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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
¿Qué espera Robles para resolver la hambruna en la Montaña de Guerrero?
Cualquiera que necesite recibir apoyo, para que se lo otorguen, debe presentar su credencial de elector, su CURP o su pasaporte y un comprobante de domicilio. Que porque así está establecido en las “reglas de operación”. O sea que si sus casas se las llevó el río, con todo y sus documentos, no existen, no son damnificados y ni modo, que se mueran de frío o de hambre.
Por La Tlacuila
14 de febrero, 2014
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La semana pasada escribí en este espacio sobre la situación de los damnificados de la Montaña de Guerrero. Comentaba, en síntesis, que habían sido noticia porque bloquearon un par de carreteras, que el alimento que han recibido equivale a poco más de una tortilla al día y que estaban a la espera de una reunión el lunes 10 de febrero con la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, el gobernador guerrerense Ángel Aguirre y otros funcionarios, a ver si finalmente les hacían caso y comenzaban a solucionarse los graves problemas que están enfrentando.

Pues bien, ya prácticamente dejaron de ser noticia y ya se realizó la mencionada reunión, pero no consiguieron nada, más que otra cita para el próximo lunes. Pero además, sigo enterándome de cosas absurdas que pasan por aquellos lugares. Resulta que cualquiera que necesite recibir apoyo, para que se lo otorguen, debe presentar su credencial de elector, su CURP o su pasaporte y un comprobante de domicilio (puede ser un recibo de agua, de luz o de teléfono, servicios con los que muchas comunidades no cuentan). Que porque así está establecido en las “reglas de operación”. O sea que si sus casas se las llevó el río, con todo y sus documentos, no existen, no son damnificados y ni modo, que se mueran de frío o de hambre.

Bueno, debo decir que estoy exagerando, también les aceptan una carta con fotografía, firmada por el comisario de la comunidad, que haga constar que sí son ellos y sí viven ahí. Pero no puede ser escrita a mano, tiene que ser en computadora, o de perdida a máquina. Claro, supondrán los ilustres burócratas que con eso se soluciona lo del requisito, pero por lo visto no han pensado (o no les importa) que para tomarse una fotografía deben ir hasta Tlapa y gastar dinero que no tienen, que no cuentan con computadora ni máquina de escribir y que muchos comisarios no saben leer ni escribir. Entonces, mucha gente se ha quedado sin apoyo porque no cumple con las famosas reglas de operación, principalmente aquellos que perdieron su casa y no se les ocurrió sacar ese día su credencial para votar. Por cierto, y ya para acabar con el tema de los documentos, supe de un caso en Chilpancingo, donde la persona sí tenía identificación oficial y comprobante de domicilio, pero no recibió nada porque los funcionarios perdieron sus papeles. No me extraña, si son tan eficientes que tienen toneladas de víveres pudriéndose en bodegas

Pasando a lo sucedido en la reunión del 10 de febrero, llamé a Jaime Gálvez, integrante del Consejo de Comunidades Damnificadas de la Montaña de Guerrero, con quien había conversado la semana pasada, para que me contara cómo había estado, cómo les había ido. Me dijo: “Nada, no hubo acuerdos, nada, nada. Hicieron presentaciones todos los funcionarios, tanto estatales como federales, que ya no hay dinero, que todo el dinero ya se lo dieron a los municipios, cuando no es cierto, no han repartido nada porque la gente sigue estando mal por allá. Nos citan otra vez para el día lunes (17 de febrero) donde se estaría trabajando ya por mesa… con la CDI (Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas), Sedesol, Sagarpa y otras secretarías, sería checando pueblo por pueblo y municipio por municipio. Después se pronunció Rosario (Robles) ya con la cara de bien molesta y pronunció lo que escuchó del subsecretario (Javier Guerrero), que se tiene que atender a los pueblos sin intermediarios y así. Toda la gente que fue salió bien molesta, entonces regresamos (a Tlapa) y platicamos con todos, cerca de mil personas que estaban esperando la respuesta y ahí se acuerda mandar otra comisión el lunes y los demás siguen esperando en Tlapa, en caso de que no reciban a la comisión se estaría haciendo bloqueo el martes”.

Me dijo también que lo que están viendo es que se están aplicando otros programas que ya estaban desde antes, como la cruzada contra el hambre, y programas para madres embarazadas, niños y ancianos, “pero y los otros dónde quedan, además esos programas ya estaban y no tienen nada qué ver”. Que anunciaron que pondrían más comedores, pero que ellos lo que necesitan son granos básicos, no comedores. Y que los apoyos llegan solamente a las comunidades que están a la orilla de la carretera, no a los demás pueblos afectados.

Busqué notas de prensa sobre la reunión (encontré ésta y ésta) y coinciden con lo que me comentó Gálvez, les presentaron un informe de todo lo que se supone ya se hizo y anunciaron la instalación de una  “mesa de trabajo” para seguirlos atendiendo. O sea, nada en concreto.

Mientras tanto, en las comunidades más marginadas, las que no están a la orilla de la carretera, en las que se perdieron los papeles junto con las casas, donde no tienen recibos de agua o teléfono porque no tienen agua ni teléfono, siguen sin tener qué comer y muchos siguen viviendo prácticamente a la intemperie. Mientras tanto, Rosario Robles informa que se ha dado apoyo a los que cumplen con los requisitos establecidos en las reglas de operación y anuncia que van a poner más comedores en donde según esto sirven comida para 30 mil personas, pero son más de 100 mil los damnificados de la Montaña.Y se ufana (como dice al final de esta nota) de que incluso los del Consejo están de acuerdo con las cifras de la ayuda que se les ha entregado. Lo que no dice es que esas cifras no son suficientes, ya lo mencionaba yo la semana pasada, coinciden en que les han repartido maíz suficiente para entre una y una y un tercio de tortilla diaria.

La verdad, no entiendo qué está esperando la señora Secretaria para comenzar a resolver, en serio, la situación de hambre que se está viviendo en la Montaña de Guerrero. Si es porque no sabe cómo, ya los mismos afectados le presentaron una propuesta (que comentamos aquí) ¿o será porque, como dijo hace unos meses (refiriéndose al hambre en la región) “ya estaba así desde que nosotros llegamos”? Si no ha entendido la situación o no es capaz de enfrentarla, ¿por qué no renuncia y deja su lugar a alguien que sí pueda?

Lo último que supe sobre este tema es que la Cámara de Diputados aprobó un punto de acuerdo (aquí y aquí está la información al respecto) en el que exhorta a Sedesol y al gobierno de Guerrero a hacer públicas las medidas extraordinarias adoptadas para prevenir la crisis alimentaria en la zona mencionada y a retomar el diálogo con el Consejo de Comunidades Damnificadas de la Montaña de Guerrero.

A ver si con eso le ponen más atención al asunto. ¿O esperarán hasta que marchen los damnificados a la Ciudad de México? ¿O a que se reporten los primeros muertos por hambre? Esperemos que no…

 

@yotlacuila

 

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