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Ciudad Posible
Por Onésimo Flores
Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Política... Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Políticas Públicas y Doctor en Planificación y Estudios Urbanos. (Leer más)
A 27 outs de distancia
Fenway es un estadio pequeño, comparado con los estándares de las grandes ligas. Sin embargo, su tamaño compacto y su céntrica ubicación forman parte de su mágico encanto. Esta catedral del béisbol es realmente un estadio de barrio, inaugurado en el año 1912, cuando los fanáticos llegaban caminando o a caballo. Dicha tradición no ha cambiado. Hoy sólo quienes están dispuestos a perder tiempo y dinero se acercan a este estadio en automóvil.
Por Onésimo Flores
31 de octubre, 2013
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Boston es una ciudad que vive intensamente el deporte profesional. Esta es la casa de los Celtics de la NBA, de los Bruins de la NHL y de los Patriotas de la NFL. Sin embargo, el Rey de los Deportes es también el rey en Boston. Aquí todo el mundo habla de béisbol, de la exitosa temporada del entrenador primerizo John Ferrell, de la polémica decisión que resolvió el juego 4, de la canción “Sweet Caroline” que resuena religiosamente en la octava entrada, del porcentaje de bateo de David Ortiz, de los salvamentos del pitcher japonés Uehara, de las barbas de Napoli, Saltalamacchia y Gomes. Esta ciudad transpira béisbol todo el año, pero hoy, juego seis de la Serie Mundial 2013, está que hierve.

Imposible conseguir boletos. La última vez que me fijé, los lugares más baratos del estadio costaban cerca de $700 dólares. Serán solo 38,000 testigos los que puedan acceder a la casa de los Medias Rojas. Fenway es un estadio pequeño, comparado con los estándares de las grandes ligas. Sin embargo, su tamaño compacto y su céntrica ubicación forman parte de su mágico encanto.  Esta catedral del béisbol es realmente un estadio de barrio, inaugurado en el año 1912, cuando los fanáticos llegaban caminando o a caballo. Dicha tradición no ha cambiado. Hoy sólo quienes están dispuestos a perder tiempo y dinero se acercan a este estadio en automóvil. La gente llega caminando, en bicicleta, en metro. Los cánticos de apoyo comienzan desde el interior de los trenes, y los colores del equipo inundan las calles. Éste no es un estadio rodeado de un mar de estacionamientos, sino de casas, restaurantes y comercios. Quizá por ello en Boston cada juego de béisbol se transforma en una fiesta urbano-popular, que hoy promete alcanzar dimensiones espectaculares.

No es para menos. La última vez que los Medias Rojas ganaron el campeonato en casa fue el 11 de Septiembre de 1918.  Ese día, el equipo venció en casa a los Cachorros de Chicago en el sexto juego de la Serie Mundial. Desde entonces este estadio, este barrio, esta ciudad, no ha vuelto a vivir una celebración como la que esperamos hoy. Obviamente, escribo esto antes de que comience el partido. Los Cardenales han anunciado a su mejor lanzador para hoy, y llegan con el orgullo herido tras perder dos de tres juegos en San Luis. Quizá hagan la travesura llevando la serie a un séptimo encuentro, y a los habitantes de esta ciudad a un colapso cardiaco. Sin embargo los ríos de personas que se acercan en estos momentos a Fenway parecen convencidos de que el campeonato se decidirá hoy. Muchos de ellos no tienen boleto, pero eso parece ser lo de menos. Los restaurantes y bares cercanos al estadio prometen recibir a los peregrinos. Nadie quiere perder la oportunidad de ser testigo, de escuchar los gritos, de vivir la fiesta. Finalmente, hoy podría terminar de romperse la “Maldición del Bambino”.

En 1918, tras ganar aquel campeonato, la directiva de los Medias Rojas vendió a Babe Ruth a los Yankees de Nueva York. Llámenlo superstición, pero el hecho es que pasaron 86 años para que el equipo volviera a ganar una Serie Mundial. Durante ese largo periodo de sequía los Medias Rojas fueron eliminados diez veces de la post-temporada. Se quedaron en la raya en 1946, 1967, 1975, 1986, 1988, 1990, 1995, 1998, 1999 y en 2003. Generaciones enteras de fanáticos acudieron fielmente a Fenway a ver a su equipo perder consistentemente. Hubo quien propuso derribar Fenway y cambiar al equipo de sede para romper la maldición. Afortunadamente tal crimen no fue necesario, pues en el 2004 los Medias Rojas regresaron a la senda del triunfo, derrotando en cuatro juegos a sus actuales oponentes. Sin embargo no ha pasado desapercibido que tanto en 2004 como en el 2007, los Medias Rojas ganaron jugando como visitantes. En otras palabras, desde 1918 Boston no ha ganado un campeonato en Boston.

El tema es grande. La fila para acceder a mi bar favorito ya se extiende más de una cuadra, y aún faltan dos horas para que inicie el partido. Las opciones cercanas parecen también saturadas. El triunfo es incierto, pero la ciudad ya está desbordada. Disculpen, pero debo darme prisa si aún deseo encontrar un rincón y una pantalla. Dejo entonces esta crónica desprovista de desenlace, confiado en que no me necesitan para enterarse de lo que ocurrió tras el out 27. Si ganaron los Medias Rojas, seguramente seguimos celebrando.

 

@oneflores

 

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