Cuando la dependencia alimentaria nos alcance - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Códices Geek
Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
Cuando la dependencia alimentaria nos alcance
Si en verdad se quiere resolver el problema alimentario en México, se necesita cambiar el modelo actual donde las políticas públicas para el campo favorecen el modelo agroexportador y las grandes corporaciones se llevan el 80% del presupuesto, lo cual deja sólo el 20% para la pequeña y mediana agricultura.
Por La Tlacuila
12 de julio, 2013
Comparte

En estos días me encontré en Chilpancingo a algunos dirigentes de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), que estaban llevando a cabo un encuentro regional de su organización. Tuvimos una larga plática en la que compartieron conmigo sus preocupaciones sobre la situación actual de la agricultura y algunos programas que están implementando. Me contaron cosas que me parecieron realmente alarmantes, además de que fue una conversación muy interesante, por lo que después de un rato les pedí permiso de grabarla y de compartir un poco de lo que hablamos en este espacio.

Comentaba Alberto Gómez Flores, que además de ser de UNORCA es coordinador de Vía Campesina Norteamérica, que estamos en el peor momento de la historia de la agricultura y los campesinos de todo el mundo están muy preocupados por el futuro tanto de la agricultura como de toda la naturaleza. Me decía que: “hoy la agricultura y la naturaleza están en la mesa de todas las negociaciones internacionales, estamos bajo la hegemonía del capital financiero, y en esta crisis que se vive desde 2008 las corporaciones están buscando nuevas fuentes para reproducir su capital y una de las principales es la agricultura. El mercado de alimentos es el más grande del mundo y hoy por hoy las grandes corporaciones no han logrado controlarlo, pues prácticamente el 70% de los alimentos que se consumen a nivel mundial provienen de la agricultura campesina, y por lo tanto están buscando mecanismos para avanzar en un control de la producción de alimentos que les permita seguir una ruta empresarial y obtener máximas ganancias. Los tratados de libre comercio y las negociaciones que se dan en Naciones Unidas sobre el cambio climático van en ese sentido”.

Según Alberto, actualmente las grandes políticas se definen a nivel internacional y las políticas nacionales se ajustan a ellas, y se está impulsando un esquema de agricultura industrial que implica la privatización de las semillas, el uso de semillas genéticamente modificadas y productos agrotóxicos. “Por ejemplo, están debatiendo mecanismos que seguramente van a sacar pronto, sobre supuesta agricultura inteligente para el cambio climático. Y nos van a decir que eso te permite acceder a créditos, tener aseguradas las cosechas, y te van a ofrecer semillas mágicas diseñadas para combatir el cambio climático que te van a permitir mayores rendimientos en menores superficies, pero para eso tienes que aplicar una matriz tecnológica basada en semillas transgénicas, monocultivos y uso extensivo de agrotóxicos. Y van a ofrecer bonos a los campesinos que comprometan su maíz y gran parte de ese maíz se va a destinar a la producción de etanol para alimentar máquinas”.

Comentaba que en una cumbre mundial sobre alimentación que hizo la FAO en 1996 se hablaba de que en el mundo había 600 millones de personas con hambre y que a partir de ahí comenzaron a implementarse medidas supuestamente para combatirlo, que la línea fue que los países subdesarrollados “entraran en un proceso de desestimular la producción interna, pues era muy caro apoyar a los campesinos, entonces había que recurrir al mercado internacional de alimentos e impulsar el uso de las nuevas tecnologías de las empresas” (refiriéndose básicamente a las semillas transgénicas y los fertilizantes e insecticidas químicos tóxicos). Pero lo que ha pasado es que ahora ya no son 600 millones sino mil millones de personas las que están en situación de hambruna, o sea que evidentemente eso no ha funcionado, pero eso sí, las empresas están obteniendo grandes ganancias.

Me decía que actualmente casi todos los países del sur están en situación de dependencia alimentaria, es decir, ya no producen alimento suficiente sino que lo compran en el mercado internacional controlado por las grandes corporaciones y “el capital financiero que compra cosechas a futuro e infla los precios para el negocio, entonces el asunto de la alimentación se convierte en un problema de seguridad nacional. Un país que no es capaz de producir sus alimentos es un país dependiente y presionado y que en nuestro país se siga esa lógica nos conduce a la expulsión de un mayor número de familias campesinas, a mayor violencia y pone en riesgo la seguridad nacional”.

Comentábamos también de las 10 millones de hectáreas que están comprometidas para la siembra de maíz transgénico en el norte del país, pero lo que yo no sabía es que en todo nuestro territorio hay solamente 20 millones de hectáreas arables (el resto de las tierras cultivables están en superficies irregulares) ¡o sea que se le estará entregando a las trasnacionales la mitad!

Esa es, a grandes rasgos la situación actual en el campo: hambre, dependencia alimentaria, privatización de semillas y de los recursos naturales en general, y uso de productos químicos contaminantes.

Ante el desalentador panorama, les pregunté qué estaba haciendo la UNORCA al respecto y qué proponen. Entonces tomó el micrófono Rogelio Alquisiras Burgos, integrante de la coordinación nacional de la organización, y comentó un poco al respecto. Decía que, para empezar, esos son los temas que están tratando en los encuentros regionales, para informar a todas las organizaciones al respecto y poder tratarlos en su próxima asamblea nacional (que va a ser en diciembre), para establecer las líneas a seguir como organización.

Comentaba Rogelio: “Si en verdad se quiere resolver el problema alimentario se necesita cambiar el modelo, pues actualmente las políticas públicas para el campo están favoreciendo el modelo agroexportador y las grandes corporaciones se están llevando el 80% del presupuesto quedando solamente el 20% para la pequeña y mediana agricultura.  Tenemos que crear políticas públicas para el fomento a la pequeña y mediana producción, políticas de financiamiento, políticas que recuperen la investigación y la transferencia de tecnologías y estamos peleando por eso. Pero mientras la UNORCA tiene que seguir, que ir concretando acciones y estrategias en sus regiones, tenemos que impulsar la producción social de alimentos y para ello hay que impulsar la organización de las comunidades, de los ejidos, y definir de manera organizada qué producir y cómo producir. Y la propuesta se basa en la agroecología, en contraposición de la agroindustria”.

Para ello, decía, las comunidades y las organizaciones están comenzando a crear sus propios fondos de semillas para que se cultive a partir de semillas naturales criollas, impulsando además el uso de tecnología campesina, del conocimiento acumulado de miles de años enlazado con nuevas tecnologías diferentes a la agricultura industrial.

“Como UNORCA estamos generando un programa de formación y capacitación de promotores alimentarios, hay un convenio con la Universidad de Chapingo, en donde se forman jóvenes en cuestiones de tecnología intermedia pero también conocen elementos históricos y de la situación de la agricultura. Estos jóvenes, que son elegidos por las comunidades, regresan a su región y tienen que realizar un diagnóstico y junto con la comunidad armar una propuesta de producción de alimentos, basada en las condiciones naturales de la región. Se trata de que trabajen con todos los elementos necesarios una propuesta agroecológica y la implementen en las comunidades, para generar autosuficiencia alimentaria”, decía Rogelio.

La conversación continuó y tal vez la retome yo aquí en otra ocasión, pues otros compañeros me contaron lo que están haciendo en sus regiones, hablamos también de la cruzada contra el hambre y otros temas. Pero hasta aquí, quedé por un lado alarmada por lo de la dependencia alimentaria, por eso de que las trasnacionales están tomando cada vez más en sus manos la alimentación en el mundo, volviendo el derecho humano a la alimentación un negocio, dejando a los campesinos sin opciones y contaminando el planeta. Pero por otro lado salí esperanzada al ver que organizaciones como la UNORCA están dando la pelea, e intentando recuperar la soberanía alimentaria y tratando de revertir la contaminación y el cambio climático con técnicas de agroecología. Lástima que nuestro gobierno, en lugar de apoyarlas, continúe dando prioridad a las empresas trasnacionales.

 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.