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Por Fundación Avina
Avina es una fundación latinoamericana, creada en 1994, que promueve la sustentabilidad a partir... Avina es una fundación latinoamericana, creada en 1994, que promueve la sustentabilidad a partir de procesos colaborativos, generando impactos positivos a gran escala. Trabaja por Latinoamérica y África, en línea con la agenda 2030 de las Naciones Unidas, impulsando innovaciones a favor del cuidado del planeta y el bienestar de las personas. Avina ve necesario profundizar y fortalecer los esfuerzos que promueven la dignidad humana, equidad, sostenibilidad ambiental y de las democracias. (Leer más)
Banca Ética y los desafíos estructurales en Latinoamérica
Banca ética nació en América Latina en 2016, con el objetivo de financiar empresas y organizaciones con impacto positivo en las áreas de Educación y Cultura, Desarrollo e Inclusión Social y Medio Ambiente, que hoy ayuden a enfrentar los retos de la desigualdad, el cambio climático y los efectos económicos post Covid19.
Por Fundación Avina
19 de noviembre, 2020
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La banca ética es un modelo desarrollado en Europa que se caracteriza por invertir en empresas y organizaciones con impacto positivo en las áreas de Educación y Cultura, Desarrollo e Inclusión Social y Medio Ambiente, con el fin de crear una sociedad más sustentable desde el punto de vista de la calidad de vida de las personas y el cuidado del planeta.

El proyecto de Banca Ética nació en 2016. En Chile, opera desde 2018 a través de la plataforma Doble Impacto, y funciona como fondo de inversión y crowdlending, que a la fecha (octubre 2020) ha gestionado créditos por más de USD 28,4 MM para empresas con propósito y que generan impacto positivo, con un total de 350 operaciones. Cerca de 2800 inversionistas ya se comprometieron con la generación de impacto a través de esta plataforma.

Ahora, busca abordar el continente como un todo, desde el Cabo de México hasta la Patagonia, a través de la inversión en tres áreas clave, que son: Educación y Cultura, Desarrollo Social y Medio Ambiente. Esto para enfrentar los desafíos estructurales del continente tales como: la desigualdad, el cambio climático y los efectos económicos post Covid19.

Próximamente buscan inaugurar las oficinas Atlântico (en Brasil) y Río de la Plata (en Uruguay y Argentina), que se suman a la oficina Pacífico Sur- Doble Impacto ya operativa en Chile. Las oficinas de Banca Ética funcionarán con instrumentos de financiamiento colectivo y fondos de inversión, lo que permitirá atender de manera ágil y rápida las oportunidades de negocio para generar impacto con rentabilidad económica. Está cumpliendo con el objetivo de construir un grupo financiero radicado en Latinoamérica (un banco regulado específicamente en Chile) y el resto de las oficinas tendrán un efecto en toda la región.

“Estamos creando un banco ético en Latinoamérica no por una ambición personal, sino porque sabemos que podemos ayudar a miles de personas a salir de la injusta situación de desigualdad en la que se encuentran”, apunta Joan Melé, principal promotor de la Banca Ética en América Latina y presidente de la Fundación Dinero y Conciencia, organización que dirige la creación de esta iniciativa.

La tesis de inversión que trabaja Banca Ética apunta a financiar los desafíos estructurales de la sociedad latinoamericana, poniendo en el centro la dignidad humana: educación, donde se financia la relación del ser humano con las ideas y con el pensar; el sector de Desarrollo Social, donde se financian con las relaciones entre los seres humanos; y Medio Ambiente, donde se financia la relación del ser humano con la naturaleza. En concreto en este enfoque se financian proyectos educativos, infraestructura escolar, proyectos de regeneración urbana, economía circular, reciclaje, agua potable, entre otros, de sectores y subsectores de la economía latinoamericana.

Guillermo Scallan, Director de Operaciones de Fundación Avina, señala que “vemos cada vez más señales de que las cosas se irán haciendo mejor en el mundo y la idea de este banco es colaborar con todo eso, pero también mostrar que se puede hacer banca (desde un banco regulado) de una manera distinta. Que se pueden financiar sectores de la economía que son claves para el mundo que queremos construir y que hoy quedan fuera del negocio de la banca por consideraciones de riesgo. Que cuando uno conoce el sector social o el de la educación y los entiende, los riesgos son equivalentes a los de cualquier otro sector. En ese sentido financiamos sectores que ya son atendidos por la banca y otros que no”.

Fundación Avina y la organización Sistema B son socios del proyecto y apoyan a la iniciativa de la mano de Fundación Dinero y Conciencia, que es la organización que impulsa el desarrollo de Banca Ética en América Latina, y vela por el cumplimiento irrestricto de la misión de ser un banco de impacto latinoamericano que opera únicamente en economía real, con transparencia radical y promoviendo el uso consciente del dinero.

@FundacionAVINA

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