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En defensa de David
La humillación, el morbo, la burla, la saña e intrusión violenta a su vida íntima, con la que destrozaron y manosearon la trayectoria profesional de David Ledesma, nos privó de conocer las motivaciones y logros de mujeres científicas que se han atrevido a desobedecer esos cánones patriarcales de la ciencia, proyecto en el que David trabajaba y que tuvo que ser suspendido ante la devastación mediática.
Por Blog Invitado
13 de febrero, 2019
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Por: Olga Guzmán (@OlGuz)

Conocí a David Ledesma en el movimiento de derechos humanos hace 7 años. Yo coordinaba el área de educación de una organización de la sociedad civil. Desde que le conocí, me embarqué en un proceso de aprendizaje y deconstrucción de ataduras patriarcales. Su ímpetu, disciplina y constante creación e innovación, lo convirtieron en un guía para decenas de jóvenes de la disidencia sexual –como él reivindicaba- en la exigibilidad de sus derechos humanos. En ese entonces, David se encontraba estudiando química, hasta que la discriminación, las expresiones violentas de género, clase, preferencia sexual, y los sesgos altamente machistas impuestos por los hombres de la ciencia, lo hicieron cuestionar su pertenencia y convicción hacia este estudio.

Desde entonces, no ha parado de escribir, haciendo de su arte, también su oficio. Editor, articulista, ensayista, poeta y sí, también periodista. Su trabajo es consistente con sus convicciones, y consciente de las desigualdades de género y clase, sus luchas se han convertido en su lenguaje.

Cuando lo conoció María Elena, después de haber recibido un curso impartido por él mismo en torno a la incorporación de un lenguaje y perspectiva incluyente en la agenda política, como quienes conocemos de su talento y capacidad de transmitir y comunicar las causas más complejas, Maria Elena vio en él la oportunidad de darle sonido a la H* a Conacyt.

Antes de que las redes sociales, plagada de periodistas irresponsables, inquisidores desinformados, científicos y académicos frustrados -ante un contexto injusto e inequitativo de precarización laboral- pero sobre todo, de intereses mezquinos de sectores ortodoxos y tecnócratas quienes se niegan a hacer divulgación social de las ciencias, emprendieran una campaña de desprestigio en contra de la persona a quien encontraron más vulnerable por su juventud y aspecto físico -como claramente se ha dejado notar en el basurero del escarnio al que ha sido sometido- uno de los proyectos en los que trabajaba y que más entusiasmaba a David era el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia.

Desde que Elena lo convocó para ser parte su equipo, sin relación conexa con la legisladora y el funcionario en ciernes como dolosamente se ha especulado, a David lo que le motivó es que esta institución estuviera por primera vez a cargo de una mujer. Pero para David no solo era el hecho de que fuera una mujer, sino que fuera una mujer de la ciencia. En pleno siglo XXI, una mujer científica al frente de la institución encargada del desarrollo científico y tecnológico del país, sigue siendo una transgresión.

La humillación, el morbo, la burla, la saña, e intrusión violenta a su vida íntima, con la que destrozaron y manosearon sin escrúpulos la trayectoria profesional de David -paradójicamente proveniente de personas altamente calificadas, pero con una pobre calidad ética y moral- nos privó de conocer las motivaciones y logros de mujeres científicas que se han atrevido a desobedecer esos cánones patriarcales de la ciencia, proyecto en el que David trabajaba y que tuvo que ser suspendido ante la devastación mediática.

Hoy, ajena a las ciencias, y con el privilegio de haber podido cursar una maestría en el extranjero, sigo siendo una gran aprendiz de David. También estoy segura, que sus contribuciones en esa área de comunicación social -área recién creada cuyo perfil no requería grado académico sino experiencia en la aplicación de un lenguaje y perspectiva incluyente en las estrategias de comunicación-  me hubieran acercado más a las ciencias.

Sí, como defensora de derechos humanos, hoy también defiendo a otro defensor de derechos humanos, quien desde una trinchera capaz de generar transformaciones importantes para el país, quiso desinteresada y genuinamente contribuir desde su propia experiencia, para que en las ciencias, hubiera menos mujeres y personas de la disidencia sexual, desertoras. Porque la inclusión de las mujeres y niñas en las ciencias, es también una cuestión de derechos.

* Olga Guzmán es actualmente Directora de Incidencia Nacional e Internacional de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

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