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Ciudad Posible
Por Onésimo Flores
Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Política... Fundador de Jetty, la plataforma de transporte colectivo privado en la CDMX. Maestro en Políticas Públicas y Doctor en Planificación y Estudios Urbanos. (Leer más)
Yatta, Ecobici
Por Onésimo Flores
16 de febrero, 2012
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Yatta significa “lo hiciste” en japonés, y por algún extraño motivo fue el eslógan utilizado por la Alcaldía de París para celebrar el viaje 100 millones de Velib, su exitoso programa de préstamo de bicicletas.

Según entiendo, al usuario que sacó la bici número 100 millones le brincó encima una turba de japoneses… quienes le entregaron una Velib dorada, discretona, para recordar el evento.

Supongo que el equivalente sería que un mariachi te recibiera en la estación con una Ecobici color rosa mexicano.

El caso es que Ecobici, el sistema de bicicletas públicas de la Ciudad de México, cumple hoy su segundo aniversario, y creo que hay que felicitarlos. Si bien es una lástima que las estadísticas del sistema no estén a disposición del público (como sucede en otros sitios, como Washington, DC), pocos podrían afirmar que el sistema no es un éxito. Las membresías están agotadas, hay gran cantidad de ecobicis en las calles y muchos esperan con emoción una importante ampliación que duplicará la red actual.

Ecobici no tiene ni de cerca cien millones de viajes (de hecho, lleva poco más de 3 millones, je), pero al menos ya está encaminado hacia metas cada vez más significativas. En su primer año alcanzaron el millón de viajes. En su segundo año completaron dos millones más. Tras la expansión que está prevista en el 2012, es posible que en número anual de viajes llegue a 4 millones. Y esto es solamente el número de viajes con bicis del sistema. Para medir el efecto de Ecobici habría que sumar también el número de viajes realizados en bicicletas privadas. Creo firmemente que la presencia de tantas bicicletas públicas en las calles sirve para educar a los automovilistas a respetar al ciclista y para convencer a la población en general de que pedalear no es arriesgar el pellejo. Es decir, Ecobici motiva a la gente a sacar sus propias bicis.

No fueron pocos los escépticos que predijeron un fracaso rotundo. Juraron que los capitalinos se robarían las bicicletas. Argumentaron que pocos estarían dispuestos a utilizar sus tarjetas de crédito. Sugirieron que el modelo de negocio obliga a la ciudad a soportar niveles insostenibles de subsidio. Afirmaron que quienes viven o trabajan cerca de las estaciones seguirían prefiriendo el coche. Y gritaban que andar en bici en las calles de la Ciudad de México era una operación suicida. Todos estos temores estaban (¿están?) parcialmente justificados, pero ninguno ha demostrado ser lo suficientemente grave como para descarrilar lo que hoy es uno de los programas estrella del Gobierno de la Ciudad de México.

Yatta, Ecobici. Yatta Ebrard. Felicidades.

(Por cierto, la celebración en el DF no incluye japoneses bailando, pero si habrá un par de conferencias el sábado y un rally ciclista el domingo. Aquí pueden ver el programa).

—–

Nota: Recibí algunos comentarios en Twitter y Facebook respecto a este post, diciendo por un lado que “Ecobici tiene muchas fallas”, y por el otro que el programa solo pretende “lavarle la cara” al GDF por pésimas decisiones como la Supervía. Coincido con ambos puntos. Ecobici podría ser MUCHO mejor (cuando tenga un poco más tiempo escribiré una entrada sobre como el régimen contractual con Clear Channel deja mucho que desear). Y es cierto que su adopción refleja, en el mejor de los casos, una especie de esquizofrenia urbana característica del Gobierno de Ebrard: El Jefe de Gobierno promueve las movilidad no motorizada por la mañana, y por la tarde inaugura y defiende obras que hacen menos conveniente viajar sin coche.

Pero en fin. Ecobici cumple años y creo que lo menos que podemos hacer es felicitarlos por un gran trabajo. Además, creo que no es mala idea demostrarle a políticos pragmáticos como Ebrard que invertirle a la movilidad no motorizada no es solo una gesta de Quijotes, sino que también puede representar réditos políticos.

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