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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
La nueva Jerusalén: ¿Comunidad indígena?
Nueva Jerusalén no es la primera comunidad mexicana que se ha dividido por cuestiones religiosas, hay muchos pueblos que han pasado por esa situación, entre ellos varias comunidades indígenas que, a partir de la llegada de misioneros evangélicos, que convirtieron a parte de la población, han pasado por serios conflictos
Por La Tlacuila
28 de septiembre, 2012
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El fin de semana pasado visité una vez más la Nueva Jerusalén. He ido dos veces desde que trascendió en los medios de comunicación el conflicto por la destrucción de escuelas. Y digo trascendió porque el problema existe desde 2006, solamente que como no se habían dado hechos violentos no era noticia. Mis visitas no han sido como reportera sino por mera curiosidad, pues yo realicé una investigación hace como 25 años en ese lugar, y desde entonces he regresado varias veces y me he mantenido informada de lo que ahí sucede. De mi visita anterior y sobre mi investigación ya publicó Animal Político un largo texto (en dos partes, el 6 y 7 de septiembre) que pueden ver aquí  y aquí.

Esta vez que fui me encontré con algunas novedades.  Entre ellas, conseguí un documento en el que equiparan a la Nueva Jerusalén con un pueblo indígena, basados en el artículo 2do constitucional; y un video en el que argumentan que, con la apertura de la escuela oficial, se están violando sus usos y costumbres.  El video fue filmado por el canal 7 de Tacámbaro y presenta su versión de lo que ha sucedido. Entre otras cosas, explican que sí hay escuelas en el pueblo y que los niños y niñas que asisten a ellas adquieren su certificado de primaria a través del Programa 10 14 del INEA.

Una parte del video se encuentra en la red.

Según los medios, los llamados disidentes son los que quieren las escuelas y los fanáticos los que las prohíben. Como expliqué en el texto del 7 de septiembre, la división de la comunidad se da a partir de que muere su líder, Nabor Cárdenas, y quedan dos sucesores, cada uno con sus adeptos: Martín de Tours, que permanece en poder del santuario de la virgen y Santiago el Mayor, que queda fuera y es considerado la cabeza de los disidentes pero, a decir de sus seguidores, es el sucesor natural, por ser el sacerdote más antiguo y porque Nabor lo había nombrado cuando todavía estaba en uso de sus facultades mentales (al otro lo nombró, según esto, en su lecho de muerte).

En mi última visita hablé con los curas disidentes y afirman que ellos no tienen nada que ver con lo de las escuelas, sino que son los civiles del pueblo, o una parte de ellos, que en su mayoría apoyan a Santiago el Mayor,  los que insisten en que se abra una escuela pública. Los sacerdotes están más preocupados por terminar de construir su iglesia y por guiar a sus adeptos por “la religión adecuada y no por las mentiras que dice la nueva vidente”. Los curas fanáticos también se han deslindado de la destrucción de las escuelas, diciendo que fue una decisión del pueblo. En síntesis, los sacerdotes de cada bando están más preocupados por su fe que por las escuelas, y el problema principal es que unos creen en la actual vidente (los fanáticos) y los otros no. Lo que sí vi es que hay más niños en la escuela de los fanáticos –que además están haciendo trámites ante la SEP para que sea reconocida– que en las aulas provisionales a las que comenzaron ya a acudir los disidentes.

Nueva Jerusalén no es la primera comunidad mexicana que se ha dividido por cuestiones religiosas, hay muchos pueblos que han pasado por esa situación, entre ellos varias comunidades indígenas que, a partir de la llegada de misioneros evangélicos, que convirtieron a parte de la población, han pasado por serios conflictos, incluida la expulsión de los evangélicos de comunidades tradicionalmente católicas.

Pero dejemos los conflictos religiosos para regresar a eso que dicen ahora los nuevajerusaletecos de que son una comunidad indígena. Según sus documentos, afirman que: “El alcalde de Turicato quiere destruir la cultura tradicional, que ha existido siempre en este pueblo y está contribuyendo en aniquilar nuestras raíces” (tradiciones y ¨raíces¨ que tienen solo 39 años…) Más adelante, se preguntan por qué el municipio no quiere reconocer sus usos y costumbres y afirman que el artículo 2.

de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos “dice que la nación mexicana tiene una composición pluricultural y es el caso de los ciudadanos de la Nueva Jerusalén, son de distintas entidades federativas que hablan diferentes idiomas como el náhuatl, otomí, mazahua, mixteco entre otros y que tienen una propia indumentaria, forma de organización social y política, económica y cultural por lo que se puede equiparar a un pueblo autóctono”. Y continúan citando el mencionado artículo de la constitución: “Son comunidades integrantes de un pueblo indígena aquellas que forman una unidad social, económica y cultural, asentadas en un territorio y que reconocen autoridades propias de acuerdo con sus usos y costumbres” y afirman que la Nueva Jerusalén cumple con todos esos “requisitos” y cuestionan al municipio por no tratarlos como a una comunidad indígena.

No soy abogado, –como sí lo es uno de los monjes de allá, que supongo fue quien redactó lo anterior– pero el hecho de que haya personas indígenas en la comunidad no la convierte en un pueblo autóctono, si fuera así, cualquier delegación del DF lo sería, pues tienen más habitantes indígenas que la Nueva Jerusalén.

Por otro lado, toman del citado artículo constitucional lo que les conviene, pues el mismo también dice: “La nación tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas que son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas o parte de ellas”. O sea que, según esto, la Nueva Jerusalén no es una comunidad indígena.

Sin embargo, el mismo artículo 2do, en su último párrafo, dice: “Sin perjuicio de los derechos aquí establecidos a favor de los indígenas, sus comunidades y pueblos, toda comunidad equiparable a aquéllos tendrá en lo conducente los mismos derechos tal y como lo establezca la ley”. Es decir, que quitando el hecho de que hay personas indígenas en la comunidad, que no tiene nada qué ver, sí tienen argumentos para decir que se les debería dar el mismo trato que a un pueblo indígena, pues cuentan con elementos que los hacen equiparables, ya que efectivamente son una unidad social asentada en un territorio, reconocen autoridades propias, etc. Pero al mismo tiempo, tienen 39 años en esas y no más de 500 como los indígenas, así que en eso, ciertamente, no se parecen.

Yo no sé mucho de leyes, pero creo que no está muy claro el asunto y se puede interpretar de varias maneras. Habría que preguntarle a los que redactaron la reforma al artículo en cuestión en 2001, qué quisieron decir con eso de “toda comunidad equiparable a aquéllos”; si tenían en mente casos como la Nueva Jerusalén o más bien comunidades como las afrodescendientes o negras, por ejemplo.

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