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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
Coyoacán está peor que nunca
El delegado de Coyoacán, Mauricio Toledo, pidió licencia a su cargo para contender en las próximas elecciones por una diputación local. Es increíble que, después de su mala administración, la cantidad de críticas y acusaciones de corrupción que ha recibido, pretenda que alguien vote por él.
Por La Tlacuila
23 de enero, 2015
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En esta ocasión me voy a permitir salir un poco de los temas que suelo tratar en este espacio, para referirme a algunos asuntos de la cotidianidad de los que habitamos en el Distrito Federal.

Vivo más o menos cerca del centro de Coyoacán y por lo tanto voy con frecuencia para allá desde hace muchos años, y nunca lo había visto tan deteriorado como ahora. Conozco a varias personas que trabajan por ahí y ahora están teniendo serios problemas. Entre ellos están César y sus primos, los chavos (bueno, ya no tan chavos) mazatecos de Puebla que desde hace casi 20 años cuidaban coches muy cerca de la plaza del kiosco. De unos meses para acá ya no están porque las autoridades delegacionales decidieron quitarlos, así sin más, privándolos de su medio de subsistencia. Ellos se habían ganado la confianza de los vecinos y visitantes, que les dejábamos las llaves del coche para que lo lavaran, platicábamos con ellos de vez en cuando y estábamos pendientes, aunque fuera en breves encuentros, unos de otros. De pronto, desaparecieron.

Un poco más retirado del centro, en la calle de Belisario Domínguez, trabaja don Fidel, también de franelero, desde hace 15 años. El continúa ahí, junto con dos ayudantes, no porque no le hayan exigido que se fuera, sino porque recibió el apoyo de algunos vecinos, que le dejan la reja de su casa abierta para que se meta cuando pasa la patrulla para levantarlo. Me contó que van varias veces que se lo llevan y tiene que pasar sus horas en el torito y pagar la multa, pero no tiene de qué más vivir, a su edad ya no encuentra otro trabajo, entonces regresa a su cuadra, donde se ha vuelto casi indispensable para los vecinos pues cuida que nadie se estacione en sus entradas, lava sus carros y, en general, todos saben que está ahí por si algo se ofrece. Eso sí, por alguna extraña razón, los franeleros que solo llegan al rumbo los fines de semana, esos que cobran por adelantado lo que se les da la gana, que son groseros y en los que nadie confía, siguen ahí, sin problemas.

Vecinos de Coyoacán bloquearon la avenida Miguel Ángel de Quevedo para exigir que no se coloquen parquimetros en las calles de Coyoacán. Foto: Saúl López / Cuartoscuro

Vecinos de Coyoacán bloquearon la avenida Miguel Ángel de Quevedo para exigir que no se coloquen parquimetros en las calles de Coyoacán. Foto: Saúl López / Cuartoscuro

Supuestamente corrieron a los franeleros porque iban a poner parquímetros, pero resulta que los comenzaron a poner en el barrio Santa Catarina, pero desalojaron a los franeleros de la colonia del Carmen. Sí, es ilógico, pero así lo hicieron. Finalmente la instalación de los parquímetros está suspendida, porque los vecinos se opusieron y mantuvieron su postura, a pesar de las amenazas que recibieron y de un par de golpizas que les dieron por manifestarse. Siguiendo la “lógica” del delegado, Mauricio Toledo, los parquímetros se iban a instalar en calles angostas alejadas del centro de Coyoacán, donde los únicos que se estacionan son los residentes, que tendrían que pagar por dejar su carro frente a su casa y deberían moverlo cada ocho horas, tiempo límite de estacionamiento. En cambio, en las avenidas más amplias cercanas al centro, donde se llena de carros de visitantes cada fin de semana, se iban a poner después, quién sabe cuándo.

Hace unos años, el centro de Coyoacán estaba lleno de puestos de artesanías. A algunos les gustaban y a otros les molestaban. Finalmente, las autoridades negociaron con los artesanos, se les construyó un espacio de ventas y se despejó y remodeló el lugar. Todo estaba muy bien, hasta que llegó el delegado actual y, en lugar de artesanos en las plazas, permitió que se instalaran puestos de comida sobre las calles. Ahora no se puede caminar sin toparse con carritos de chicharrones preparados, frituras de todo tipo, churros, gorditas y demás comidas sanas de fin de semana. No solamente obstruyen el paso, sino que dejan restos de comida y malos olores, que además atraen ratas que se pasean por los jardines con toda tranquilidad, o se instalan en las cocinas de las casas cercanas.

Para acabar con el cuadro, ahora, desde el 17 de septiembre, están arreglando las calles, también en el centro. Es una obra un poco extraña, pues primero abrieron para poner tubos de drenaje y cuando terminaron aplanaron; ya que pensábamos que iban a repavimentar, volvieron a abrir para meter tubería de agua (que por cierto en varios tramos estuvo tirándose por muchos días) y volvieron a aplanar; y cuando creímos que ya solamente faltaba el adoquín (que cada delegado cambia a su gusto), volvieron a abrir, que para acomodar las coladeras. Mientras tanto, los peatones tienen que caminar varias cuadras y sortear piedras, hoyos y lodo para cruzar las calles (no les platico por las que pasó una señora en silla de ruedas el otro día) y las personas que laboran en los estacionamientos de los bancos y en la gasolinera que está sobre la calle de Tres Cruces están sin trabajo, porque no hay paso. Los dueños de los comercios también se han visto afectados, pero la gente como mi amigo Ismael, uno de los despachadores de la gasolinera (que lleva ahí más de 30 años), que viven de las propinas de los clientes, llevan meses prácticamente sin ingresos.

Trabajadores de la delegación Coyoacán realizan labores de sustitución de pavimento sobre la calle Tres Cruces, que más adelante se convierte en Centenario, una de las más transitadas del centro histórico de Coyoacán. Foto: Diego Simón Sánchez / Cuartoscuro

Trabajadores de la delegación Coyoacán realizan labores de sustitución de pavimento sobre la calle Tres Cruces, que más adelante se convierte en Centenario, una de las más transitadas del centro histórico de Coyoacán. Foto: Diego Simón Sánchez / Cuartoscuro

Continúan las obras de sustitución de red de agua potable y drenaje en el jardín Hidalgo y Centenario en el centro de Coyoacan. Foto: Rodolfo Angulo / Cuartoscuro

Continúan las obras de sustitución de red de agua potable y drenaje en el jardín Hidalgo y Centenario en el centro de Coyoacan.
Foto: Rodolfo Angulo / Cuartoscuro

Solo espero que no pase con la mencionada obra lo que sucedió con las banquetas de la calle de Belisario Domínguez, que las repararon en plena temporada de lluvias de 2013. Se tardaron muchas semanas, porque lo que encementaban en la mañana, se lo llevaba el aguacero de la tarde, y ya están rotas y reventadas otra vez. En esta misma calle y otras cercanas, se vivió durante más de un año casi a oscuras, pues no funcionaba el alumbrado público. Ahora, supongo que para compensar, pusieron dos faroles en cada poste y algunos permanecen prendidos las 24 horas.

La lista de desatinos (por no llamarles de otra manera) de la actual administración delegacional es larga, pero ya para no extenderme más, agrego solamente que, según un volante que circuló en estos días del Comité Ciudadano de la Colonia del Carmen, hay 556 baches en las principales 28 calles de la misma, cosa que me consta, pues he caído como en 319 de ellos.

Hace una semana, el delegado Mauricio Toledo pidió licencia a su cargo para contender en las próximas elecciones por una diputación local. Es increíble que, después de su mala administración, la cantidad de críticas y acusaciones de corrupción que ha recibido, pretenda que alguien vote por él. Sabemos que hay otros delegados en las mismas, sin embargo, esta encuesta de Azteca Noticias corrobora que el peor es él: 87.33% calificaron negativamente su desempeño. Pobre delegación y pobre ciudad.

Cambiando de tema, no olvidemos que el próximo lunes 26 de enero se cumplen cuatro meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Nos vemos en la marcha.

 

@yotlacuila

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