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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
Conferencia Mundial sobre Pueblos Indígenas, ¿sólo buenas intenciones?
Los próximos 22 y 23 de septiembre se realizará en la sede de la ONU en Nueva York La Conferencia Mundial sobre Pueblos Indígenas, con el firme compromiso de promover los derechos de los pueblos indígenas según se desprende del borrador de la declaración oficial. Ahora sólo falta que los países integrantes los sumen a sus legislaciones y respeten estos derechos.
Por La Tlacuila
25 de julio, 2014
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En estos días me encontré con el “borrador cero” del documento final de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas de la ONU. El texto fue elaborado por el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, John Ashe, y sus colaboradores, y es la primera versión o propuesta de lo que será la resolución que adoptará dicha conferencia, que se realizará el 22 y 23 de septiembre en la sede de la ONU en Nueva York. Dice que recoge los aportes que hicieron los asistentes a la “audiencia interactiva” que se llevó a cabo el 17 y 18 de junio pasados, donde participaron, entre otros, representantes de los pueblos indígenas.

El documento contiene una serie de puntos a los que se supone se comprometerán los Estados miembros de Naciones Unidas. Comienza diciendo que: “Reafirmamos nuestro compromiso solemne de promover y fomentar los derechos de los pueblos indígenas ya establecidos en las normas y estándares internacionales de derechos humanos universalmente acordadas, incluida la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que establece las normas mínimas para la supervivencia, dignidad y el bienestar de los Pueblos Indígenas del mundo”. Pero en ninguna parte del documento se propone que la mencionada declaración se convierta en un convenio o tratado que sea vinculante, o sea que seguirá siendo una carta de buenas intenciones.

Más adelante menciona el compromiso de armonizar las constituciones y leyes para reconocer y proteger los derechos de los pueblos indígenas, tarea que será particularmente difícil para México, pues no veo cómo van a armonizar, por ejemplo, las leyes energéticas con los derechos de estos pueblos (ya hablé sobre eso aquí hace unas semanas). Seguramente lo mismo sucederá en muchos países, donde los intereses de las empresas extractivas están por encima de los derechos de los indígenas.

Otro punto se refiere al desarrollo de un plan de acción “enfocado en las siguientes áreas prioritarias: (a) erradicación de la pobreza, (b) la violencia contra las mujeres y los niños indígenas, (c) el derecho a la comunicación, (d) la interculturalidad de la salud y la educación, (e) ocupaciones, medios de vida, emprendimiento, (f) el desglose y los indicadores de datos, (g) establecimiento de grupos de apoyo interinstitucionales a nivel nacional, (h) las personas indígenas con discapacidad, y (i) fortalecimiento de los mecanismos de protección de derechos humanos”. Sin duda son prioritarias todas las áreas mencionadas, particularmente la erradicación de la pobreza. Habrá que ver en qué consistirá su plan de acción (esperemos que no sea una cruzada contra el hambre…)

El documento toca también el tema del compromiso de poner en práctica mecanismos de consulta “para la promoción del derecho al consentimiento libre, previo e informado y que, en particular, están dirigidos a respetar las tierras, territorios, recursos, los océanos y las aguas de los pueblos indígenas”. Sobre el mismo tema, otro inciso dice: “Comprometer a examinar, en consulta y cooperación con los pueblos indígenas, las implicaciones negativas de la extracción de recursos, a fin de incorporar los derechos de los pueblos indígenas según el derecho internacional, incluido el respeto por el principio del consentimiento libre, previo e informado”. Si bien la redacción es confusa, según entiendo significa que si las comunidades consultadas dicen que no a la extracción de recursos en su territorio, se respetará su decisión. ¿Será?

Habla además de reconocer la experiencia de los pueblos indígenas sobre el desarrollo sustentable, y “el papel de los conocimientos y las estrategias tradicionales de los pueblos indígenas (…) en el mantenimiento de la capacidad de recuperación en el desarrollo de todas las políticas, normas y medidas nacionales e internacionales sobre la prevención, la adaptación y la mitigación del cambio climático.” Muy bien, pero sería mejor que no solamente “reconocieran”, sino que aplicaran.

El “borrador cero” dice en otro de sus incisos textualmente: “Comprometer a promover el desarrollo de mecanismos de revisión y protocolos para asegurar que el sector privado mantiene los principios de la buena gobernanza y las normas contenidas en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”. Y más adelante invita al sector privado a contribuir al Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para los Pueblos Indígenas.

Estos son solamente algunos de los 39 numerales que contiene el texto en cuestión, que se puede leer completo aquí, aunque todavía en una versión de “traducción no oficial” (esperemos que la oficial esté mejor redactada). Habrá que ver si quedan todos los puntos en el documento final. Aunque se queda corta en muchos aspectos, ciertamente es una importante resolución de buenas intenciones, que servirá para ejercer presión a los gobiernos. Pero mientras la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas no se convierta en un tratado o convenio vinculante, es poco lo que se puede esperar de los buenos propósitos de la ONU.

 

 @yotlacuila

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