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Por Onésimo Flores
Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Política... Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Políticas Públicas y Doctor en Planificación y Estudios Urbanos. (Leer más)
Mega-explicación
Si Humberto Moreira desea limpiar su nombre, deberá ofrecer argumentos mucho más contundentes.
Por Onésimo Flores
22 de noviembre, 2012
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Nuevamente los culpables de la deuda de Coahuila son otros: El Secretario de Hacienda, los bancos voraces, los desleales subalternos. Son culpables los críticos como Guadiana, y los opositores panistas. “Los que están en contra de todo y a favor de nada”, “los opinólogos que hablan sin saber”, “los cerdos que andan de santones”. Humberto Moreira es cualquier cosa menos inconsistente. El 30 de Octubre de 2011, días después de haber video-grabado su conversación con Sergio Fuentes, convocó a una conferencia de prensa para aclarar que “el ofendido soy yo“. Esta semana nos repite la dosis, afirmando a los cuatro vientos que “no hubo-mega deuda, sino un mega-linchamiento”.

En Milenio:

Con López Dóriga:

Con Carmen Aristegui:

Así como hace meses en entrevista con Adela Micha, Humberto Moreira utiliza nuevamente a los medios para justificar su gestión sin entrar en detalles. Antes utilizó un folleto con fotos de sus principales obras, sin pormenorizar nunca el costo de cada una. Ahora el Profesor recurre a la aritmética sin contexto para seguir guiando a los ingenuos:

“En seis años, Coahuila inyectó 52 mil millones de pesos en inversión, y solo requerimos 35 mil millones en deuda”… “De esos 35 mil millones, solo 22 mil millones fueron contratados durante mis 5 años como Gobernador”…”De esos 22 mil millones, 7,500 estaban autorizados por el Congreso, y el resto eran cortos plazos y cadenas productivas que no requerían autorización”.

Aprovechando la condescendencia de muchos de sus entrevistadores, el Profesor se quita miles de millones de pesos de responsabilidad en cada frase. Con la gracia de un bailarín consumado, explica que unos millones los invirtió, que otros millones fueron debidamente autorizados, y que nunca se enteró del saldo restante.

El Profesor es un experto litigando en los medios, usando frases estudiadas para esconder argumentos débiles. “En Coahuila se hace lo que se debe aunque se debe lo que se hizo”. “En Coahuila no hubo gasto, hubo inversión”. “La deuda es del tamaño de la inversión”. “El que nada hace nada debe”. Humberto Moreira se adjudica personalmente los empleos generados en su administración, sin reconocer nunca que estos empleos reflejan principalmente un fenómeno fuera de su alcance: la recuperación de la economía norteamericana (que en la víspera había pegado particularmente fuerte a estados exportadores como Coahuila). Esto podría ser válido, si no tomamos en cuenta que en su siguientes intervenciones, cuando se le pregunta sobre la escalada de violencia en Coahuila, se lava las manos culpando al contexto.

(Por cierto, vean aquí la tendencia de homicidios dolosos/año en Coahuila para las últimas dos décadas. Humberto recibió una tendencia a la baja, con el menor número de homicidios registrados en 20 años, y cinco años después, entregó un estado descontrolado, con un número de homicidios nunca antes visto.  El doble estándard es curioso: ¿Si los empleos son de Moreira, cómo aceptar el argumento de que los muertos son de Calderón?).  

El abuso de la retórica es suficiente para dominar en un noticiero, pero no para cambiar el juicio de la historia. Tanto quienes aún admiran a Humberto Moreira en Coahuila, como quienes sienten solidaridad por el cobarde asesinato de su hijo, tienen que aceptar que en el mejor de los casos su gestión como Gobernador fue desordenada, opaca e irresponsable. Si Humberto Moreira desea limpiar su nombre, deberá ofrecer argumentos mucho más contundentes.

Voy por partes. En primer lugar, los 52 mil millones de inversión que refiere Humberto Moreira nunca han sido debidamente explicados. Si bien es cierto que su gobierno invirtió en importantes obras viales y en generosos programas asistenciales, el costo de éstos es muy inferior a los recursos que tuvo a su alcance. Si uno suma todas las obras y programas sociales registrados en los cinco informes de gobierno de Humberto Moreira y en el informe del año de interinato de Jorge Torres, hay miles de millones que aún no están explicados.

El diario Vanguardia de Saltillo reportó desde Noviembre 2011 que la diferencia entre lo que se presume y lo que está documentado asciende aproximadamente a $20 mil millones de pesos.  No cuadran ni siquiera las cifras que ellos mismos reportaron en sus Informes de Gobierno, y nadie ha dado una explicación convincente al respecto:

El diferencial es tal, que cuando el Gobierno de Coahuila renegoció la totalidad de la deuda en 2011, tuvo que regresar a maquillar la cuenta pública de 2010 (último año con Humberto como Gobernador). Literalmente sus agentes fueron al Congreso a presentar una versión “corregida” de una cuenta pública previamente entregada. Lo que en otro lugar hubiese sido verdaderamente escandaloso, en Coahuila pasó de noche. Solo conocemos el asunto porque la Auditoría Superior del Estado lo observó con lujo de detalle en un informe que pueden descargar aquí (en pdf).

No quedó otra alternativa, pues una vez que los pasivos contratados en secreto por Humberto entraron a los libros del Gobierno, fue necesario darles salida contable. Por ello, la nueva versión de la cuenta pública infla en aproximadamente $10 mil millones de pesos los egresos reportados en la versión original, ¡a pesar de que ya estaban contabilizadas todas las obras de 2010! Si con esa facilidad cambian sus números, ¿cómo creer que sus cuentas dicen la verdad? Y con un manejo así de discrecional sobre los reportes de ingresos y los gastos, ¿qué habrán hecho en años anteriores?

Todo esto fue observado por la Auditoría Superior del Estado, pero nadie ha dado una explicación contundente, y nadie ha sido sancionado. De hecho, el respaldo documental de la cuenta pública del 2010 se mantiene oculto, como “información reservada”. ¿Pedirá Humberto que transparenten este expediente?

En segundo lugar, no es correcto eximir de responsabilidad al Profesor por la deuda de “corto plazo”. Es evidente que su gobierno abusó de esta figura para evitar rendir cuentas y permitir gasto discrecional. La Ley entonces vigente establecía que para que un pasivo pudiese ser considerado “de corto plazo”, debía ser pagado antes de concluir el ejercicio fiscal en que era contratado, y su monto no podía superar al superávit previsto para cada año. Esto no ocurrió nunca. Al contrario, la deuda de “corto plazo” siempre fue refinanciada con nuevos créditos, en secreto, y su monto superaba por mucho el endeudamiento de largo plazo autorizado por el Congreso. No estamos hablando de uno o dos casos, que podrían haber escapado del conocimiento del Gobernador, sino de una estrategia financiera amplia, atípica, permanente y claramente premeditada. ¿Tampoco lo sabía Humberto?

Finalmente, Humberto sostiene que  en Coahuila la facultad de contratar créditos está delegada a sus subalternos, quienes aparentemente tomaban decisiones sin informarle. Sin embargo, todos los créditos de Coahuila, al menos todos los que fueron registrados en Hacienda, detonaban un oficio como este:

Fíjense en la esquina inferior izquierda. ¿Con copia para quién?

Por cierto, Humberto Moreira dejó la Gubernatura en enero de 2011. Días antes, en diciembre de 2010, Coahuila contrató cinco créditos con tres bancos distintos, por $7,500 millones (si tienen curiosidad de la fuente, aquí pueden descargar un documento con la lista de todos los créditos de Coahuila hasta mediados de 2011). $7,500 millones de pesos, contratados a días de dejar la Gubernatura. ¿Por qué la urgencia? ¿Para qué era todo ese dinero? ¿Para refinanciar pasivos nunca explicados por su gobierno, o para pavimentarle el camino al interino? ¿Para otra cosa?

Un video y decenas de entrevistas después, podemos resumir la mega-explicación de Humberto Moreira respecto a la mega-deuda de Coahuila en la siguiente forma:

“A chuchita la bolsearon”.

Quizá es tiempo de cambiar la estrategia: En lugar de entrevistar a Humberto para que hable de las conversaciones privadas que tuvo con sus subalternos, habría que buscar a los subalternos, para que nos hablen de las conversaciones privadas que tuvieron con Humberto.

 

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