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Ciudad Posible
Por Onésimo Flores
Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Política... Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Políticas Públicas y Doctor en Planificación y Estudios Urbanos. (Leer más)
La vivienda hueca, problema de todos
De acuerdo con un diagnóstico de las condiciones de vivienda del propio Infonavit, levantado en el 2011, aproximadamente el 30% de las viviendas en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango y Zacatecas están deshabitadas. La situación es tal, que si el Infonavit dejara de autorizar créditos para la construcción de nuevas casas en algunos de estos estados, la oferta de casas deshabitadas sería suficiente para satisfacer toda la demanda.
Por Onésimo Flores
9 de enero, 2014
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Loma Linda. Este es el nombre de una de las colonias que arañan la Sierra de Zapalinamé en Saltillo. Su morfología es similar a la de media decena de barrios vecinos: cinco o seis cuadras de ancho por 50 o 60 de largo. Sus calles están bordeadas por centenares de casitas idénticas financiadas por el Infonavit y subsidiadas por el gobierno. Solo los nombres de las calles -Guayule, Palo Verde, Peyote, Tomillo- y la referencia a un esporádico estaquillo permiten ubicar al visitante.

Pregunto a un vecino si es cierto que la colonia está llena de viviendas abandonadas. Su media sonrisa me lo dice todo. “Escoja la cuadra que guste y compruébelo usted mismo”. Entro a una calle al azar y observo las viviendas. Ocupada, ocupada, desocupada, desocupada, ocupada. El patrón se repite. No menos del 10% de las casas en Loma Linda están solas o invadidas. Algunas ventanas están tapadas por blocs. Otras tienen lonas o tablas. En una casa el propietario puso una tímida advertencia sobre el muro del cuarto que debería albergar una sala: “Esta casa tiene dueño. 10/10/2011”. Sin embargo, en la gran mayoría de estas viviendas lo que queda es la imagen de una esperanza perdida: cascarones cubiertos de maleza, llenos de basura y completamente vandalizados. Vaya legado de una política pública supuestamente exitosa.

Algunos compradores se habrán ido al no poder pagar su crédito. Otros asumieron su pérdida al percatarse que vivir en un suburbio-Infonavit ubicado a 15 kilómetros de los empleos y las oportunidades tiene altos costos. Probablemente existan muchas explicaciones adicionales. Sospecho sin embargo que una buena parte de los vecinos que abandonaron casas en Loma Linda lo hicieron porque otros los antecedieron. Me voy porque los demás se fueron. Su decisión tiene lógica. ¿Cuántos de tus vecinos tendrían que abandonar sus casas antes de que tu consideres seguirlos? Finalmente, al adquirir una casa, la familia compra un barrio. Tus vecinos serán tus amigos, tus socios, tus referencias. Ellos serán quienes cuidarán a tus hijos (y a los suyos) mientras echan una cascarita en la calle. La atención o desatención que presten a sus viviendas, a sus banquetas y al barrio entero afectará sin duda el valor de tu propiedad. ¿Quién quiere vivir en una cuadra rodeada de depósitos de basura y guaridas de maleantes?

Este barrio ejemplifica el agridulce resultado de la política de vivienda de este país. Aparentemente, Loma Linda no es un barrio excepcional. De acuerdo con un diagnóstico de las condiciones de vivienda del propio Infonavit, levantado en el 2011, aproximadamente el 30% de las viviendas en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango y Zacatecas están deshabitadas. Un porcentaje de estas son casas construidas que no se necesitan, mientras que otra parte corresponde a viviendas vendidas por los desarrolladores pero abandonadas por los compradores. La situación es tal, que si el Infonavit dejara de autorizar créditos para la construcción de nuevas casas en algunos de estos estados, la oferta de casas deshabitadas sería suficiente para satisfacer toda la demanda.

Los tres órdenes de gobierno parecen conscientes de esta problemática, y existen síntomas de un viraje de prioridades. Sin duda es meritoria la aparente decisión gubernamental de contener al complejo industrial constructor, cuyos más grandes representantes desarrollaron un modelo de negocio (inspirado en políticas gubernamentales) basado en la urbanización acelerada de predios extensos y baratos en la periferia de las ciudades. Eso parece estar terminando, pero aún falta un mecanismo que permita renovar y poner nuevamente en el mercado las viviendas que están deshabitadas. Estas casas, una vez formalmente “recuperadas” por el Infonavit, quedan en la intemperie, a la espera de ser invadidas. Si bien el comprador que deja de pagar eventualmente pierde sus derechos, poco cambia para los vecinos que permanecen. Para ellos el barrio sigue estando enfermo.

Creo que existen pocos temas que merecen más atención que éste. El problema de viviendas abandonadas afecta la seguridad, la calidad de los servicios públicos, la recaudación, y el sentido de pertenencia a una comunidad. Platiqué con una vecina de casas abandonadas antes de terminar mi visita, al tiempo en que sus niños se asomaban tímidamente por las ventanas. Ella describió su barrio como una estación de paso más que como una base permanente. Estoy convencido de que cuando ella finalmente abandone su casa sus hijos ganarán una mejor vida, pero la ciudad entera habrá perdido. En otras palabras, el número creciente de vivienda hueca en nuestras ciudades no es solamente problema privado, sino lamento de un país entero.

 

@oneflores

 

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