematográfica, Museo de Arte. (Leer más)
Fervor infantilista
Desde principios de los noventa y durante casi 20 años, Luis Lupone captó escenas de los aniversarios luctuosos de Pedro Infante en su tumba del Panteón Jardín, al sur de la capital. Las serenatas a coro de sus admiradores, el mantenimiento fervoroso de las abnegadas cuidadoras de su tumba y los recuerdos de quienes han mezclado sus vidas con una aproximación cinematográfica –de sensación térmica familiar– con Pedro. El resultado es un trabajo sencillo, pero no por ello carente de calidad.
Por Cineteca Nacional
26 de abril, 2014
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Por: Gustavo E. Ramírez Carrasco (@gustavorami_)

De las palabras de Pedro de Urdimalas, el argumentista (y compositor de algunas de las canciones emblemáticas) detrás de las películas que Pedro Infante realizó bajo la dirección de Ismael Rodríguez –según la propia súper estrella del cine y la canción mexicana, su padre cinematográfico–, surge una poesía sin límites:

«Pedro Infante, por qué tuviste que volar en lunes. Tú no volabas en lunes, nunca […]. Rugían los motores. De pronto, un llanto se hizo en el ambiente. Pedro Infante ha muerto. […]El aire se volvió llanto. […]».

«Todas las mujeres de México tienen un nombre en la boca. Pedro Infante sigue entre nosotros».

Su testimonio, nuclear, amalgama los bloques de imágenes que muestran un fervor prácticamente religioso en torno a la figura del ídolo de México. Como Elvis, Lennon o el Cheen el imaginario prácticamente universal, adherido al torrente sanguíneo de la representación mexicanista. A diferencia del culto guadalupano, el escenario no es la majestuosa basílica elevada sobre las cabezas del pueblo con cemento Tolteca (según un comercial de los años noventa), ni los ornamentos y la parafernalia tienen el ritualismo multicolor de la peregrinación guadalupana que los doces de diciembre convierte al norte de la ciudad de México en una maquinaria trashumante de carne e imágenes. Pero, tal vez salvo el dolor y la profundidad del misticismo (proporciones aparte), el ánimo en los rostros es similar: un catálogo de emociones hondas y punzantes es develado en las caras, los peinados y los bigotes arreglados a la Pepe el Toro de los mexicanos de todas las edades que rinden un culto alegre a un busto bronceado. Pedro Infante, el busto, observa al infinito con serenidad monolítica. Sus ojos de vidrio alguna vez robados como reliquias de santo; el concreto del pequeño monumento –a medio camino entre altar y tumba– tapizado de flores. Sí, como dijo Pedro de Urdimalas, Pedro Infante sigue entre nosotros.

Desde principios de los noventa, Luis Lupone, superochero en los tiempos del súper 8, ideólogo del proyecto Transferencia de Medios Audiovisuales para el entonces Instituto Nacional Indigenista (INI) (experiencia de la que surgieron los paradigmáticos –al menos en lo que al cine etnográfico y el documental mexicano se refiere– Tejiendo mar y viento y La vida de una familia ikood, 1987), y en general documentalista de avanzada en una época en que el documental no es lo que hoy en cuanto a difusión y reconocimiento por parte del público o la “crítica”, captó durante casi 20 años escenas de los aniversarios luctuosos de Pedro Infante en su tumba del Panteón Jardín, al sur de la capital. Las serenatas a coro de sus admiradores –feligreses tras el fallecimiento del ídolo en el avionazo de 1957, en la cúspide de su carrera–, el mantenimiento fervoroso de las abnegadas cuidadoras de su tumba y los recuerdos de quienes han mezclado sus vidas con una aproximación cinematográfica –de sensación térmica familiar– con Pedro Infante son el marco ilustrativo del sencillo pero no por ello carente de calidad trabajazo que es Fervor infantilista.

Documental fervor infantilista from luis lupone fasano on Vimeo.

 

El documental de Lupone es simple en su construcción, alejado de depuraciones estilísticas que desvíen la trayectoria de sureflexión central: a decir de Alfonso Morales Carrillo, editor de la bien conocida publicación especializada en fotografíaLuna Córnea, «ese algo que todos somos de Pedro Infante, como defensores del mismo lábaro tricolor».

 

Fervor infantilista, México, 2013, 105 min.

Dirección, Fotografía en color y blanco y negro y Producción: Luis Lupone

 

Fervor infantilista es uno de los estrenos de mayo en la Cineteca Nacional. Para ver fechas y horarios revisa nuestra página acá.

 

 

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