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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
Adiós a Zohelio Jaimes, gran luchador social
Zohelio Jaimes fue “un constructor y dirigente de organizaciones, un activo participante del movimiento popular por el respeto a los derechos humanos, por la presentación de desaparecidos, por la liberación de los presos políticos… Su sonrisa amable, su paso franco de guerrerense y su solidaridad con las mejores causas se mantuvieron intactos hasta sus últimos días. En sus aspiraciones por un mundo justo, por una vida digna para la gente del campo, Zohelio estaba convencido de que los dirigentes sin el apoyo de su base no son nada. Y actuaba en consecuencia”.
Por La Tlacuila
25 de abril, 2014
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Zohelio Jaimes Chávez fue un luchador social, de esos pocos que comienzan desde muy jóvenes y continúan trabajando por los demás el resto de su vida hasta que su corazón se detuvo el pasado 14 de abril a sus casi 63 años, después de 50 de actuar en contra de las injusticias. Y digo 50 porque inició cuando cursaba la secundaria en Tixtla, Guerrero, donde organizó una huelga por arbitrariedades cometidas por el director de la escuela, con la que se logró la destitución del mismo.

Oriundo de la comunidad de San Francisco del Tibor, municipio de Atoyac, Guerrero, le tocó el movimiento estudiantil de 1968 cuando estudiaba la preparatoria en la Ciudad de México y por supuesto se involucró en el mismo, por lo que fue detenido el 2 de octubre en Tlatelolco, pero lo liberaron a los pocos días porque era menor de edad. A finales de 1971 regresó a su tierra natal, donde en diciembre de 1972 lo detuvieron acusándolo de pertenecer a la guerrilla encabezada por Lucio Cabañas, de la cual no formaba parte, pero eso no evitó que lo torturaran salvajemente y que permaneciera preso por más de cuatro años.

Saliendo, se dedicó a luchar por la presentación con vida de cerca de 500 desaparecidos políticos de la región de Atoyac (tema que nunca abandonó), y comenzó a organizar a los productores cafetaleros de la zona para demandar, entre otras cosas, apoyos al Instituto Mexicano del Café y créditos a Banrural. Posteriormente formó, junto con otros compañeros, la Coalición de Ejidos de la Costa Grande de Guerrero. Contaba que las primeras reuniones las habían tenido que hacer de manera clandestina, pues en esa época Atoyac se encontraba prácticamente en estado de sitio. Contaba también que muchos de sus compañeros habían sido asesinados por los caciques tradicionales de la región, que se oponían a que la gente se organizara para luchar por mejores condiciones de vida. Él mismo recibió a lo largo de su vida muchas amenazas de muerte, pero nunca claudicó, a pesar de lo peligroso que ha sido, y es, ser un luchador social en la zona de la Costa Grande de Guerrero.

Zohelio Jaimes fue además fundador de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), por lo que acudí a Luis Meneses Murillo, otro de los fundadores de esta organización, y a Olegario Carrillo Meza, actual coordinador ejecutivo nacional de la misma, para que me hablaran un poco sobre él.

Meneses comentó: “Zohelio siempre impulsó cuestiones esenciales para él y para su vida como dirigente campesino: respetar las decisiones de las bases desde los pueblos, ejidos y comunidades, tanto en los ámbitos de las organizaciones locales y regionales como en las disputas electorales; impulsar la formación de organizaciones campesinas en las localidades, municipios y a nivel nacional e internacional. Es decir, siempre fue un organizador, una persona que procuró la unidad de los pueblos y organizaciones y que le dio validez a los liderazgos reales de éstos. Siempre luchó por la justicia y la vida digna para los campesinos y los pueblos indígenas. Nunca acumuló riqueza personal, siempre procuró que los recursos públicos que gestionaban fueran para integrar pequeñas y medianas empresas que estuvieran al servicio de los grupos de campesinos e indígenas. En los últimos 20 años promovió la justicia y el bienestar social para los pueblos rurales, y luchó por la preservación y mejoramiento de los recursos naturales, por el no uso de semillas transgénicas, por acceder a nuevas tecnologías que faciliten el equilibrio del clima, por fortalecer la agricultura campesina y familiar y por fortalecer e impulsar la organización campesina e indígena”.

Por su parte, Olegario Carrillo describió a Zohelio como “un constructor y dirigente de organizaciones, un activo participante del movimiento popular por el respeto a los derechos humanos, por la presentación de desaparecidos, por la liberación de los presos políticos… Su sonrisa amable, su paso franco de guerrerense y su solidaridad con las mejores causas se mantuvieron intactos hasta sus últimos días. En sus aspiraciones por un mundo justo, por una vida digna para la gente del campo, Zohelio estaba convencido de que los dirigentes sin el apoyo de su base no son nada. Y actuaba en consecuencia”.

Mencionó que fue fundador de la UNORCA y resaltó su participación en la huelga de hambre que se realizó en 2003 en el Ángel de la Independencia, cuando iniciaba el movimiento El campo no aguanta más: “Así, sumó su voz al coro que exigió un mejor trato para la sociedad rural y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte para cancelar el capítulo agropecuario, que tantas desgracias, pobreza y marginación ha traído al campo mexicano”.

Por último, afirmó: “Hemos perdido a un eslabón fuerte de la cadena de la lucha unorquista, se nos adelantó en el camino el horcón de en medio de una organización hermana, integrante de la UNORCA: la Coalición de Ejidos de la Costa Grande. Ahora todos, mujeres y hombres de la UNORCA, tendremos que redoblar la lucha porque a un compañero como Zohelio se le honra levantando con más fuerza las banderas que animaron su existencia”.

La muerte de Zohelio Jaimes Chávez es sin duda una gran pérdida para los campesinos de la Costa Grande de Guerrero y de todo el país, y su vida un ejemplo que ojalá siguieran muchos. Los dejo con un breve discurso suyo que refleja un poco de su vida, su manera de ser y de pensar.

 

@yotlacuila

 

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