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Por Onésimo Flores
Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Política... Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Políticas Públicas y Doctor en Planificación y Estudios Urbanos. (Leer más)
Pleitos entre hermanos
Por Onésimo Flores
30 de agosto, 2012
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He escuchado el argumento reiteradamente: El Gobernador y el Ex-Gobernador de Coahuila, aunque hermanos, son diametralmente distintos. Humberto Moreira carece de la visión de Estado de Rubén Moreira, sostienen los Rubenistas. Rubén no tiene gran conexión con el pueblo, susurran los Humbertistas. Unos se quejan del desorden que dejó la anterior administración, mientras otros lamentan que el nuevo gobierno no los defiende de las críticas. Es la batalla del Moreirismo contra el Moreirismo, siempre en voz baja, concentrada más en chismes que en sustancia. “¿Viste lo que escribió Carlos Moreira en twitter?” “¿Te fijaste que Rubén no asistió al bautizo de la hija de Humberto?”

La cultura política coahuilense sigue sorprendiendo. El partido que gobierna mi Estado es tan poco democrático, que los políticos locales se autodefinen a partir de su afinidad con distintas facciones de una misma familia. Ya no basta afirmarse como coahuilenses, como priístas, ni siquiera como Moreiristas. Las aclaraciones son cada vez más enfáticas: “Trabajo con Rubén”, “simpatizo con Humberto”.

Bajo el análisis simple, la ruptura es evidente. El Presidente Estatal del PRI declara que

“nada ni nadie puede discutirle el liderazgo a Rubén Moreira”.

Y, aparentemente acusando recibo, Humberto Moreira se auto-destapa como precandidato a la Alcaldía de Saltillo. Seguramente el actual Gobernador recibió con beneplácito el renovado protagonismo de su hermano. Je.  ¿Habrá forma más enfática de demostrar el liderazgo absoluto -e indiscutido- de Rubén Moreira en Coahuila?

“Quien no quiera ver el pleito que no lo vea”, me dijo un Rubenista. ¿O era Humbertista? A veces es difícil distinguirlos.

Quienes creen en el rompimiento, utilizan las obras de ambos Gobernadores para demostrar las diferencias entre ambos. Humberto construyó puentes y caminos, Rubén impulsa un nuevo marco jurídico e institucional. Uno fue el “ingeniero de la modernidad”, el otro es el “arquitecto estadista”. Uno buscaba detonar cambios inmediatos y visibles. El otro intenta cimentar desarrollo de largo plazo. Algo así cuenta la narrativa local. Pero lo cierto es que Rubén se dedica a hacer leyes y a crear instituciones porque el servicio de la mega-deuda que heredó le deja poco margen para hacer inversiones importantes (aquí algo más de información al respecto). Igualmente, Humberto pudo hacer tantas obras públicas porque la pobreza de nuestras leyes y la debilidad de nuestras instituciones le permitieron adquirir financiamiento sin permiso y gastarlo con absoluta discrecionalidad.

Sostengo que la hipótesis de la ruptura es falsa. Las diferencias de estilos y prioridades de ambos Moreiras se explican más por los cambios en el contexto local, que por verdaderas diferencias filosóficas en su manera de entender y ejercer el poder. Por supuesto hay celo y peleas ocasionales, sobre todo entre miembros de sus respectivas cortes. Cada grupo está interesado en ampliar su área de influencia. Sin embargo, en lo fundamental, siguen y seguirán siendo aliados. Más allá del vínculo sanguíneo que une a estos hermanos, las facciones que representan seguirán unidas por un sencillo pero profundo acuerdo de reciprocidad: Mi silencio a cambio del tuyo.

Los dos Moreira son lo mismo porque sería imposible entender la Gubernatura del segundo sin la del primero, o la actual tranquilidad del primero sin la aquiescencia del segundo. Los Humbertistas saben que Rubén Moreira construyó su candidatura al amparo de la opacidad y de las medias verdades del sexenio anterior, aprovechando los recursos del Gobierno para convertirse en sucesor inevitable. Por su parte, los Rubenistas saben que solo manteniendo la política de opacidad y medias verdades es posible exculpar a Humberto de los excesos de su gobierno. Más allá de la disputa ocasional, los Humbertistas y los Rubenistas en Coahuila están conscientes de que la supervivencia política de ambos grupos depende de la vigencia de esta simbiosis, y por ello hacen todo lo necesario para mantenerla y protegerla.

Valga un ejemplo, pequeño pero ilustrativo. Uno de tantos pasivos refinanciados al final del sexenio anterior consistió en un pagaré suscrito por el Gobierno del Estado con BanRegio por $82 millones de pesos. Agotada la posibilidad de financiarse con créditos a largo plazo, el Gobierno anterior recurrió a la práctica de obtener financiamientos de este tipo sin notificar al Congreso, siempre a un plazo cortísimo y con elevado costo financiero. Para poder hacer un balance serio de la gestión de Humberto Moreira,  y para poder entender por qué era tan urgente renegociar la deuda de Coahuila, es indispensable saber mucho más sobre las condiciones en las que se contrataron obligaciones como esta.

Si el Gobierno de Rubén está comprometido con la transparencia, y si en efecto existe una ruptura con Humberto, ¿por qué ocultan la fecha en que fue suscrito este pagaré, la tasa de interés pactada y la comprobación documental del destino de los recursos?

En esta liga (http://bit.ly/RsLGwi) pongo a su disposición un oficio de dos cuartillas que muestra como la Secretaría de Finanzas del Coahuila hace maromas para negar información sobre el citado pagaré. Primero solicitan una prórroga, después entregan un archivo dañado, inaccesible, y finalmente argumentan que no tienen obligación de responder ¡porque ya respondieron! Si esta es la “nueva dimensión en la rendición de cuentas” que ofreció Rubén durante su campaña, la verdad es que no hay mucho de nuevo.

Estoy convencido de que el Moreirismo es uno solo. No es que Humberto -el popular- se haya acercado a los más pobres, y que Rubén haya decidido distanciarse. No es que Humberto haya creado una red clientelar, y que Rubén -el estadista- la haya acotado. Estas y otras acciones aparentemente contradictorias son lados inevitables de la misma moneda, acordadas previamente y administradas cuidadosamente para minimizar y posponer el costo político.

Rubén Moreira prometió continuidad, y tras casi un año al frente del Gobierno del Estado, solo continuidad le ha entregado a los coahuilenses.

—- : —-

Postdata: Un lector me avisa que el eslogan del Gobierno del Estado ha cambiado:

Raro que quien prometió “más” y “mejor” ahora tenga que presumir “una nueva forma” de Gobernar. Si solo los hechos lo demostraran…

—- : —-

Twitter: @oneflores 

 

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