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Ciudadano Cane
Por Miguel Cane
Escritor. Narrador. Periodista. Crítico de cine para Milenio Diario. En 15 años de carrera inin... Escritor. Narrador. Periodista. Crítico de cine para Milenio Diario. En 15 años de carrera ininterrumpida ha entrevistado a numerosas personalidades del mundo del cine. Desde niño ha hecho radio, cine y TV. Autor de la novela \\\"Todas las Fiestas de Mañana\\\". A partir de 2007 reside en Gijón, Asturias. Lector voraz, cinéfilo devoto, excéntrico de tiempo completo. En twitter: @AliasCane (Leer más)
Lector, conozca al autor
Por Miguel Cane
28 de octubre, 2011
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Vamos a hablar usted y yo:

Este ejercicio revelador de estriptís emocional – intenso, mas no por ello menos divertido – lo realicé por primera vez en un blog que antes tenía, hace ya varios años, siguiendo la pauta de otros blogs que entonces leía (algunos ya no existen).  Hoy es en cierta forma muy distinto a la versión que hice por primera vez entonces, pero es natural. Yo tampoco soy la misma persona.
Morrissey lo dijo antes en 1995, añadiendo: Reader, meet author/ With a hope of hearing sense/But you’re maybe feeling let down by the words of defense/No one ever sees me when I cry….
Así pues, si me lo permite, tiene tiempo, y ganas, quisiera que me acompañara en este curioso periplo.

1) Yo no me llamo Miguel Cane. O bien, sí me llamo Miguel (mi nombre completo es Ernesto Miguel Pulido Alonso). El Cane, es una invención surgida de múltiples necesidades. Me llamo Ernesto Miguel, por mi padre y su padre, que también era mi padre.

 

2) Mi abuelo Miguel era quien me llevaba al cine. A él le debo éste vicio. Y el de la lectura. Fui criado por él y por mi abuela María. Tuve dos padres y dos madres. Al principio, muy al principio, d mi vida, yo creía que todas las familias eran así.

 

3) De pequeño, pintaba al óleo y acuarelas. Por ahí, en alguna parte, lejos de los ojos del mundo (por suerte) debe haber algún cuadro mío. Hace muchos años que no lo hago, pero lo recuerdo como algo que me entusiasmaba mucho. Sigo dibujando de vez en cuando. Sin embargo, reconozco que las artes gráficas no son lo mío, me falta aptitud.

 

4) La primera película que vi que no fuera de dibujos animados es Breakfast at Tiffany’s. No supe a qué se dedicaba Holly Golightly, hasta muchos años después. La vi en un programa doble del Cine Bella Época. Ahí, me enamoré de Audrey Hepburn y del cine en general.

 

5) Me gusta caminar y perderme en las ciudades. Creo que se puede decir que uno realmente ha visitado una ciudad, cuando ha estado recorriendo sus calles, sintiendo el murmullo de su gente. A veces tengo la idea de que las ciudades (empezando por el De Efe, donde viví treinta y dos años) tienen vida propia.

 

6) No sé tocar ningún instrumento musical. Pero me habría encantado aprender a tocar piano. Admiro profundamente a quienes tienen el talento para saber acercarse a él. ¿Quién sabe? Tal vez aprenda un día, si me decido, aunque lo dudo. También he fantaseado con la idea de practicar boxeo. Y creo que no estaría nada mal…

 

7) No conservo, casi, amigos de la infancia. De hecho, comencé a hacer amistades perdurables hasta que tuve más de quince años. Por eso no deja de maravillarme que haya gente que puede sostener vínculos con otras personas literalmente toda su vida.

 

8 ) Casi nunca regalo un libro que yo no haya leído antes. Suelo contagiar mis vicios y aficiones literarias con presteza. Me gusta creer que no he errado (mucho) hasta ahora, aunque eso no lo puedo decir yo.

 

9) Tengo una hermana menor: Mónica Alejandra. Nos llevamos mucho mejor ahora, que somos adultos. Cuando ella crecía, tuvimos unas cuantas grescas monumentales. Ella tiene dos hijos, Rafael (nacido en 2008) y Juan Pablo (nacido en 2010). Los niños, aunque los veo mucho menos de lo que me gustaría – por motivos geográficos principalmente – son especiales para mí. Me sorprende ver cómo crecen. Me angustia pensar, a veces, que no voy a formar parte de sus vidas, como otras personas que están más cerca. Luego pienso que eso no debe importar, pero ustedes, supongo, me entienden.

 

10) No sé llorar en público. Antes podía, ahora me provoca una especie de parálisis, aunque lo hago en la oscuridad de los cines.

 

11) Voy al cine varias veces por semana (principalmente, ese es mi trabajo) O veo películas en casa. Y lo veo todo. Tengo obsesión con directores muy variopintos: de Hitchcock a Polanski, pasando por Cukor y Donen y Fellini y Antonioni, Bergman y Von Trier. El cine se te hace vicio, eso es cierto.

 

12) Guiso de maravilla. No es hipérbole ni vanidad. Hay por ahí algún testimonio al respecto.

 

13) Nunca aprendí a pelear con las manos. Básicamente aprendí a defenderme con la boca y desde muy joven descubrí que la palabra adecuada, dicha en el momento preciso y sobre todo, en el tono eficaz, puede ser más devastadora, que una patada en los testículos.

 

14) Mi insulto preferido es “pendejo” (como en “Yo no te debo nada, ¡pendejo!”). Aunque cuando lo digo, no es como insulto, sino como definición. Desde que vivo en España, lo digo menos, porque aquí no significa lo mismo. Ningún insulto castizo me satisface.

 

15) Soy suicida fallido. No me arrepiento, pero me alegro de haber fallado. Era muy joven; me habría perdido de muchas cosas muy importantes que sucedieron posteriormente y que ahora disfruto muchísimo.

 

16) Cursé la secundaria en una escuela ultraconservadora y supercatólica de la extrema derecha. Yo provenía de seis años en una escuela activa. Mi padre insistió en inscribirme ahí para que adquiriera “carácter” — el resultado fue que aprendí a sobrevivir en ese ámbito y que yo ya no sea católico (ni de derechas, tampoco).

 

17) Soy alérgico al mango, la guayaba, la papaya (¡ni en champú!) y toda fruta aromática. La única vez que me obligaron a comer mango, me puse tan mal, que me regresaron a mi casa casi deshidratado. Tenía como seis años. Arruiné la alfombra de la casa donde era la fiestecita. Linda Blair hubiera palidecido de envidia.

 

18) Nunca he tenido miedo a volar. Desde niño he subido a muchos aviones y ahora son una parte básica de cómo me gano la vida. Sólo una vez he viajado en primera y fue algo extravagante. No me gustó. Cuando vuelo, suelo leer, aunque por lo regular, mientras usted tiene un ataque de ansiedad, yo estaré profundamente dormido.

 

19) La primera ciudad europea que conocí y aprendí a amar es Londres. Después, Roma. Y claro, Gijón, la ciudad que yo elegí, que me eligió, donde yo vivo, a la orilla del mar.

 

20) Tengo buena memoria. De hecho, es una memoria excepcional; hay quienes lo afirman. Esto tiene sus ventajas y desventajas: es prodigiosa, pero se rehúsa a ser selectiva. Lo mismo puedo recordar cosas que me llenan de alegría como experiencias muy humillantes. Lo malo es que éstas tienen la mala costumbre de resurgir cuando menos me imagino y tengo que meterlas rapidito y de buen modo bajo la alfombra.

 

21) Soy anaritme. No puedo alcanzar a comprender el lenguaje matemático complejo. No sé cómo pude acreditar álgebra. Es de las cosas que no puedo recordar, que no son muchas. Puedo sumar y restar. Me cuesta mucho multiplicar y no pedo dividir.

 

22) Hablo inglés como nativo, aunque mi acento es atroz.

 

23) Mi primer cuento publicado apareció en 1989. Era terrible. Por suerte, ya no hay ejemplares.

 

24) Soy Géminis. No podría ser de otra manera. (Mi cumpleaños es el 9 de junio)

 

25) No que importe mucho, pero soy un Gold Star o Kinsey 6 (El que entendió, lo entendió).

 

26) Durante doce años, fumé diariamente (o casi), una cajetilla de cigarros mentolados. Cuando me decían que “eso te dejará estéril”, yo respondía “no vivo para la reproducción, sino exclusivamente para mi placer”. Hace varios años que ya no fumo.

 

27) Aunque usted no lo crea, en realidad soy muy tímido. De veras.

 

28) No sé aceptar un regalo ni un cumplido. Me cuesta mucho trabajo. Me da pudor. Sin embargo, me gusta mucho hacer feliz a la gente. Creo que soy bueno haciendo regalos: casi siempre encuentro cosas que sí sorprenden. No sé por qué hago esto. No me pregunten.

 

29) Las tres personas que me habría encantado entrevistar y que me ganó la muerte, son Ingrid Bergman, Audrey Hepburn y Alan Bates. Los tres también son parte de mi extensa galería de amores platónicos.

 

30) Tengo que dormir con almohada de plumas. Las de fibra sintética no me acomodan nada. Aunque igual duermo con ellas si no hay remedio, pero no es igual.

 

31) Soy carnívoro. Lo siento. Un filete me pierde.

 

32) Leí 1984, de George Orwell, en 1984.

 

33) Toda la vida quise tener una pañoleta de Hèrmes. Ahora la tengo y además es con un dibujo de jirafas, que son mi animal favorito. Me hace muy feliz, qué quieren. Frívolo que es uno.

 

34) Tengo más amigas mujeres, que amigos hombres. A todos los quiero muchísimo, aunque me cuesta trabajo demostrarles qué tanto (soy un poco torpe para esas cosas).

 

35) Alguna vez le propuse matrimonio (por carta) a una mujer. No entraré en detalles.

 

36) No sé explicar por qué le tengo tanto amor a El Bebé de Rosemary. Supongo que tiene que ver con el contexto histórico en el que la leí y la vi por primera vez. Me produce no terror (que nunca), sino una especie de profunda ternura.

 

37) Tengo algunas fobias irracionales: a los robots (o bien, a toda clase de autómata), a las aves, particularmente, gallinas, gallos y Guajolotes. Curiosamente, no me asustan ni los patos ni los pingüinos. Fobia selectiva. También me dan miedo los zombis (pero también veo The Walking Dead)

 

38) Siempre uso el mismo perfume: Manifesto, de Isabella Rossellini. Hay quienes me identifican por mi aroma aún antes de verme. Ahora que lo han descontinuado, se ha vuelto cada vez más escaso y me temo que tendré que cambiar, después de diez años de uso (Y no quiero, o me da la gana. ¡Qué rabia!).

 

39) No puedo andar en bicicleta ni puedo patinar. No es por capricho. Se me reventó un tímpano por fiebre a los tres años y no tengo mucho sentido del equilibrio — aunque mi abuelo se esforzó para que yo aprendiera a montar a caballo y saltar. Y puedo hacerlo… o podía.

 

40) Fui Boy Scout entre los 5 y los 14 años. Haberlo sido es testimonio de que soy un buen hijo y de que aguanto mucha vara.

 

41) Entré a trabajar en El Universal en agosto de 1996, aunque no vi mi nombre impreso hasta el 5 de Febrero de 1997. Es la fecha que considero mi aniversario oficial como periodista.

 

42) Lo más bonito que me han dicho, es que soy un buen hombre.

 

43) Estuve cerca de trece años en psicoanalisis. Uno más y me iba a dar un baño de cuerpo completo a Lourdes.

 

44) Soy un homo muy homo. Y soy un hombre muy hombre.

 

45) Mi mayor extravagancia es comprarme películas. Antes eran otras cosas, pero los tiempos cambian. Mi filmoteca, en DVD (¡y ahora BD!) suma unos 1,000 títulos en dos continentes.

 

46) Me mudé a Gijón, en Asturias, porque en México ya no podía crecer verticalmente, así que decidí crecer horizontalmente. La soledad (principalmente) es un precio muy alto qué pagar, pero no me arrepiento.

 

47) Soy soltero. (Ya, lo dije)

 

48) Comparto mi apartamento con Audrey. Es una perra salchicha de tres años de edad. Yo la crié. Es lo más parecido a un hijo que voy a tener, al menos hasta ahora. Tiene mucho carácter, pero no me puedo imaginar la vida ahora sin ella.

 

49) Mucha gente piensa que vivir en Europa es estar de vacaciones permanentes. Eso es mentira. Vivo al día y muchas veces, a salto de mata. Soy el único responsable de mi trabajo y de mis ingresos. Y aunque mucha gente cree que llevo una vida muy laissez-faire, la verdad es que trabajo tanto como el que más.

 

50) Vivo con depresión clínica. No es fácil. Pero siempre he admirado a gente que vive día con día con trastornos, deficiencias, y retos peores que el mío. Y son felices o se esfuerzan por serlo. Mirándolos, pienso, ¿y por qué no voy a hacerlo yo? Es cosa de todos los días.

y ya, siento que me he expuesto demasiado por hoy.

Si han llegado hasta aquí, gracias.

¡Qué admirable paciencia!

Ahora tal vez crea que conoce un poco mejor a éste, que lee. Espero que no le decepcione seguir haciéndolo a futuro.

 

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