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Cine Sapiens
Por Cineteca Nacional
La Cineteca Nacional es el organismo encargado de rescatar, conservar, restaurar y difundir la ob... La Cineteca Nacional es el organismo encargado de rescatar, conservar, restaurar y difundir la obra cinematográfica más destacada de México y el mundo. Dentro del gran proceso de transformación de Cineteca y con el fin de extender la alternativa de calidad al cine comercial en otros puntos de la Ciudad de México, hemos mudado nuestra oferta a ocho sedes alternas, donde podrás encontrar lo mejor de nuestra programación: Cine Lido, Lumiere Reforma, Sala Moliere del IFAL, The Movie Company, Centro de Capacitación Cinematográfica, Museo de Arte. (Leer más)
Misterios de Lisboa, pasiones del Siglo XIX en una obra maestra de Raúl Ruiz.
Por Cineteca Nacional
31 de marzo, 2012
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Por: José Antonio Valdés Peña (@miradasoncetv)

“Tenía quince años y aún no sabía yo quien era”. Éstas son las primeras palabras de Pedro da Silva, el protagonista de Misterios de Lisboa (2011). Aunque decir que Pedro lleva el rol protagónico de esta historia es injusto, pues el filme es un laberinto en el cual cada personaje con el que cruza tiene una historia propia por contar. Y dentro de esos relatos, existen otros y dentro de esos, otros más. Dirigida por el chileno exiliado en Francia Raúl Ruiz, originalmente Misterios de Lisboa fue pensada para la televisión europea, durando de forma íntegra 6 horas de proyección. La versión cinematográfica, de 4 horas, es la que se presentó en festivales como Toronto y San Sebastián.

Todo parte de una novela del portugués Camilo Castelo Branco, un fresco literario en el que la burguesía europea decimonónica es diseccionada con un filoso sentido del humor. Abundan en los relatos las penas de amor, las coincidencias de trágicas consecuencias, violentas pasiones y viajes de aquí para allá por escenarios de Francia, Portugal, Italia y hasta Brasil. Los protagonistas del filme, quienes viven asfixiados por las convenciones sociales de la época, son siempre acechados, observados y escuchados por sus fieles sirvientes, quienes están ahí, detrás de puertas, cortinas y ventanas, burlándose calladamente de ese valle de lágrimas.

Misterios de Lisboa es un filme-río inundado por amores dolorosos, venganzas terribles y esperanzas magulladas. Con éste, Raúl Ruiz se sumergió en la ciudad de Castelo Branco a través de elegantes planos secuencia que permiten disfrutar al máximo una puesta en escena inspirada en la pintura europea del siglo XIX. En el filme, que recupera el placer de las palabras, algo casi anacrónico en una era en la cual todo se reduce a 140 caracteres, Ruiz juega también con la participación del espectador en este rosario de intrigas (de ahí proviene el título; los “misterios” son los episodios dolorosos por los cuales los protagonistas atraviesan) de forma tal que siempre existe una triangulación visual entre los personajes centrales, sus sirvientes y el que observa desde su butaca. A veces la cámara se oculta detrás de una cortina, invitando a invadir un erotismo vivido culposamente.

Los personajes de Misterios de Lisboa son víctimas de la violencia social de su tiempo, como los célebres duelos en los cuales se suponía vengada una ofensa. Ruiz no es un romántico, sino un irónico voyeur ubicado en esa Europa sostenida por secretos y mentiras, en la cual un asesino termina volviéndose un noble, un pecador encuentra la redención a sus culpas en la fe religiosa y la Iglesia tiene poder absoluto. Ruiz consigue crear un reflejo de esa época lejana en nuestros días. Seguimos amando rabiosamente, ambicionando y hasta matando por lo que nuestros deseos nos dictan.

Admirador de Kafka, Stevenson, Calderón de la Barca y Proust, Raúl Ruiz fue siempre un propositivo teórico y entusiasta del cine pensado como arte lúdico ajeno a su naturaleza industrial o comercial. Películas como La hipótesis del cuadro robado (1978), Tres vidas y una sola muerte (1996) o su acercamiento a En busca del tiempo perdido con El tiempo recuperado (1999) son tan solo una muestra de una filmografía compuesta por más de 100 títulos filmados a lo largo de 30 años de carrera profesional. Misterios de Lisboa es un monumental laberinto fílmico que se convirtió por azares del destino en su testamento artístico al fallecer en París en agosto de 2011.

Presentada en la 53 Muestra Internacional de Cine, que en este mes se exhibe en Xalapa, Misterios de Lisboa también forma parte de la cartelera de estrenos de Cineteca Nacional. Para más información ingresa a nuestra página: www.cinetecanacional.net

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