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Cine Sapiens
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Para cambiar la realidad que nos duele: La jaula de oro
Juan, Sara y Samuel son tres adolescentes guatemaltecos que se embarcan en un viaje para cambiar la vida marginal en la que crecen día con día y de la que, bien saben, no habrá posibilidad de superar a menos que se enfrenten a alguna odisea. Así se preparan para tomar “La Bestia”, el tren que atraviesa a México de sur a norte. Con incertidumbre nos trepamos a su lado al tren en un duro viaje, donde los agravios, cercanos a hechos verdaderos, van siendo cada vez más brutales.
Por Cineteca Nacional
31 de mayo, 2014
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Por: Alma Aguilar Funes (@AlmaFunes)

 

«Todo empezó cuando un taxista en Mazatlán me invitó a vivir a su casa, que quedaba al lado de las vías del tren, donde iban los migrantes y a quienes les dábamos comida y agua. Ahí comenzamos a escuchar sus historias y surgió el sentimiento de que los migrantes son héroes que se están jugando la vida por ayudar a sus seres queridos»

Diego Quemada-Díez

 

Estoy en una sala de cine y como en un sueño van apareciendo ante mí situaciones que me suenan familiares. El terror de perder la vida, de sufrir una violación y, en el peor de los casos, de que lo poco que llevas en la bolsa te sea arrebatado por el primero que pase a tu lado son sucesos que yo no viví en carne propia, pero sí mi madre, quien cruzó ilegalmente hacia los Estados Unidos por el desierto de Texas hace algunos años. La Jaula de oro, una película del español Diego Quemada-Díez retrata una realidad cruel y dolorosa, pero sorprendentemente cotidiana y cercana para muchos mexicanos y latinos que persiguen el sueño americano.

Juan (Brandon López), Sara (Karen Martínez) y Samuel (Carlos Chajon) son tres adolescentes guatemaltecos que se embarcan en un viaje para cambiar la vida marginal en la que crecen día con día y de la que, bien saben, no habrá posibilidad de superar a menos que se enfrenten a alguna odisea. Así se preparan para tomar “La Bestia”, el tren que atraviesa a México de sur a norte, como una aventura de la que esperan haya buenos frutos. Durante su trayecto aparece Chauk (Rodolfo Domínguez), un joven chiapaneco que no sabe hablar español, pero que al identificarse con la edad de los sureños los sigue hasta formar un grupo con ellos. Temeroso, Samuel, a quien vemos poco en la cinta, decide regresar y les advierte a sus compañeros que posiblemente ésta sea la mejor decisión que podrían tomar. Pero ellos siguen. Y con esta sensación de incertidumbre nos trepamos a su lado al tren en un duro viaje, donde los agravios, cercanos a hechos verdaderos, van siendo cada vez más brutales.

Imagen 1

Acostumbrados a las historias fantásticas donde todo sale perfectamente bien, o a las terriblemente trágicas donde de antemano estamos predispuestos a encontrarlos peores escenarios para nuestros personajes, La Jaula de oro logra sorprendernos al no caer en extremos y conectar con la sensibilidad de la audiencia sin perder de vista el objetivo principal: retratar los problemas que encaran los cientos de ilegales que atraviesan diariamente el país en busca de mejores condiciones de vida. Y para no olvidar su lado humano, Quemada-Díez igual nos enfrenta a situaciones cotidianas como bailar, amar y comunicarnos que a otras que nos abren los ojos ante la avaricia, la maldad y la monstruosidad de nuestra especie.

Las sensibles, pero a la vez contundentes actuaciones de los jóvenes protagonistas, se mezclan con las imágenes a cuadro, exprimiendo en cada escena las emociones de suspersonajes.Este emotivo resultado en las interpretaciones surge de la reciente tendencia fílmica que retrata los problemas cotidianos con actores no profesionales. Es por eso, tal vez, que éstos logran conectarse de una manera mucho más sincera de lo que, por ejemplo, en la piel de Sara hubieran logrado actrices como Martha Higareda o Ana Claudia Talancón. Incluso la breve aparición de un personaje de la vida real se inserta en la trama para reforzar esta especie de neorrealismo narrativo: el padre Alejandro Solalinde, quien durante años ha prestado ayuda a estos viajantes y por cuya labor vive constantemente amenazado de muerte.

El ritmo es marcado por una edición armoniosamente acompañada de música, con pausas que surgen de un recurrente recurso de flash forward: la nieve cayendo en un fondo negro, que fragmenta la historia en especies de capítulos. Todo ello enmarcado con la impecable fotografía de María Secco, por la que obtuvo un premio Ariel, y que resalta los claroscuros y contrastes entre luz y sombra, así como los luminosos colores del escenario respecto a la visible fatiga de los rostros cenizos. La cámara atestigua cada evento, haciéndonos testigos y partícipes del viaje, adentrándonos también en una imagen tipo documental que, sin embargo, no se aleja de la narrativa, donde los héroes de la historia (los tres jóvenes mosqueteros) luchan una y otra vez para alcanzar su sueño.

Imagen 2

La “jaula de oro”, aquella metáfora popularizada, es en verdad una trampa, una hermosa ilusión como la del sediento en medio del desierto, que atrapa, engaña, destruye. La película motiva a la reflexión y al debate, porque en la propia sociedad está el poder de cambiar nuestras circunstancias y, de ser posible, transformar la realidad que nos duele. «Es una película de acción que se cuenta desde las entrañas de México, hecha con la ayuda de muchos mexicanos y que nos invita a reflexionar sobre qué estamos haciendo por los migrantes. La idea era dar rostro a estas noticias anónimas, con la esperanza de que esto pueda tener un impacto positivo», han sido a algunas de las palabras deDiego Quemada-Díez respecto a su filme.

Un trabajo que a pesar de sus más de 40 reconocimientos internacionales, entre los que destaca el galardón Una cierta mirada del Festival de Cannes 2013, y sus 9 premios Ariel recién ganados (durante la ceremonia del martes 27 de mayo de 2014), no ha obtenido la atención que merece por parte del público mexicano. Porque a pesar de toda la oferta que existe en la cartelera nacional, es triste notar que no hay un equilibrio y que la audiencia de nuestro país prefiere ver cintas de comedia estructuradas como telenovelas.

La Jaula de oro por su parte, dedicada a los más de 300 migrantes reales que participaron en la filmación durante su travesía desde el sur de México hasta la frontera norte, todavía puede verse en las pantallas de la Cineteca Nacional y de algunas salas comerciales.

 

La jaula de oro es uno de los estrenos de la Cineteca Nacional en mayo. Para más información sobre esta y otra películas, revisa nuestra página.

 

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