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El Plan Nacional de Desarrollo visto con ‘ojos’ de discapacidad
Después de leer los documentos del Plan Nacional de Desarrollo aventuro: el presidente sí observa a las personas con discapacidad, pero escucha poco y en pocos lados.
Por Katia D'Artigues
15 de mayo, 2019
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Sería injusto decir que el presidente no ve ni oye a personas con discapacidad (pcd), pero tras leer los documentos del Plan Nacional de Desarrollo aventuro: sí los observa, y escucha poco y en pocos lados.

El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, que por primera vez votará la Cámara de diputados, tiene dos apartados.

El primero es un texto sencillo con palabras que le hemos escuchado a Andrés Manuel López Obrador repetir una y otra vez, una suerte de posicionamiento político y de ‘en esto creo’; y el segundo, el “anexo”, es más parecido a lo que conocíamos antes: un documento con cifras, diagnósticos y algunos indicadores que el gobierno usará para medir su progreso en los próximos 5 años y meses que queda de la administración.

El primer texto

AMLO menciona a las personas con discapacidad explícitamente sólo en dos temas:

1) La “Pensión para el Bienestar de las personas con discapacidad” en la página 38: una beca que recibirán 1 millón de personas con discapacidad (de un universo de al menos 7.3 millones según el censo 2010) y que cumplen con los requisitos de ser niñas, niños, jóvenes de hasta 29 años, y personas con discapacidad en comunidades indígenas quienes además viven en situación de pobreza. Recibirán 2,250 pesos bimestrales.

Según datos de Bienestar, de la subsecretaria Ariadna Montiel, el Censo para el Bienestar ya detectó al menos 2.5 millones de personas con discapacidad con estos criterios. No alcanzará para todos. A hoy sólo reciben el dinero solo 150 mil personas. El mismo AMLO ha aceptado en su conferencia mañanera que es difícil que, sobre todo algunas pcd, salgan a cobrar sus becas por la falta de accesibilidad física. O porque son niñas y niños y están localizando a algún familiar.

2) En “Deporte para Todos”, en la página 59, hay una segunda mención donde dice textualmente: “Impulsar ligas deportivas interescolares e intermunicipales; apoyar el deporte de personas con discapacidad; fomentar semilleros de futuros atletas en escuelas y deportivos públicos”. Hay una comisión especial para el fomento al béisbol, caminata y boxeo. Pero no deporte adaptado.

Fuera de eso, en este primer texto no hay mención adicional a personas con discapacidad.

Me preocupa que hay dos exclusiones u olvidos muy claros (y raros).

En las páginas 10 y 11 donde el subtítulo es “No dejar nadie atrás, no dejar a nadie fuera”.

Ahí dice: “Somos y seremos respetuosos de los pueblos originarios (…); propugnamos la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, la dignidad de los adultos mayores y el derecho de los jóvenes a tener un lugar en el mundo. Rechazamos toda forma de discriminación por características físicas, posición social, escolaridad, religión, idioma, cultura, lugar de origen, preferencia política e ideológica, identidad de género, orientación y preferencia sexual”. La condición de discapacidad no se menciona.

Luego, en el apartado de “Política Social” (pag 36) se refiere a un “abajo social” integrado por grupos en situación de discriminación o exclusión y enumera: personas con diversidad de posturas políticas, económicas, espirituales, identidades, preferencias sexuales y hasta “ocupaciones y oficios”. Pero no personas con discapacidad.

¿Por qué las pcd no están en su top of mind, dirían los publicistas, cuando el 80 % de ellas reportan que viven cotidianamente discriminación?

En el texto también había oportunidades de nombrarlas en otros lugares como por ejemplo en la “Democracia participativa” (pag. 26), cuando reconoce el derecho de pueblos indígenas a ser consultados.

La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad también estipula la obligación del Estado de consultar a pcd y las organizaciones que los representan, incluidos a niños y niñas en todas las medidas que les atañen.

Me hubiera gustado ver referencias a un Programa Nacional de Reconstrucción expresamente accesible y con base en diseño universal. Ojalá y esté en el “enfoque de derechos humanos”.

Que también se les contemple como estudiantes en las Becas para el Bienestar Benito Juárez (la mitad de los estudiantes con discapacidad van a la escuela de educación básica, son los que mayor rezago educativo tienen, con 49 %).

Que las 100 nuevas Universidades Benito Juárez también sean accesibles porque sólo 5 % de las pcd estudian a nivel superior.

Que el programa Jóvenes Construyendo el futuro (Horacio Duarte acaba de aceptar que hay sólo “aproximadamente mil jóvenes con discapacidad” de un universo de 510 mil, es decir, el 0.19%); o que midan cuántos están y estarán en “Tandas para el Bienestar”.

En el apartado de Salud no hay mención expresa a discapacidad, pero sí dice que es para todos y todas. Que así sea.

También ojalá que todos los grandes proyectos del sexenio, lo mismo caminos rurales que el Tren Maya estén hechos bajo principio de diseño universal y accesibilidad. O que el nuevo Banco del Bienestar (que crecerá de 500 a 7 mil sucursales sí sea accesible para pcd y así para todos y todas).

Sólo así se podría cumplir una de sus grandes misiones: “Que el Estado, que se había convertido en un mero gestor de oportunidades, se convertirá en un garante de derechos”.

El segundo documento

El grupo en situación de vulnerabilidad más mencionado es mujeres, con 84; le siguen pueblos indígenas con 44, luego jóvenes con 43, personas con discapacidad tiene sólo 22 pero sí es más que sólo las 11 a niñas, niños y adolescentes o 9 a adultos mayores.

Sí hay todo un eje transversal llamado “Igualdad de género, no discriminación e inclusión” (paginas 33- 35) que cruza todo. Espero que, aunque no se menciona explícitamente en cada punto, cada secretaria lo tome en cuenta.

Hay casos, por poner un botón de muestra, donde se dice que se consolidarán proyectos de turismo indígena, pero no accesibles para pcd. O se habla de impulsar el acceso a internet de manera decidida, pero no la obligación de hacer páginas web accesibles, ¡al menos las de la Administración Pública Federal!

Hay un solo indicador que mide discapacidad, el 2.1.3. Medirá la brecha de desigualdad en carencias promedio con respecto al resto de la población. Medirá pobreza, pues. La línea base, según Coneval 2016 es de 0.216 y en 2024 sería de 0.108. Lo que sea que eso signifique.

Me da esperanza que el tema de discapacidad sí está muy claro en el “Decálogo de propuestas ciudadanas para el gobierno” (pág. 79) así: “Asegurar la inclusión de las personas con discapacidad durante todo su ciclo de vida, considerando los diferentes tipos de discapacidad y sus necesidades especificas”.

AMLO dice que hay que “mandar obedeciendo”. Ojalá este punto se aterrice en todos los programas que deben nacer a raíz de este Plan Nacional de Desarrollo.

* Katia D’Artigues es fundadora de Yo También, A. C. (@YoTambien), una asociación sin fines de lucro que hace periodismo sobre discapacidad y otras acciones para abonar a la plena inclusión de las personas con discapacidad.

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