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Por Fundación Avina
Avina es una fundación latinoamericana, creada en 1994, que promueve la sustentabilidad a partir... Avina es una fundación latinoamericana, creada en 1994, que promueve la sustentabilidad a partir de procesos colaborativos, generando impactos positivos a gran escala. Trabaja por Latinoamérica y África, en línea con la agenda 2030 de las Naciones Unidas, impulsando innovaciones a favor del cuidado del planeta y el bienestar de las personas. Avina ve necesario profundizar y fortalecer los esfuerzos que promueven la dignidad humana, equidad, sostenibilidad ambiental y de las democracias. (Leer más)
Tecnologías disruptivas y emergencia climática
La tecnología llega a los más vulnerables cuando se ha amortizado el desarrollo, se ha capturado el margen de lucro deseado y la base de la pirámide termina accediendo a ellas probablemente en versiones de menor calidad o ya con rasgos de obsolescencia respecto a lo que ofrece el mercado.
Por Pablo Vagliente
23 de octubre, 2019
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La emergencia climática avanza en las agendas de gobiernos, sociedad civil y empresas. El llamado a la acción es uno de los componentes clave de estos últimos tiempos. Frecuentemente suele ser percibido como el activismo del movimiento ciudadano especialmente preocupado por los impactos ambientales negativos. Pero también deberíamos incluir en esa dirección todo el esfuerzo de los investigadores, científicos y técnicos que aportan soluciones de largo plazo para revertir el cambio climático.

Uno de los caminos de la transformación viene justamente del sector científico-tecnológico, a través de un incesante proceso de innovación que va pasando por diferentes etapas; desde una prueba de concepto en un laboratorio, la simulación por supercomputadoras, el desarrollo de prototipos, la búsqueda de implementar pruebas piloto, hasta llegar a un nivel satisfactorio de calidad y desempeño que permita alcanzar la escala en el mercado. Es decir, soluciones tecnológicas probadas, basadas en ciencia, que pueden generar impacto en la calidad de vida de millones de personas o en la salud de vastos ecosistemas naturales.

La innovación tecnológica es una de las dinámicas más evidentes del capitalismo en su actual fase de desarrollo, la que parece llevarnos hacia la cuarta revolución industrial. Sin embargo, cabe distinguir allí lo que es el grueso de la innovación, la que genera bienvenidas mejoras incrementales desde un concepto más lineal de funcionamiento de los sistemas en los que opera, y aquellas que trabajan en los bordes. Las ulteriores disrupciones tecnológicas, capaces de generar cambios decisivos en una sociedad que afronta un problema altamente relevante, como puede ser la satisfacción de necesidades básicas, tales como el agua, los alimentos, la provisión energética. Hoy el potencial disruptivo es cada vez mayor, y obliga a los mercados –incluyendo al sector de inversionistas- a entender mejor las reglas de juego que implica.

Como señala Valdemar de Oliveira Neto, de World Transforming Technologies, “las empresas aún creen que pueden controlar el ritmo de la introducción de las tecnologías, porque la mayor parte de lo que hacen son innovaciones incrementales. Creemos que hay espacio para innovaciones en escala que lleguen a ser de punta, especialmente en las comunidades más vulnerables al cambio climático, que genera aumento de pobreza”. Pero para eso es necesario rever los modelos de negocios que les impulsa. En el sector privado sigue siendo dominante el modelo que busca maximizar los retornos en el menor plazo posible. Por eso procura tener clientes con la mayor capacidad de pago en vez de buscar generar de inmediato el mayor impacto positivo en la sociedad. Así, la tecnología llega a los más vulnerables cuando se ha amortizado el desarrollo, se ha capturado el margen de lucro deseado y la base de la pirámide termina accediendo a ellas probablemente en versiones de menor calidad o ya con rasgos de obsolescencia respecto a lo que ofrece el mercado.

El caso de PERA Complexity 

Hablando de tecnologías disruptivas y de impacto positivo para poblaciones vulnerables que las necesitan, recientemente Fundación Avina presentó en México el caso de la startup PERA Complexity. Basada en Holanda, formada en una alianza entre CUP Sciences LLC, Fundación Avina y WTT, PERA (sigla en inglés: Processes for Evolutionary Complexity Researchs and Applications) reúne a una camada notable de científicos expertos de todo el mundo, formados en la teoría de la complejidad-caos y orientados a la generación de soluciones de alto impacto. Su portafolio inicial abarca tecnologías de desalinización de agua, producción de combustibles solares, generación y distribución de energía limpia, y dispositivos criptográficos, todos basados en los mismos principios básicos de la ciencia de la complejidad: la emulación de los sistemas no lineales de la naturaleza, con sus principios de autoorganización basados en caos y orden.

Para llevar adelante estas tecnologías, PERA promueve la suscripción de convenios con distintas universidades del más alto nivel, como son la Universidad de Zúrich en Suiza, la de St. Andrews en Escocia, el Instituto Fraunhofer en Alemania o la Universidad KAUST en Arabia Saudita.

En pocas semanas, se demostrará el prototipo de un equipo de desalinización alimentado energéticamente sólo por el sol, con un rendimiento que eleva en cinco veces la evaporación y por lo tanto la disponibilidad de agua segura. Esto tendrá enormes consecuencias para el segmento de las desalinizadoras, ya que una de las barreras para su expansión es el costo energético que insumen los modelos de evaporación térmica o de ósmosis inversa que existen actualmente. Siguiendo con la hoja de ruta que mencionamos antes, la idea de Fundación Avina y WTT es llevar estos prototipos a operar en entornos reales para verlos en funcionamiento con mayor escala.

Las expectativas son ciertamente altas. PERA Complexity puede llegar a producir impactos de muy alta significación en los campos del acceso al agua y la energía, buscando privilegiar la situación desfavorable de las comunidades más vulnerables al cambio climático. De este modo, se generan soluciones limpias y sin emisiones, a través de dispositivos baratos y abundantes en sus componentes. Posteriormente vendrá la necesidad de aliarse con actores industriales que puedan hacer viable la estrategia de escalabilidad, para que estas tecnologías lleguen rápidamente a quienes más las necesitan. Como se observa en todo el mundo, esto requiere un cambio de visión en todos los actores clave, tanto de los gobiernos como del sector privado. El compromiso de inversores y empresarios será fundamental para cambiar el paradigma de las decisiones de mercado. La emergencia climática nos exige esto.

* Pablo Vagliente (@pablovagliente) es historiador especializado en historia de la sociedad civil y consultor. Actualmente es Director de Negocios y Finanzas Sostenibles en @FundaciónAVINA y CEO de la organización WTT Ventures.

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