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Por Onésimo Flores
Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Política... Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Políticas Públicas y Doctor en Planificación y Estudios Urbanos. (Leer más)
El show del informe
En dos años de Gobierno de Rubén Moreira, el Estado de Coahuila ha desembolsado $5,440 millones de pesos para pagar los intereses de una deuda contratada y gastada a espaldas del Congreso y de la ciudadanía. ¿En serio podemos mirar hacia delante sin que nuestras instituciones finquen ni una sola responsabilidad por la bacanal del sexenio anterior?
Por Onésimo Flores
28 de noviembre, 2013
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Este sábado 30 de noviembre, día del Segundo Informe del Gobernador de Coahuila, no habrá “mensaje” sino “un ejercicio de debate”. El titular del ejecutivo local ha advertido que está dispuesto a responder preguntas de los diputados y que en esta ocasión no habrá contingentes de señoras equipadas con matracas llenando las butacas. A diferencia de otros años, ni Adal Ramones, ni Celso Piña, ni Carmen Salinas ocuparán lugares prominentes en la sala, y no habrá verbena popular al final de la ceremonia. El evento no incluirá costosas presentaciones multimedia, ni testimonios de beneficiarios de programas sociales, ni aplausos “espontáneos”. El gobernador explicó en entrevista que nada de esto es casualidad. Ha sido él quien decidió “quitarle show al informe”. Aparentemente consciente de que los ritos del sexenio anterior continúan frescos en la memoria de los coahuilenses, Rubén busca diferenciarse con una “nueva forma de gobernar”.

Ignoremos por un instante que este cambio no es producto del acuerdo de los diputados, sino una simple decisión unilateral del Gobernador. Olvidemos que en estos dos años, el Congreso local ha aprobado absolutamente todo lo que ha mandado el ejecutivo y que el único diálogo republicano entablado hasta ahora es aquel que concluye con un “lo que usted quiera, señor Gobernador”. Imaginemos pues que vivimos en el mundo de la fantasía y que el próximo sábado nuestros representantes populares tendrán la oportunidad de entablar un debate constructivo con el Gobernador respecto de algunas de sus recientes omisiones.

El contexto efectivamente demanda una actitud abierta a la crítica. En dos años de Gobierno de Rubén Moreira, el Estado de Coahuila ha desembolsado $5,440 millones de pesos para pagar los intereses de una deuda contratada y gastada a espaldas del Congreso y de la ciudadanía. Quiero ser claro. Esta monstruosa cantidad ha sido destinada exclusivamente para pagar los intereses de una deuda que aún se mantiene por encima de los $35,000 millones de pesos y cuyo destino jamás fue satisfactoriamente detallado. Quizá el Gobierno de Rubén ha logrado bajar los intereses, y quizá ha garantizado de tal forma los pagos que la calificación crediticia del estado ha aumentado. Felicidades. Sin embargo, el hecho es que las observaciones de la Auditoría Superior del Estado duermen el sueño de los justos y que nuestras autoridades parecen apostarle al olvido. ¿En serio podemos mirar hacia delante sin que nuestras instituciones finquen ni una sola responsabilidad por la bacanal del sexenio anterior?

Deseo que mis representantes en el Congreso local le tomen la palabra al Gobernador. Quiero que pregunten, por ejemplo, ¿cómo es posible que las autoridades norteamericanas puedan avanzar más rápido que las nuestras en la investigación en contra de exfuncionarios coahuilenses? Hace meses que las autoridades norteamericanas ordenaron congelar las cuentas de Javier Villarreal en los Estados Unidos y ayer precisamente liberaron una orden de aprehensión contra Jorge Torres López por el delito de lavado de dinero. En menos tiempo del que toma decir “démosle vuelta a la página”, los fiscales norteamericanos tenían el detalle de los movimientos financieros, compras de bienes raíces y operaciones sospechosas de ambos personajes. ¿Cuál es la posición de su gobierno ante esta información? ¿Y cuáles son los avances de las investigaciones de su Procuraduría?

El contraste también funciona mirando al sur. ¿Cómo entender actitudes tan disímbolas entre Arturo Núñez, Gobernador de Tabasco, y Rubén Moreira? Ambos asumieron su cargo en el contexto de deudas ocultas que limitaron significativamente sus márgenes de acción. Los dos tienen a su disposición información sobre la forma en que exfuncionarios malversaron recursos públicos para su beneficio personal. Tanto Rubén Moreira como Arturo Núñez han gobernado sus estados por un periodo relativamente corto. Sin embargo, uno ha evidenciado la corrupción, mientras que el otro la ha escondido debajo del tapete. ¿O cómo explicar que Humberto Moreira viva felizmente en Saint Cugat, España, mientras que el ex Gobernador de Tabasco, Andrés Granier, está arraigado por acciones y omisiones posiblemente menos graves? Obviamente los lazos partidistas y de sangre juegan un papel primordial. Sin embargo, ¿desde cuándo es esa una explicación suficiente para justificar la inacción de un gobernante?

El sábado es el segundo informe de gobierno de Rubén Moreira. Desprovisto de matracas y verbenas anuncia su disposición al debate serio y a la crítica republicana. Ojala exista legislador que se la crea.

 

@oneflores

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