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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
A los indígenas no hay que enseñarles a trabajar, ellos sabe cómo hacerlo
Un total de 85 empresas indígenas de todo el país conformaron esta semana la Cámara Empresarial Indígena de México, con la misión de generar empleos y desarrollar las economías locales para mitigar la migración, conservar la biodiversidad de los territorios indígenas, y promover y comercializar sus productos en conjunto, cuidando que sean siempre de alta calidad.
Por La Tlacuila
10 de octubre, 2014
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Respeto a la unidad en la diferencia, colaborar en el desarrollo de las economías locales, motivar siempre la remuneración justa por un desempeño igual, crear y trabajar en equipo, prescindir de la ostentación. Estos son algunos de los principios y compromisos de las 85 empresas indígenas que están reunidas en el DF en la asamblea constitutiva de la Cámara Empresarial Indígena de México. De este evento ya dimos cuenta aquí en Animal Político, y yo tuve el privilegio de que me invitaran a quedarme a lo largo de toda la reunión.

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Llegaron tzotziles y tojolabales de Chiapas, mayas de la península de Yucatán, nahuas de Guerrero, Puebla, Veracruz y San Luis Potosí, purépechas de Michoacán, mixtecos de Oaxaca, seris de Sonora, cucapás de Baja California, rarámuris de Chihuahua, entre otros. En total, representantes de 33 pueblos indígenas de 22 estados del país. Unos cuantos cancelaron por problemas familiares de última hora, pero la mayoría llegó puntual a la cita, algunos después de dos días de camino. Todas y todos con ganas de trabajar, de aportar, de compartir sus experiencias, de discutir y ponerse de acuerdo para integrar los principios, objetivos, la misión y la visión de la nueva confederación que están formando.

Al inicio la reunión, Cecilio Solís Librado, el principal promotor de esta iniciativa, hizo un recuento del camino recorrido para llegar hasta aquí. Años de lucha, de trabajo y de creación de organizaciones; y por otro lado, el esfuerzo de muchas personas por formar y consolidar empresas, ya fueran grandes o pequeñas, en sus comunidades. A partir de ahí, surge primero la Red Indígena de Turismo de México (RITA) en 2002, y más o menos en 2009 la idea de crear una organización no solamente para empresas de turismo, sino de otros tipos, pues muchas se acercaron a RITA, pero no tenían cabida ahí porque no eran turísticas.

Se pensó primero en una cámara empresarial, pero muchas empresas no cumplían con los requisitos para formar una organización de ese tipo. Durante cinco años se recorrió el país varias veces, se hicieron infinidad de reuniones para promover la idea y se fueron sumando cada vez más, hasta llegar a unas 500 empresas interesadas. Se decidió entonces formar una confederación. Como no podían venir representantes de todas a la Ciudad de México, de cada estado o región se delegó a algunas para que fueran las que participaran en la reunión y firmaran el acta constitutiva.

Después de ese breve recordatorio de por qué y cómo habían llegado hasta aquí, comenzaron a plantearse y discutirse los objetivos de la confederación. Entre ellos, resaltaron: la generación de empleos y el desarrollo de las economías locales para mitigar la migración, la conservación de la biodiversidad de los territorios indígenas, la posibilidad de promocionar y comercializar sus productos en conjunto, cuidando que sean siempre de alta calidad.

Pero también se habló del desarrollo con identidad, y del derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación, del respeto a los derechos humanos y a los derechos de la madre tierra, y se mencionó que la confederación “se sustenta en el marco legal nacional e internacional, conforme al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas” particularmente en lo referente al derecho al desarrollo en sus territorios.

En los recesos, se escuchaba a las compañeras y compañeros intercambiando experiencias, a las empresas más antiguas dando consejos a las nuevas, a los del norte y los del sur platicándose de sus costumbres y de cómo es su tierra, muchos intercambiaron productos, otros con actividades similares se pasaban tips y algunos planeaban ya visitas futuras para intercambiar conocimientos y conocer otras regiones. Hablaban también de su trabajo, de todo lo que hacen, mencionando cosas que yo considero esfuerzos titánicos, pero para ellos son simplemente parte de su cotidianidad.

En otro momento de la sesión, hablaron del derecho que tenían las pequeñas empresas a recibir apoyos gubernamentales, pero también de su obligación de pagar impuestos y su disposición a hacerlo, aunque comentaban que para algunos era muy difícil acceder a la facturación electrónica. No porque no supieran cómo, sino porque no había internet en sus comunidades. Se habló también del fortalecimiento de capacidades, de la apropiación de nuevas tecnologías, de la posibilidad de disminuir la pobreza y de cómo se podía incidir en la construcción de políticas públicas, tanto locales como nacionales.

Imposible tocar todos los temas de los que se hablaron, pero más o menos, con lo anterior, creo que nos damos una idea. Una idea de por dónde van las empresas indígenas, de cómo se están organizando, para mejorar no solamente las condiciones de vida de sus integrantes sino las de su entorno, utilizando siempre racionalmente los recursos naturales, protegiendo a la madre tierra y devolviéndole lo que les brinda.

Por ahí van, para eso se reunieron en lo que Cecilio Solís calificó en algún momento como “una fiesta pluri y multicultural”.

Y pensar que hay funcionarias públicas que dicen cosas como que a los indígenas hay que enseñarles a trabajar…

 

 @yotlacuila

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