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Carta a AMLO: ¿mentir en nombre de la ley?
Saber investigar significa tener coordinación interinstitucional para reunir evidencia y hacer acusaciones penales sólidas, sin tener que mentir ni tantito. Porque una política de cero mentiras significa que los arrestos y evidencia son jurídicamente defendibles en el juicio.
Por Blog Invitado
10 de diciembre, 2018
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Por: Roberto Hernández (@PresuntoC)

Suele decirse que en México las autoridades no saben investigar. Pero lo cierto es que nuestros agentes del orden sí que saben quién delinque: su mando cuando les pide una renta por la patrulla, o cuando les pide que torturen o mientan. Saben dónde se vende la droga. Saben cómo, dónde y a quién sobornan los microbuseros, o los dueños de antros ilegales. Saben, mediante intervenciones telefónicas, dónde están quienes secuestran. Pero saber investigar significa algo más que, individualmente, darse cuenta de quién es un delincuente. Saber investigar significa tener coordinación interinstitucional para reunir evidencia y hacer acusaciones penales sólidas, sin tener que mentir ni tantito. Porque una política de cero mentiras significa que los arrestos y evidencia son jurídicamente defendibles en el juicio.

Juzga tú, Presidente, si la liberación de un delincuente es más o menos probable cuando, por ejemplo, sucede la siguiente sarta de mentiras:

  1. La Marina o el Ejército intervienen, sin autorización judicial, un teléfono.
  2. Luego, detienen ilegalmente al secuestrador o ladrón del erario, y lo torturan o maltratan.
  3. Después, lo obligan a firmar como confesión lo que en realidad es la transcripción de la llamada ilegalmente intervenida.
  4. Acto seguido, le plantan armas o evidencia en la cajuela de su auto o en su domicilio.
  5. Luego le pasan al detenido a la policía.
  6. Desde muy arriba, se instruye que la Policía Federal falsifique un Informe Policial Homologado para simular que la policía–y no la Marina, o el Ejército–hicieron la detención; o a mentir sobre fechas, horas, procedimientos policiales aplicados, a encubrir la evidencia plantada, etc.

Hoy el sistema penal está lleno de estas mentiras. Las mentiras generan grietas en los cimientos de los casos, y grietas en la legitimidad de las instituciones. En el mejor de los casos, los casos se derrumban años después. Y en el peor, terminan en la cárcel personas inocentes o pobres. La mentira crece como un cáncer, porque le dice a nuestros soldados, policías, y fiscales: puedes mentir en nombre de la ley. Y si puedes mentir sobre cosas pequeñas, puedes mentir sobre cosas grandes. Como sucedió con la mentira histórica del caso Ayotzinapa.

Tal cual, desde arriba, en el primer día de tu administración, llegó la instrucción de hacer de la mentira una política pública. El Ejército hará las detenciones y la Policía Federal llenará los informes policiales homologados, como si la policía hubiera hecho las detenciones. ¿Será ésta la vía a la cuarta transformación?

La verdad, dijiste Presidente, es revolucionaria, y la justicia en México necesita una revolución.

Tenemos un sistema penal injusto y roto. Por eso invertimos en elecciones para darnos representantes que transformen este sistema. Pero, con frecuencia, los políticos votados toman decisiones que agravan el problema en lugar de corregirlo. Perdemos porque tenemos en la cárcel a las personas más pobres acusadas de los delitos menos importantes. Porque la cárcel los sume en la trampa de la pobreza aún más. Y perdemos porque vivimos en un mar de impunidad respecto de la criminalidad más cruel. Y por eso, todos perdemos en la medida en que Ejército, Marina, y Policías carecen de las capacidades para reunir evidencia criminal de una forma estandarizada y confiable.

 

* Roberto Hernández trabaja para World Justice Project. Este análisis fue posible, en parte, gracias al apoyo de la Fundación MacArthur brindado a la Asociación Civil “Abogados con Cámara”, que produjo el documental Presunto Culpable.

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