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¿Escuelas inclusivas o escuelas especiales?
En la Cámara de diputados hay un debate sobre la pertinencia entre el modelo de “educación inclusiva” y “educación especial”. Pero no es tan sencillo como eso. Los testimonios de cuatro familias y cuatro alumnos nos demuestran que hay muchos tipos de discapacidad y cada persona tiene necesidades específicas para aprender aún teniendo la misma discapacidad.
Por Katia D’Artigues / Yo También
1 de abril, 2019
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El camino para la educación de las personas con discapacidad es una montaña empinada.

Para ejercer su derecho a la educación, los padres y madres de personas con discapacidad y sus hijos e hijas pagan (o han pagado) costos altos: económicos, de tiempo, de discriminación. O los tres.

Las familias se vuelven expertos en la discapacidad de su hijo y frecuentemente son ellos los que capacitan a escuelas, maestros y maestras.

El sistema educativo como está falla todos los días para un millón 100 mil niñas, niños y adolescentes con discapacidad en edad escolar. Sólo la mitad de ellos –según el último informe de la SEP en 2018– están en la escuela, en cualquier modalidad: tradicional, activa, de “educación especial”, con un modelo mixto, a distancia o en línea. Tanto públicas y privadas.

En la Reforma Educativa que se discutirá esta semana en la Cámara de diputados hay un debate entre “educación inclusiva” y “educación especial”. Sobre la pertinencia de uno u otro modelo. Pero no es tan sencillo como eso. Hay muchos tipos de discapacidad y cada persona tiene necesidades específicas para aprender aún teniendo la misma discapacidad.

Para visibilizarlo, entrevistamos con un cuestionario común a cuatro familias. Contestaron dos padres y dos madres que tienen hijos e hijas con edades de 6 a los 21 años.

El resultado es una muestra de lo complejo y ‘a la medida’ que debe ser un modelo educativo que contemple hacer realidad el derecho a la educación de todas las personas con discapacidad.

Sofía, universitaria con parálisis cerebral

Escuela inclusiva con padres que adecuan materiales

Mario Lara, Sofía y su familia. Foto: Cortesía.

Sofía, quien ahora tiene 21 años, siempre ha estado incluida en una escuela regular. Tiene parálisis cerebral y hoy estudia un diplomado universitario. Concluyó la preparatoria, pero fue imposible que le dieran un certificado oficial por lo que no ha podido, hasta ahora, cursar una carrera.

Sofía acude a la escuela acompañada por una “terapeuta sombra”, una maestra especializada que la apoya a moverse, pero que también esta capacitada para saber la forma en que aprende y se comunica. Mario Lara, su padre, explica que en su su familia siempre le han hecho materiales especiales o la proveen de instrumentos para que le sea posible aprender. Hoy son textos con tipografía más grande, mapas mentales, un Ipad. Y su familia siempre está al pendiente para adquirir nueva tecnología: “Continuamos en la búsqueda de aditamentos y adaptaciones para que logre una mayor inclusión”.

Cuando estuvo incluída en un colegio de educación básica le daban una beca que permitía a la familia pagar a la maestra especializada que la acompaña.

No tardaron mucho en obtener una escuela para Sofía. Llegaron por recomendaciones de otras familias. Pero Mario acepta que ni aún en esa escuela que hace inclusión hace 30 años todos loa maestros estaban ya preparados para atender la necesidades específicas de su hija, pero tenian disposición para aprender e interactuar con ella.

No estaría a favor de cambiar a Sofía a una escuela sólo de educación especial. “En el caso de Sofía, siempre ha estado en un ambiente de niños con o sin discapacidad y es como interactúa y se relaciona. Es de la misma manera que lo hace en familia”.

Carlos, adolescente con discapacidad múltiple

Escuelas especiales para casos especiales

Margarita Garfias, Carlos y familia. Foto: Cortesía.

Carlos tiene 15 años y sólo hasta hace un año va con regularidad a una escuela. Antes fue casi imposible, pero no por su discapacidad múltiple (visual, auditiva, motriz e intelectual que hacen que dependa siempre de una persona) sino por motivos de salud: debido a convulsiones y los medicamentos para controlarlas que hacían que estuviera casi sedado. Esto ha mejorado muchísimo en el último año gracias a la mariguana medicinal.

Carlos estudia en una institución privada especializada en personas con discapacidad múltiple y tiene muchas necesidades de apoyos: rampas, ascensores y espacios amplios porque es usuario en silla de ruedas; material específico para comunicarse y una persona –que tiene que ser especializada— para su aseo, alimentación, hidratación, traslado y cambio de postura.

Margarita Garfias no cambiaría a su hijo ahora a una escuela regular: “Los grupos son numerosos. Carlos con mucha gente se muestra disperso, e incluso se siente invadido y llega a morderse”. Pero no descarta que, en el futuro, cuando desarrolle más habilidades, podría incluirse de alguna manera en otro ambiente.

Para Margarita el debate “educación inclusiva vs educación especial” no puede ser respondido de manera sencilla o binaria:

“Depende de muchas cosas, del estudiante y sus características (…) La finalidad de la educación, desde mi punto de vista, es lograr el nivel más alto de autonomía de una persona, por lo que debemos centrarnos en la persona. Independientemente de si es especializada, tradicional, a distancia, virtual, en línea, lo importante es que la persona pueda tener diferentes opciones para elegir la que se adapte más a su forma de aprender, a sus necesidades y retos de vida. Ninguna de estas modalidades puede ser discriminada”.

Fabiola Guarneros, mamá de Matías y Gabriel (con síndrome de Asperger)

La importancia del compromiso docente

Fabiola Guarneros y sus hijos, Matías y Gabriel. Foto: Cortesía.

Fabiola Guarneros es mamá de gemelos. Matías es un niño sin discapacidad o “neurotípico” y Gabriel tiene síndrome de Asperger, dentro del trastorno del espectro autista. Los dos, de 6 años, van a la misma escuela en la Ciudad de México: una primaria pública regular que tiene un servicio de UDEEI (Unidad de Educación Especial y Educación Inclusiva: maestras o maestros especializados que colaboran con la escuela regular para el aprendizaje de estudiantes con discapacidad).

Para su aprendizaje, Gabriel necesita materiales más lúdicos, más concretos, más visuales. Fabiola los elabora en su casa y los lleva a la escuela para que las maestras los utilicen. También lleva libros, videos y USBs con información para que las maestras aprendan sobre autismo.

Se tardó un año en encontrar una escuela para sus hijos. En algunas le respondían que ya tenían su cuota cubierta de alumnos con discapacidad. “En las otras me decían: “híjole, no nos vamos a comprometer”. O en un Montessori, por ejemplo, estuvo a prueba, y después ya no me hablaron ellos. No se interesaron”.

Califica con un 8 de 10 la educación que recibe Gabriel. Reconoce que la maestra pone empeño, tiene interés y trata de hacer adaptaciones a su clase, pero como está sola en un aula con 25 niños es difícil hacerlo todo el tiempo. Le gustaría que la maestra de UDEEI pudiera apoyar más tiempo a Gabriel, dado que sólo trabaja con él una hora a la semana y que hubiera un mayor trabajo en equipo entre las maestras. “Hay como un divorcio entre las maestras y los de UDEEI, para las maestras, los de UDEEI ‘no hacen nada’”.

No cambiaría a Gabriel a una escuela especial. “Su trastorno es muy funcional. Y tiende a imitar. Si lo llevo a una escuela especial va a imitar conductas que lo hagan retroceder en lugar de avanzar”.

 

Héctor Villalobos y N., su hija sorda

Lengua de Señas Mexicana para todos en el aula

Héctor es padre de una niña sorda que asiste a la primaria. Como parte de la comunidad sorda reinvidica el derecho al reconocimiento de la Lengua de Señas Mexicana (LSM) como materna, lo cual sólo puede ser enseñado en un centro de “educación especial”, donde solo estudien niños y niñas sordos.

Se trata del “modelo bilingüe bicultural” que precisa de una educación especializada donde todos en la escuela (maestros, maestras y todo el personal de apoyo) saben perfectamente LSM (incluso, en muchos casos, son personas sordas) para una inmersión en esta lengua que potencie su desarrollo del lenguaje y posterior aprendizaje del español. Así es la escuela a la que va N., su hija.

Hasta el momento es sólo en escuelas de “educación especial” donde se imparte este modelo. Todas son privadas. La escuela a la que asiste N. es una Institución de Asistencia Privada (IAP), es decir, una institución creada por la sociedad civil donde las familias pagan cuotas que dependen de un estudio socioeconómico.

El 90 % de los materiales y apoyos los da la escuela. Su familia tardó en que su hija entrara a ella tras estar en lista de espera un año. Antes estuvo en un CAM ( Centro de Atención Múltiple: escuelas de educación especial del Estado) de donde la sacaron por la falta del uso de LSM.

Califica como buena la educación que recibe su hija. Y las oportunidades de mejora las ve en que haya más formación de maestros y maestras sordas.

“En el ámbito educativo institucional se crea un circulo vicioso: no se implementa un modelo bilingüe-bicultural, entonces, las personas sordas no tienen mismas oportunidades de estudiar una licenciatura por eso no hay [email protected] [email protected], por lo tanto, no hay modelo bilingüe-bicultural”.

Héctor no cambiaría a su hija a una escuela regular con todos los apoyos: “El uso de la LSM trastoca paradigmas culturales. El principal apoyo para un menor son sus pares. Si sus pares no saben o usan la LSM, el trabajo colaborativo en el aula estaría ausente, el apoyo social sería mínimo con repercusiones en la salud mental y física”.

 

 

 

* Yo También, A. C. (@YoTambien) es una asociación sin fines de lucro. Hacemos periodismo sobre discapacidad y otras acciones para abonar a la plena inclusión de las personas con discapacidad. En “Yo También” apostamos por la educación inclusiva como brújula, pero somos periodistas y creemos en la importancia de dar espacio a muchas voces. Reconocemos que aquí hay un debate entre “educación inclusiva” y “educación especial” que en realidad es mucho más complejo.

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