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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
Reflexiones acerca de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas
Todavía falta para que de verdad se garantice el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, pues el documento, así como la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, son solo cartas de buenas intenciones. Implican algo así como un deber moral para los Estados, pero no son vinculantes, o sea que lo más que le puede pasar a un gobierno que no los cumpla, es que le llamen diplomáticamente la atención en la ONU.
Por La Tlacuila
26 de septiembre, 2014
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Después de tanto tiempo de espera, discusiones, ires y venires, por fin se realizó, a principios de esta semana en Nueva York, la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas en la ONU. No viajé para allá, pero estuve siguiendo la transmisión en vivo del evento por internet y revisé los documentos.

Después de las intervenciones de los jefes de Estado y de los indígenas asignados para hablar, se aprobó el “Documento final de la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General conocida como Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas”. Este texto ya estaba aceptado prácticamente por todos, llevó meses de discusiones su elaboración y, como quien dice, solamente faltaba el acto protocolario de aprobación, aunque todavía podía ser que en último momento algunos países no estuvieran de acuerdo.

Sin duda la aprobación del documento y su contenido son un triunfo para el movimiento indígena, y producto del esfuerzo de mujeres y hombres que trabajaron en ello por meses, pero que llevan años, junto con muchos otros, luchando en Naciones Unidas por el reconocimiento de sus derechos. Sin embargo, todavía falta para que de verdad se garantice el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, pues el documento, así como la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, son solo cartas de buenas intenciones. Implican algo así como un deber moral para los Estados, pero no son vinculantes, o sea que lo más que le puede pasar a un gobierno que no los cumpla, es que le llamen diplomáticamente la atención en la ONU.

Revisando el mencionado documento final, veo que su contenido se basa en gran parte en la Declaración, no hay mucho de nuevo sino que se refrenda básicamente el contenido de ésta y todos se comprometen nuevamente a cumplirlo, se comprometen a una serie de cosas como a asegurar la igualdad de acceso a la educación y a la salud; a intensificar esfuerzos para prevenir y eliminar la discriminación, etc. Aquí está el texto completo por si quieren verlo. Pero me llamó la atención un punto en particular que resalta de los otros porque, en lugar de decir “nos comprometemos”, dice “nos proponemos” y es justamente el relacionado con las actividades de la industria extractiva, uno de los principales problemas que enfrentan los pueblos indígenas en todo el mundo.

Textualmente dice:

“Nos proponemos trabajar con los pueblos indígenas para abordar los efectos que tienen o puedan tener en los pueblos indígenas los grandes proyectos de desarrollo, incluidos los relacionados con las actividades de la industria extractiva, entre otros fines para gestionar debidamente los riesgos”.

Me parece que lo que queda claro con esto es que NO se comprometen a nada que afecte los “grandes proyectos de desarrollo”. O sea que si de por sí nada es obligatorio, en este tema menos todavía. Es decir, continuarán dando prioridad a las mineras y similares sobre los derechos de los pueblos indígenas. Pero supongo que debe considerarse un avance que se mencione el tema en el documento, y seguramente fue de los puntos más difíciles de conseguir para los representantes indígenas.

Otros puntos que me llamaron la atención y creo que representan un logro son: el reconocimiento a las instituciones de justicia de los pueblos indígenas, y a los conocimientos y estrategias de estos pueblos para conservar su entorno. En cuanto a esto último, el documento dice textualmente: “Confirmamos que los conocimientos y las estrategias de los pueblos indígenas para conservar su entorno han de respetarse y tenerse en cuenta cuando definamos los enfoques nacionales e internacionales para mitigar el cambio climático y adaptarnos a él”. Sin duda esto es importantísimo, aunque me pregunto qué pasará cuando las estrategias de los pueblos se opongan a los “grandes proyectos de desarrollo”.

El documento hace referencia también a la intención de tener presentes los derechos de los pueblos indígenas en todo el sistema de Naciones Unidas y a incrementar la participación de los pueblos y organizaciones en el mismo. Menciona también el compromiso de tomar en cuenta los derechos de los pueblos indígenas en la Agenda de Desarrollo post 2015, tema en el cual particularmente venían insistiendo Victoria Tauli- Corpus, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, y muchos dirigentes. Todos estos son también logros importantes, siempre y cuando se cumplan. En fin, será con el tiempo que se vean los resultados reales de la Conferencia.

Por cierto, como estaba programado, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, habló en la sesión inaugural de la Conferencia. Resaltando las bondades de México con sus indígenas, entre otras cosas dijo más o menos lo que la semana pasada escribí que creía yo que iba a decir. Se refirió a la cruzada contra el hambre, al programa PROSPERA (antes Oportunidades) y al trabajo de la Comisión para el Diálogo con los Pueblos Indígenas, aunque sin decir sus nombres, y habló del artículo segundo constitucional (de su contenido, pero tampoco lo mencionó como tal). Resaltó el compromiso de México con Naciones Unidas e hizo hincapié en la participación de nuestro país en la preparación de la Conferencia y las negociaciones del documento final (aquí está su discurso completo).

De acuerdo con lo que dijo, todo va muy bien, pero yo sigo viendo la realidad muy diferente. Por lo pronto (y por no entrar ya en más asuntos), mientras sigan presos Mario Luna y Nestora Salgado, se está violando en nuestro país el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (que sí es vinculante), la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y, ahora, el Documento final de la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General conocida como Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas.

 

@yotlacuila

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