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Ciudadano Cane
Por Miguel Cane
Escritor. Narrador. Periodista. Crítico de cine para Milenio Diario. En 15 años de carrera inin... Escritor. Narrador. Periodista. Crítico de cine para Milenio Diario. En 15 años de carrera ininterrumpida ha entrevistado a numerosas personalidades del mundo del cine. Desde niño ha hecho radio, cine y TV. Autor de la novela \\\"Todas las Fiestas de Mañana\\\". A partir de 2007 reside en Gijón, Asturias. Lector voraz, cinéfilo devoto, excéntrico de tiempo completo. En twitter: @AliasCane (Leer más)
Memorama
Por Miguel Cane
7 de julio, 2011
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para Isabel Zapata y Alonso Ruvalcaba, por razones textuales

para Alexandra Zapata, por otras razones  distintas

mi gratitud a Matthew Yaeger,  por servir de inspiración

 

Este es tu primer recuerdo,

este es tu libro favorito de la infancia, éstos sus personajes, sus aventuras, los lugares a que te llevó a conocer. Esta es la caja en la que lo tiraron a la basura. Esta es la música que sonaba en tu casa cuando crecías. Con esta canción recuerdas a tu madre, con esta a tu padre. Las cargaste en tu iPod deliberadamente o quizá hace siglos que no las oyes. Estos son los frenos que llevabas en los dientes, por eso se te olvidó sonreír entre los doce y los dieciséis y tuviste que aprender de nuevo. Esta es la piscina donde aprendiste a nadar, tu gorro blanco, tu traje azul. Este es tu primer recital de ballet, los reflectores no dejaban ver si tu papá estaba ahí, si tu mamá estaba ahí, pero te abrazaron al terminar y te dijeron lo hermosa que eras. Este es el primer cine al que fuiste, la primera película que viste: la estrella de la muerte, los espíritus del arca, el bayú del diablo, la novicia con los niños vestidos con cortinas. Este es el parque en que corrías. Esta es la pirámide de niños más grandes que tú, tratando de quitarte el balón que proteges con tu cuerpo. Esta es la niña de tobilleras blancas que desvía la mirada. Este es el niño que ríe al que mirabas de reojo. Esta es tu camiseta favorita, que no querías quitarte nunca. Esta es tu gorra de Epcot. Estos son los tenis que elegiste tú. Este es el hospital. Esta es la enfermera. Estos son los litros de helado que te dieron a comer, que aplacaban el dolor. Este es tu abuelo. Esta es tu abuela. Estos son tus hermanos; eres el primogénito, el sándwich, el benjamín. Eras el ojito derecho de papá, la niña de los ojos de mamá. O tal vez fuera al revés. Eras hijo único, pero tenías primos, muchos primos. Este es el examen final de matemáticas que reprobaste aunque estudiaras toda la noche. Este es tu cumpleaños doce, que fue un día común. Este es tu examen extraordinario. Este es el terror en tu estómago al ver cómo el salón empieza a vaciarse. Esta, la satisfacción, más bien alivio, del aprobado en la lista. Esta es la primera vez que viste el mar, el agua roza tus pies, tus tobillos, tus rodillas, está caliente, está fría. Estas son las llaves del coche de tu madre. Te lo presta un sábado por la noche, tuviste que lavarlo antes. Esta es tu promesa de no correr. Este es el perfume que te pusiste para tu primera cita, el color de tus uñas, de tus zapatos. Esta es la canción que bailaron juntos ella y tú, él y tú, es la canción que suena en tu mente en cualquier momento, mientras ríes, mientras lloras, mientras paseas al azar. Este es tu perro. Era un buen perro. Nadie te amó nunca tanto como él. Repites su nombre a veces, le hablas aunque ya no esté. Esta es la resaca clavándose como agujas en tu frente mientras dejas la cama y dices que no lo vuelves a hacer (aunque lo harás). Este es el árbol y éstas las esferas. Tratarás de convencerte de que significan lo mismo mañana que ayer. Este es el primer correo que enviaste, ya no te hablas con quien lo recibió. No sabes dónde está. Este es tu número de ICQ, tu clave de mensajero AOL; este, tu primer password. Este es el primer café que te tomaste con un(a) extraño/a. Así te despertaste en una cama que no era tuya, en otra ciudad que no era tuya. Estos son tus pasos por otros territorios. Este es tu suéter azul. Esta es la primera comida pagada por ti. Tu primer empleo. Este es el miedo de perderlo, mismo miedo de las rabietas irracionales de ese jefe. Esta es la Honeymoon Suite. Este es el museo de arte moderno, una mañana de invierno. Esta es la aceptacíón del dolor. Este es el primer no te quiero, habrá otros, tal vez menos. Este es el traje que elegiste para que velaran a tu padre. Esta es la primera manta de tu hijo. Este es el fuego entre tus dedos. Esta, la primera vez que comiste jabalí. Este es el siempre, y este es el jamás. Esta es tu madre, tomada de tu mano. Estas son las ganas que tendrás siempre de abrazarla. Estas son las ganas de matar al que tienes enfrente por meterse en la cola. Esta es la gente intensa con la que no puedes. Esta es la persona callada que se sienta siempre en un extremo de la mesa. Este es el pan que amasaste. Este es el sí. Este es el no. Esta es la noche interminable, aunque en realidad descubrirás que no hay noche demasiado larga. Esta es la casa de tu infancia, donde ya no vives. Esta es la casa que tú elegiste. Estos son tus libros, tus armas secretas. Esta es tu habitación. Eres invisible, eres visible, eres tangible y no hay quien te pueda tocar. Este es tu mantra. Esta es tu risa. Este tu llanto (nadie te ve cuando lloras). Este es tu amigo de la infancia. Esto lo que perdiste. Esto es lo que compraste. Este es el diario en que anotabas tus sueños. Esta es la sensación de que nada se concreta. Esta, la de que todo avanza muy rápido. Este es el pánico,  y éste el peligro. Este es el darte cuenta de lo que sentías, aunque ya fuera tarde. Esto es lo que recordarás otro día, esto es lo que has olvidado, con suerte, para siempre. Esta es tu memoria, que habla. Lo que tienes siempre es tuyo y lo que es tuyo siempre vuelve a ti.

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