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Ciudadano Cane
Por Miguel Cane
Escritor. Narrador. Periodista. Crítico de cine para Milenio Diario. En 15 años de carrera inin... Escritor. Narrador. Periodista. Crítico de cine para Milenio Diario. En 15 años de carrera ininterrumpida ha entrevistado a numerosas personalidades del mundo del cine. Desde niño ha hecho radio, cine y TV. Autor de la novela \\\"Todas las Fiestas de Mañana\\\". A partir de 2007 reside en Gijón, Asturias. Lector voraz, cinéfilo devoto, excéntrico de tiempo completo. En twitter: @AliasCane (Leer más)
Ser y no ser
Por Miguel Cane
2 de marzo, 2012
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And you know you’re

gonna lie to you in your own way

Tori Amos

Siren

La vida, ésta, la de todos los días, tiene extrañas (¡e inescrutables!) formas de ponernos en nuestro lugar o de confrontarnos con cosas que no queremos como parte de nuestra vida.
Ustedes saben a lo que me refiero. Lo dijo Gwyneth Paltrow como la majestuosa y gélida Estella en Grandes Esperanzas , en un inglés perfectamente claro y conciso y muy fácilmente traducible a cualquier lengua: We are who we are. People don’t change.
Y la mayor parte de las veces es cierto: somos quienes somos y la gente no cambia.

Aunque las dos cosas no necesariamente significan lo mismo. Ahora me explico.

 

Hay muchas cosas que uno es, y otras que uno (de plano) no es.

Conforme mis amigos me van conociendo, van descubriendo cómo soy realmente — más allá del lo aparente a primera vista, que es parte de lo que soy, pero no es todo lo que soy.
Soy complicado. Tengo muchos defectos. También virtudes, aunque eso no puedo medirlo yo: eso lo ven los demás y lo perciben a través de mí. Yo lo tomo por parte de quien me lo dice como algo auténtico, pero no necesariamente es elogio en boca propia, que también es vituperio.
Como sea, hay cosas que no soy y entre ellas están: diestro con las manos, hábil para los deportes y los números, intrépido, cobarde o traidor.
Esto viene a colación, porque estaba pensando hoy en lo que somos y lo que no somos y lo que mucha gente cree que somos y que resulta ser que no.

 

En específico, lo que nos marca una separación de gente con quien tuvimos una relación cordial, estrecha, una amistad genuina y hasta un tanto cómplice, pero que alcanza su límite ante circunstancias que no están en nuestras manos.
No entraré en detalles, pero la cosa es así. Hay cosas que uno puede considerar tolerables y otras que no; existe un módico de respeto básico, básico, creo yo. Y hacer ciertas cosas no se vale.

La traición es una de ellas.
Todos somos responsables de nuestros actos.
Un mínimo de sentido común ayuda y aunque hay veces que no podemos hacer nada para prevenir la debacle, siempre puedes detenerte a pensar en los demás. Igual puedes recibir un mal consejo (nunca falta alguien así), pero también debes ejercer tu propio criterio. Pensar por tí mismo.
Así, alguna vez me, antes de permitir que me pisoteen, me volví desconocido para algunos y he aprendido a vivir con ello.

¿Que soy muy duro, muy drástico?

Tal vez lo soy. No puedo cambiar eso de mí.

 

Somos quienes somos. La gente no cambia.

Soy bueno, soy leal. Fiel con mis amistades, afectos y devociones. Pero sí hay algo que no soy y eso es estúpido, ni un mal amigo.

Prefiero volverme un extraño, antes que eso.

Y cuando alguien me pierde, es definitivo.

Yo no miro atrás.

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