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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
El conflicto en Guerrero, por sus recursos naturales
“En Guerrero no hay un municipio pobre, hay municipios con falta de oportunidades. 58 tienen minerales, hay bosque, madera, agua, mar, entonces ¿no será que solamente quieren desarticular a la sociedad para que nadie proteste y nadie diga nada, y entreguen con la cintura en la mano los recursos naturales a las trasnacionales?", se pregunta Bruno Plácido Valerio, dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero, Movimiento por el Desarrollo y la Paz Social (UPOEG).
Por La Tlacuila
28 de noviembre, 2014
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Como comenté la semana pasada, estuve hace poco unos días en Guerrero. Entre otras cosas, tuve la oportunidad de tener una larga conversación con Bruno Plácido Valerio, dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero, Movimiento por el Desarrollo y la Paz Social (UPOEG). Bruno es mixteco, originario del municipio de San Luis Acatlán y uno de los fundadores, hace 19 años, de la policía comunitaria de ese estado.

Nos citamos en un punto del centro de Chilpancingo; llegó, y sin más, me dijo: “vente, nos vamos a Acapulco” y me abrió la puerta de su camioneta. No me dio tiempo ni de pensarlo, le pasé las llaves de mi coche al compa (sí, así nos decimos, y no somos terroristas) que iba conmigo y me subí. Lo primero que me dijo fue que los medios sólo preguntan sobre muertos, armas, incendios y bloqueos, pero que él no quería hablar de eso, que había otras cosas. Entonces le pedí permiso de prender la grabadora y lo dejé hablar.

Lo que me pareció más importante de lo que dijo, fue que el trasfondo de todo el conflicto que se vive actualmente en el estado es por sus recursos naturales. “En Guerrero no hay un municipio pobre, hay municipios con falta de oportunidades. 58 tienen minerales, hay bosque, madera, agua, mar, entonces ¿no será que solamente quieren desarticular a la sociedad para que nadie proteste y nadie diga nada, y entreguen con la cintura en la mano los recursos naturales a las trasnacionales?, se preguntó. Y aseguró que la desaparición de los 43 estudiantes “significa el nivel de impunidad, ése es uno, porque ellos creen que nadie los puede tocar; segundo, ¿no será que quieren desarticular a la sociedad donde está organizada? Eso que le hicieron a los estudiantes es una muestra y una lectura para que los que nos organicemos, veamos lo que nos podría pasar, es un mensaje.”

Poco después de la plática con él y buscando información sobre el tema, me encontré con esta nota, que informa que la mina más grande de América Latina está, curiosamente, cerca de Iguala. Además, resulta que hay más de 700 concesiones mineras en el estado, a las cuales se oponen particularmente los habitantes de las regiones de la Montaña y de la Costa Chica.

Abundando en el tema, Bruno fue muy claro en que debe haber un cambio de mentalidad en la sociedad, en que todos debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde, participar en las decisiones del país y actuar para resolver los problemas. Me dijo: “Toda esta crisis que vivimos se llama pobreza, pero también se llama impunidad, se llama corrupción, se llama control, se llama centralismo. Llega un gobernante y quiere controlar todo y no permite que todo eso se disperse, y que toda la estructura funcione y que cada quién asumamos lo que nos corresponde asumir. Si tú revisas, ¿asumimos nuestra responsabilidad? No, nos la pasamos puro ´tiene la culpa el gobierno´, pero no pensamos qué culpa tiene el gobierno y qué nos corresponde a nosotros resolver, para que tengamos una política de corresponsabilidad.

“Porque lo demás es hacer víctimas, nos hacemos víctimas (del) gobierno, lo acusamos de delincuente, nos hacemos víctimas de los sicarios, cuando los sicarios no son culpables de todo porque son sicarios, sino (hay que ver) quiénes somos culpables que generamos que hubiera sicarios”, explicó.

Luego me propuso “que los medios nos ayuden a abrir esa nueva forma de hacer conciencia, para que no seamos el medio de vender muertos, vender conflicto, vender incendios, vender saqueos”. Me pareció que tenía toda la razón en eso de asumir responsabilidades, y me quedé pensando particularmente en que ojalá por lo menos algunos medios hicieran lo que propone, pero cómo explicar lo difícil que es que eso suceda. Recordé lo que me dijo un famoso periodista cuando empezaba yo a escribir sobre la cuestión indígena: “la pobreza no vende, y la prensa es un negocio”.

Estábamos hablando de eso, cuando pasamos por una caseta que estaba en manos de los jóvenes de Ayotzinapa. Lo reconocieron y lo saludaron, y él les dio 50 pesos. Salió entonces el tema de los recursos con los que se financia la UPOEG y me dijo que era con “cooperación de la gente que está consciente, nos apoyan con llantas, con gasolina, nos regalan comida, otros nos apoyan con recursos económicos”. Y sí, estando en Marquelia, por ejemplo, me encontré con personas que ayudan de distintas formas a integrantes de esta organización. Un señor les presta su hotel, otro les dio linternas para la búsqueda de los normalistas, una señora les lleva comida casi todos los días, etc. Además, el evento al que iba Bruno a Acapulco era con empresarios de la industria de la masa y la tortilla, no indagué al respecto, pero supongo que también ellos los apoyan.

Me contó que la UPOEG surgió a partir de la policía comunitaria, que logró casi erradicar la delincuencia en su zona y que ahora se abrió a un abanico más amplio, con una visión integral “para revisar el abuso que cometía la CFE con los usuarios, revisar la infraestructura y la corrupción que hay, revisar temas educativos, revisar el origen de la impunidad”, y que ahora además ya no se limita a los pueblos indígenas, sino que incluye a los afromexicanos y los mestizos.

Aclaró que no son autodefensas, sino un sistema de seguridad comunitaria respaldado en el artículo segundo de la Constitución, en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y en la ley de participación ciudadana de Guerrero. Pidió que pusiera yo el nombre completo de la organización porque “los medios nunca lo ponen”: Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero, Movimiento por el Desarrollo y la Paz Social, y comentó que están programando una asamblea estatal para plantear una propuesta de gobierno para el 2015.

Después, Bruno insistió nuevamente en la importancia de que la gente participe: “Ahora la sociedad tiene que replantear un modelo de gobierno. No en contra del gobierno; discutir cómo quieren estar representados, discutir cómo quieren que se administren los recursos públicos… esta crisis que vivimos es una oportunidad que tenemos para no permitir que se sigan comprando votos en estas elecciones que se vienen”. Y continuó: “Es un cambio de actitud de todos, sin excepción de partidos. Ya no caigamos en acusaciones, caigamos en decir que es el momento de cambiar el modelo económico, el modelo de gobierno en el estado y en todo el país”.

Hablamos luego sobre el narcotráfico y opinó: “El problema no es de carteles, el problema es un proyecto de gobierno para justificar una guerra civil para desarticular a la sociedad. La guerra contra el narco es un mito, porque el mismo gobierno permite que siembren droga, porque él mismo ha descuidado los productos del campo. Si el gobierno invirtiera en el campo, capitalizara a los maiceros, a los ganaderos, no tendrían argumentos para ser narcos. Eso es cuestión de política pública, no es de leyes.

El narco existe por la impunidad de la corrupción, erradiquemos eso y se erradica solo, sin necesidad de violencia”, dijo, y agregó: “Si al narco lo quisiéramos erradicar, hay que legalizarla (la droga) y se acabó el problema. Pero no le conviene al gobierno, porque eso es negocio para ellos y para nosotros es muerte”.

Y hablando de muerte y de la inseguridad, le pregunté si no estaba amenazado o corriendo un gran riesgo y su respuesta fue sorprendentemente contundente: “Nosotros sabemos bien que vamos a encontrar muchos obstáculos, nos estamos preparando cómo brincarlos, no cómo van a detenernos. Este cambio seguramente muchos no lo vamos a ver, seguro a muchos nos van a encarcelar, pero vale la pena arriesgar la vida unos cuántos para el bien de una mayoría. Cuántos se han muerto en esa famosa guerra contra el narco. Cuantos van a seguir muriendo si no contribuimos”.

Llegamos finalmente al centro de convenciones de Acapulco. Entramos e inmediatamente se le fue la prensa encima, a preguntarle por los muertos, los incendios y las armas… Me despedí y me fui pensando que lo que nuestro país necesita es más gente como Bruno, con ideas y propuestas claras, y dispuesta a arriesgarse por los demás.

 

@yotlacuila

 

 

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