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Ciudad Posible
Por Onésimo Flores
Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Política... Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Políticas Públicas y Doctor en Planificación y Estudios Urbanos. (Leer más)
Los coches para los ricos, los micros para los pobres, y las bicis para los locos.
Por Onésimo Flores
13 de diciembre, 2011
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Este video me hizo pensar en el pequeño pero creciente grupo de personas que pudiendo comprar un automóvil toma la decisión de vivir sin auto. Llamémosle moda, compromiso con el medio ambiente, ganas de hacer ejercicio, hipsterismo o simple practicidad, el hecho es que en ciertos contextos urbanos (caracterizados por ejemplo por altas densidades, usos mixtos, superficies con pocas pendientes, buen clima, déficit de estacionamientos y alta congestión), el uso de la bicicleta va en ascenso. En términos de Gladwell, el ciclismo urbano está  cada vez más cerca de alcanzar el “tipping point”, convirtiéndose en una práctica considerada normal por autoridades, automovilistas y ciudadanos en general.

Quizá el estilo de vida mostrado en este video podría escapar pronto de los dibujos animados y convertirse en parte del paisaje diario en la Ciudad:

(Visto en CityFix)

Si bien esta posibilidad es real, lo cierto es que falta mucho para sacar al ciclismo urbano del doble nicho -geográfico y social- en que se encuentra. Vivir sin coche en una ciudad como el DF implica una de dos decisiones:  O limitas tu vida a una zona geográfica reducida (escogiendo estratégicamente la ubicación de tu vivienda, escuela y trabajo, y rezando para que nada cambie), o asumes los costos que implica vivir multi-modalmente.

La primera es una barrera geográfica, más fácilmente sorteada por quienes forman parte del sector relativamente más adinerado de la población. Es decir, si bien es cierto que el ciclismo urbano es popular en todos los grupos sociales (y dista de ser, como demuestra Andres Lajous, provincia exclusiva de “los fresas de la Condesa”), también es cierto que la población relativamente más pobre tiene menos margen para decidir con libertad la ubicación de su vivienda, su escuela y su trabajo. Habría que mirar los datos, pero supongo que su distancia promedio de viaje será mayor, y por ello moverse en bicicleta será relativamente menos atractivo. Quien viva en Tecamac y trabaje en Coapa podrá usar la bici, pero seguramente solo para el primer y último tramo de su viaje. Para los tramos más largos, estos ciudadanos tienen que utilizar un coche o el transporte público (o llegar ensopados y cansados a la chamba).

Este requerimiento de multimodalidad para mayores distancias representa la segunda barrera -ya no geográfica, sino social- que limita el crecimiento del ciclismo urbano. No todos quienes pueden y quieren vivir sin auto están dispuestos a acordonar su vida dentro de un área pedaleable. Si viven en el sur, y tienen una cita en el norte, tienen que escoger entre tres alternativas: O faltan a su compromiso, o se suben al micro o al metro, o guardan sus convicciones en el closet y prenden el coche. Lamentablemente para muchos de ellos, el suben-estrujen-bajen que ofrecen nuestros micros y metros no representa una alternativa competitiva. Si bien hay una profunda dosis de clasismo y desinformación que mantiene a mucha gente pudiente alejada del transporte público, no podemos juzgar tan severamente a quien busca evitar eventos como el mostrado en el minuto 0:40 de este video:

(video compartido por Roberto Remes)

Mientras no enfrentemos estas barreras, seguiremos alimentando un sistema que segrega a la población por grupos sociales: Los coches para los ricos, los micros para los pobres, y las bicis para los locos.

¿Como podemos enfrentar estas dos barreras? Una opción es rediseñar nuestro sistema de transporte público para convertirlo en una alternativa más rápida, más confiable, más segura y más predecible que el auto. Solo entonces la gente relativamente más rica se decidirá a usarlo, expandiendo las fronteras de la urbe que son accesibles sin someterse al auto. Otra opción es promover usos de suelo mixtos e incrementar la oferta de vivienda a precio accesible en zonas céntricas de la ciudad, para que la gente relativamente más pobre no tenga que desplazarse distancias tan largas.

Hay que hacer ambas cosas, por supuesto. Pero dado que hay más pobres que ricos, creo que un gobierno local de verdad interesado en promover la movilidad sustentable tendría que privilegiar más lo segundo que lo primero.

– . –

Twitter: @oneflores

Facebook/ciudadposible 

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