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Por Cineteca Nacional
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Vestigios del paraíso: surfeando a contracorriente
La percepción de un visitante nunca será la misma que la de alguien que realmente convive y se acerca a los pobladores que hospedan, alimentan y pasean a los turistas. Pese a que un viajero atento podrá notar las relaciones y forma de vida de los chacahuenses (aparentemente comunal, en la que muchos tienen lazos familiares y se apoyan entre sí para ofrecer sus servicios), esto será sólo superficialmente. Es por eso que el director de Vestigios del Paraíso decide desde un inicio que la cámara y los propios personajes cuenten la historia de este documental, sin intervenir.
Por Cineteca Nacional
23 de mayo, 2014
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Por: Víctor Aguilera

En costas del Océano Pacífico, en un rincón de Oaxaca, oculto entre lagunas y manglares, cerca de Puerto Escondido, se encuentra Chacahua, un edén que transmite paz auténtica gracias al enclaustramiento natural de su geografía. Luego de varias horas en carretera (hasta 13 si se viaja desde el Distrito Federal) y un traslado de 45 minutos en lancha, el cuerpo cansado del largo recorrido inmediatamente se siente aliviado al presenciar el bellísimo paisaje.

Si se “turistea” como es debido, se tiene oportunidad de conocer el cocodrilario, liberar tortugas marinas, nadar entre el plancton que brilla en la noche con cada movimiento, apreciar el atardecer en la vista desde el faro, surfear y probar mezcales de sabores.

Quienes hayan visitado este lugar recuerdan bien la mayoría de estas atracciones (y se recomienda mucho ir a quien tenga la oportunidad), razón por la que tal vez Antonio Hernández, director del documental Vestigios del paraíso (2012), decide sólo presentarlas en un breve montaje introductorio, para así abordar su tema central: los jóvenes de Chacahua.

La percepción de un visitante nunca será la misma que la de alguien que realmente convive y se acerca a los pobladores que hospedan, alimentan y pasean a los turistas. Pese a que un viajero atento podrá notar las relaciones y forma de vida de los chacahuenses (aparentemente comunal, en la que muchos tienen lazos familiares y se apoyan entre sí para ofrecer sus servicios), esto será sólo superficialmente. Es por eso que el director decide desde un inicio que la cámara y los propios personajes cuenten la historia de este documental, sin intervenir.

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En una escena introductoria, con una toma fija desde una lancha nos adentramos en el poblado, uno de los jóvenes que aparecen a cuadro parece bromear cuando comenta, como si lo hubiera escuchado demasiadas veces ya, que «Chacahua es un paraíso natural». Y es que la conciencia que muchos de ellos tienen de cuidar el lugar donde viven apuntala prácticamente toda su economía. En otra, un joven explica a un niño los cuidados ambientales que deben tenerse al pescar, y más tarde una mujer comenta la importancia de mantener las playas limpias para que «los gringos sigan viniendo».

Vestigios del paraíso retrata algunas prácticas que pertenecen a una vida completamente diferente a la citadina. Además de bodas con ritos curiosos o fiestas de cumpleaños especialmente alegres, presenciamos desde peleas de gallos hasta una especie de torneo de pugilismo infantil incitado por adultos.

La recreación predilecta de los jóvenes, elemento sobre el que pone énfasis Vestigios del paraíso, el surf, se muestra como más que una distracción: parece materializar la esperanza de un día salir de Chacahua, conocer otros lugares, vivir una vida mejor y alejarse del mundo de vicios, pobreza y abandono paterno que parece predominar en la zona.

Aunque al documental, producto del concurso de cine Miradas sin tiempo, convocado por el INAH y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), carece de una estructura consistente y a veces parece navegar sin rumbo por las aguas de Chacahua, la idea central queda clara. Las madres y abuelas consideran que la mejor forma de salir adelante es la escuela; las niñas repiten esta idea como si fuera suya. Otros planean desarrollarse gracias al turismo del lugar, la base de su economía. Los más jóvenes sueñan con surfear y que las olas los lleven muy lejos de ahí.

 

Vestigios del paraíso

México, 2012, 85 min.

Dirección:Antonio Hernández. Guión: Antonio Hernández y Óscar Pichardo. Fotografía en color: Juan Pablo Villegas. Producción: Aarón Acosta.

 

Vestigios del paraíso es parte de los estrenos de mayo en la Cineteca Nacional. Para más información, revisa nuestra página o descarga el programa mensual de mayo.

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