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Por La Tlacuila
Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años c... Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010. (Leer más)
Sobre los despidos en las radios de la CDI
Los pueblos y su cultura son lo primero que sacrifica el Estado al hacer sus ajustes, dejando de cumplir en el caso de las radios comunitarias con el reconocimiento, valoración, promoción y difusión de “las culturas vivas”, como se menciona en el Plan Nacional de Desarrollo.
Por La Tlacuila
15 de enero, 2016
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La semana pasada escribí sobre los despidos en las radios indigenistas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Debido a la importancia del tema, consideré necesario profundizar más en el mismo, por lo que solicité a Carlos Chablé, quien participó en 1990 en la creación del Consejo Consultivo de la emisora XEPET, y es además promotor cultural y cronista de Carrillo Puerto, Quintana Roo, que compartiera su opinión con nosotros. Presento a continuación el texto que envió.

 

Los despidos de personal de las radiodifusoras pertenecientes al Sistema de Radios Culturales Indigenistas de la CDI, se suman a los cientos de despidos que están ocurriendo desde hace un buen tiempo en diversas instituciones federales. Los ajustes presupuestales aplicados por el régimen afectan negativamente a los sectores sociales maltratados por la economía neoliberal, aplicada desde hace casi tres décadas.

La medida fue ejecutada en forma casi delincuencial, pues se hizo en medio de los festejos y buenos deseos de fin de año. Así, despidieron a la mitad de la planilla laboral de radio XEPET, La voz de los mayas de Yucatán, luego siguieron con las radios XENKA de Quintana Roo y XEXPUJ de Campeche, y de la misma manera actuaron con personal de radiodifusoras en Veracruz, Chiapas y Oaxaca.

Los pueblos y su cultura son lo primero que sacrifica el Estado al hacer sus ajustes, dejando de cumplir en este caso con el reconocimiento, valoración, promoción y difusión de “las culturas vivas”, como se menciona en el Plan Nacional de Desarrollo que se dice fue instituido para responder a los compromisos con la sociedad.

En Yucatán, el gobierno estatal entró a lo que se ha llamado un “rescate”; firmó un convenio con la CDI y el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán (Indemaya) para dar apoyo económico a los despedidos, de tal manera que puedan seguir prestando sus servicios en la radio XEPET, con la condición de que sean voceros del gobierno y de dicha institución. Parece que lo de la firma del convenio fue solo un circo, que además complica las cosas a los otros gobiernos estatales, pues los despedidos de las demás radios y de otras áreas ajustadas de la CDI podrían pedir también que los rescaten.

Lo esencial en este asunto de los despidos es que la medida lastima y viola los derechos de los pueblos indígenas, enseña un rostro hostil del régimen hacia ellos, y los discrimina al negárseles su derecho a seguir contando con el servicio y apoyo de las radios indigenistas.

No está de más recordar que las emisoras son importantes porque comunican en los idiomas de los pueblos indígenas, reflejan su cultura e identidad, informan de amenazas como los huracanes y enlazan a las regiones culturales con el resto del mundo; y lo hacen con escaso presupuesto y personal. Por ejemplo, la emisora quintanarroense XENKA había iniciado apenas en octubre sus transmisiones en FM las 24 horas del día. Muchas, si no es que la mayoría, se mantienen en la obsoleta AM.

El Estado debería, en cumplimiento de los derechos indígenas reconocidos en la legislación nacional e internacional vigente, fortalecer el funcionamiento de las radios de la CDI y financiar su transición a la digitalización. En cuanto al poder legislativo, sus integrantes, como representantes populares, están obligados a defender estos medios que sirven a los pueblos indígenas, así como a defender las radios indígenas y comunitarias libres en el país.

No queremos pensar que ésta es una nueva oleada anti indígena. Continuar sería confirmar también que seguirán reprimiendo y evitando el funcionamiento de las otras emisoras comunitarias e indígenas, pues si el régimen está dispuesto a desmantelar las radios de la CDI, ¿qué le impedirá seguir haciendo lo otro, si está cada vez más claro que las radios del Estado y las radios autónomas le son un problema que resuelve a favor de los monopolios de la radio y la televisión?

La sociedad no debe desentenderse de lo que ocurra con las radiodifusoras indigenistas por tratarse de medios estatales, porque si algo ha sido útil en el ex Instituto Nacional Indigenista, hoy CDI, aún con sus limitaciones, son estas emisoras. Permitir su desaparición es alejar cada vez más el derecho de todos a una vida en democracia y pluralidad cultural. Hace 25 años el pueblo maya peninsular logró por primera vez participar en la producción radiofónica y en la toma de decisiones de su radio, la XEPET, mediante la constitución de un consejo consultivo, el primero en el país. Se impulsó en esta experiencia el uso responsable del medio y desde entonces se vigila que sus esfuerzos se concreten en una mejor difusión de su historia, su cultura y la resolución de la problemática de dicho pueblo. Este derecho tampoco debe perderse.

Los despidos recuerdan acciones como el despojo y la discriminación ejercida contra los pueblos indígenas de México hace siglos, por ello, la respuesta de estos pueblos, de sus organizaciones y de los demás sectores sociales dañados por las medidas económicas del régimen, debe ser organizada y contundente, pues tienen en común que padecen el engaño, el despojo, la pobreza, el desempleo y todo lo que éste conlleva.

 

@yotlacuila

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