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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
Empresas indígenas: ejemplo de aporte a la comunidad
“Cuando comenzó a llegar más turismo acá, la comunidad no tenía ninguna práctica ni conocimiento de turismo y quienes se estaban aprovechando de nuestros recursos naturales eran los hoteles. Nosotros comenzamos a ver mucha problemática, no solamente porque había gente de fuera que estaba aprovechándose del turismo que llegaba, sino porque era un turismo desorganizado y depredador": Manuel Villalba, fundador del centro ecoturístico Temachtiani Quetzalcóatl, empresa indígena de Amatlán, Morelos.
Por La Tlacuila
17 de octubre, 2014
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La semana pasada hablaba yo aquí de la asamblea constitutiva de la Confederación Empresarial Indígena de México, que se llevó a cabo 9 y 10 de octubre en el DF; mencioné algunos de los temas que se trataron y un poco sobre sus antecedentes, así como sobre las ganas de trabajar de sus integrantes.

Los principales objetivos de la confederación son: fortalecer a las empresas, tener mayor fuerza en la promoción y la comercialización de los productos, apoyar las economías locales, generar empleos, mitigar la migración, y conservar la biodiversidad de los territorios indígenas.

Éstos son los objetivos de la confederación en su conjunto, pero lo son también de cada una de las empresas en particular. Además, cada una tiene una historia, más allá de su trabajo o sus productos; una historia vinculada con su comunidad y con la búsqueda de mejorarla, y de conservar su identidad, más allá de sus ganancias como negocio.

Hace poco fuimos a Amatlán, Morelos, a visitar el centro ecoturístico Temachtiani Quetzalcóatl. Ubicado en las faldas de la sierra del Tepozteco, el lugar tiene capacidad para hospedar a 58 personas, en varias cabañas de diversos tamaños, construidas con materiales de la región. Hay además un restaurante, salón de usos múltiples, temascal, lugar para acampar y alberca. Su construcción inició en 2005 con las tres primeras cabañas, y poco a poco ha ido creciendo, conforme a las necesidades que se han presentado.

Instalaciones de Temachtiani Foto: Diego García

Instalaciones de Temachtiani Foto: Diego García

Instalaciones de Temachtiani Fotos: Diego García

Instalaciones de Temachtiani Fotos: Diego García

Nos recibió Manuel Villalba, uno de los socios fundadores del lugar, y nos contó un poco de la historia. “Cuando comenzó a llegar más turismo acá, la comunidad no tenía ninguna práctica ni conocimiento de turismo y quienes se estaban aprovechando de nuestros recursos naturales eran los hoteles. Nosotros comenzamos a ver mucha problemática, no solamente porque había gente de fuera que estaba aprovechándose del turismo que llegaba, sino porque era un turismo desorganizado y depredador. Extraían plantas y animales y empezaron a dañar zonas que para la comunidad son importantes, los sitios sagrados. Uno de ellos es la poza sagrada, la poza del nahual o poza de los misterios, donde se dice que fue presentado Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, que se comenta que nació aquí el 4 de mayo del año 843. Además, la gente llegaba y se subía (a los cerros) y creían que tenían el conocimiento suficiente para poder escalar, pero había muchos accidentes. Unos se perdían, otros se caían e incluso hubo decesos, desafortunadamente”.

Debido a lo anterior, la asamblea comunitaria acordó que los turistas “ya no podían acceder por sí solos a los senderos, sino que debían ir acompañados por alguien de la comunidad”. Así comenzaron a controlar el acceso a sus bosques y montañas, para protegerlos y al mismo tiempo cuidar a los visitantes. Instalaron una mesa de información a la entrada del pueblo y de esa manera, a través del contacto con los turistas y sus comentarios, se dieron cuenta que querían comida tradicional, un lugar donde dormir, espacios para hacer talleres o trabajo de meditación. Entonces fue que iniciaron el proyecto ecoturístico, con apoyo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Además de los servicios que otorgan en sus instalaciones, ofrecen recorridos guiados por la montaña, por diversos senderos que conocen perfectamente y desde los cuales se pueden apreciar bellos paisajes, mientras en el camino cuentan historias y leyendas del lugar y van mostrando la flora y la fauna.

Vista desde uno de los caminos de subida a la montaña. Foto: Diego García.

Vista desde uno de los caminos de subida a la montaña. Foto: Diego García.

Manuel Villalba en el mirador que es parte de uno de los recorridos. Foto: Diego García.

Manuel Villalba en el mirador que es parte de uno de los recorridos. Foto: Diego García.

Ecoturismo Quetzalcoatl Temachtiani S.P.R de R.L. está integrada actualmente por 18 socios (nueve hombres y nueve mujeres), que son además quienes administran el lugar. Parte de las utilidades las invierten en el propio negocio, pero además apoyan de distintas formas a la comunidad. Nos contaba Villalba que, por ejemplo, cuando hay incendios forestales “la gente va sin perseguir un sueldo, porque quieren hacer algo y sofocar el fuego, entonces van exponiendo su vida y antes ni siquiera se les daba un refresco ni nada. Ahora nosotros les damos una comida, les damos de beber y pues ya hay una mayor participación”. También aportan para el mantenimiento de las escuelas o algunas obras de la comunidad y para las festividades.

Por otro lado, este grupo, según nos dijo Manuel Villalba, fue el primero a nivel nacional en obtener la certificación de guías especializados en ecoturismo, según la Norma Oficial Mexicana 09 de la Secretaría de Turismo. “De ahí empezamos a tener mejor aceptación y más instituciones nos ofrecieron posibilidades para nuevos proyectos. Empezamos a fungir como gestores comunitarios y a pertenecer a diversas instancias, como el consejo asesor del corredor biológico, y en distintos espacios nos muestran como un ejemplo exitoso de turismo de bajo impacto que está regido bajo un proyecto de conservación, a través de la interpretación ambiental y la promoción de la educación ambiental. Nosotros tenemos un compromiso de conservación, lo hacemos por convicción, porque vivimos acá, aquí tenemos nuestro alimento, nuestro sustento y hasta nuestra medicina”, comentó.

Otro de los proyectos que tienen es una clínica de medicina tradicional, que funciona desde hace varios años en el pueblo y tiene mucha demanda. Además, hay un museo comunitario que se formó a partir del legado de la arqueóloga Carmen Cook, que trabajó varios años en la zona y heredó su casa, algunas piezas arqueológicas que encontró en la región y su biblioteca (30 mil volúmenes), a la comunidad. Actualmente buscan recursos para rescatar la biblioteca, pues los libros “están siendo atacados por un hongo”. También están trabajando en un proyecto de reforestación, particularmente enfocado a los amates pues desde épocas prehispánicas este lugar dotaba de papel amate a Tenochtitlan (de ahí el nombre de Amatlán), y ahora quedan muy pocos de esos árboles. Y por si fuera poco, van a de crear una Unidad de Manejo Ambiental de orquídeas, y están preocupados por conservar las pinturas rupestres que se localizan en la parte alta de la montaña.

Foto: Diego García.

Foto: Diego García.

En síntesis, esta sociedad es mucho más que un centro ecoturístico, son un grupo de personas que trabajan por y para la comunidad en diversos aspectos, y además participan activamente y se preocupan por la conservación de la biodiversidad. Es un ejemplo del tipo de empresas que integran la Confederación Empresarial Indígena de México.

 

@yotlacuila

 

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