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Por Onésimo Flores
Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Política... Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Políticas Públicas y Doctor en Planificación y Estudios Urbanos. (Leer más)
De dietas y optimismo tecnológico
Por Onésimo Flores
10 de diciembre, 2010
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Tengo un amigo que está permanentemente a dieta pero no enflaca. Lo veo siempre con su coca light y cortándole los pellejitos a la carne que se come. Me acordé de él mientras leía este artículo de Lee Schipper, próximo a publicarse en Transport Policy, cuyo título es medianamente optimista: “Uso automotriz, economías de combustibles y emisiones de CO2 en países industrializados: ¿Tendencias Favorables?”.

El autor habla de como los vehículos privados generan aproximadamente una tercera parte de los gases de efecto invernadero que liberamos a la atmósfera, y de como son responsables por el 20% del petróleo que consumimos en el mundo. Estos datos no son nuevos, y de hecho han sido una preocupación constante en los países desarrollados. Desde la década de los setentas, por ejemplo, Japón, Estados Unidos y Europa impulsan agresivas regulaciones y constantes negociaciones con la industria automotriz para lograr que produzcan motores más eficientes.

Y lo han logrado. Prueba de ello es la siguiente gráfica en la que Schipper muestra como, en promedio, los coches producidos en años recientes requieren menos combustible para mover el mismo peso:

Si somos optimistas, podríamos dejar el análisis ahí y pensar que vamos por buen camino. ¿Para qué impulsar políticas públicas que restrinjan el uso del automóvil -como tarifas de congestión, impuestos a la gasolina, programas de “hoy no circula”, “kilometer taxes“, etc- si finalmente llegará el momento en que nuestros coches serán tan eficientes que su daño al medio ambiente será negligible? Al menos en lo que respecta a la contaminación ambiental, el mercado parece estar haciendo su chamba, respondiendo bien a los estándares fijados por el Estado, y mejorando gradualmente sus diseños industriales. Esto por supuesto, representa una estupenda noticia para los políticos: Si la tendencia es correcta, un gobernante deseoso de causar un impacto en este tema podría simplemente fortalecer el músculo de sus burocracias reguladoras, y verificar que estas apunten sus rifles hacia las grandes corporaciones. Una chulada, pues este político podría causar un impacto positivo en el medio ambiente sin tener que molestar directamente a millones de consumidores… que además votan.

Sin embargo, estas otras gráficas de Schipper rompen con el optimismo. Resulta que al mismo tiempo en que los motores se han vuelto más eficientes, el peso y poderío promedio de los vehículos nuevos que entran al mercado también se han incrementado notablemente:

Dice Schipper:

“Excepto por el estancamiento en el peso de los vehículos en Japón después de 1998, el peso y poderío de los vehículos se ha incrementado en todos lados, en proporción suficiente para contrarrestar la mejoría en eficiencia lograda en los Estados Unidos, aunque no de manera tan rápida como para eliminar la mejoría lograda en Europa desde mediados de los noventas”.

Piensen en la incongruencia de la frase “Hummers ecológicos” y entenderán el punto.

En todo caso, lo que sugieren estas gráficas es que el optimismo de la innovación tecnológica debe ponerse entre corchetes, especialmente en países como el nuestro, donde se prevee un crecimiento exponencial del parque vehicular. Si bien la innovación tecnológica es bienvenida y necesaria, seguramente no será suficiente como estrategia para combatir el cambio climático o para reducir nuestra creciente dependencia en un recurso energético no renovable. Para verdaderamente tener un impacto en el consumo energético y en las emisiones de gas invernadero, sería indispensable además impulsar políticas diseñadas para reducir el uso del auto. De otra forma, buena parte de las “ganancias” generadas por la producción de motores más “eficientes” se “gastan” moviendo coches más grandotes.

O en otras palabras, y regresando al caso de mi amigo gordo y permanentemente a dieta: De poco sirve comer alimentos “light”, si vas a comer el triple.

Para los clavados, esta es la cita completa del artículo:

Schipper, L., Automobile use, fuel economy and CO2 emissions in industrialized countries: Encouraging trends through 2008? Transport Policy (2010), doi:10.1016/j.tranpol.2010.10.011

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