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Inclusión, no solo pensión
Un programa dirigido a disminuir la desigualdad de un grupo vulnerado específico, que deja fuera a la mayoría de su población, enciende focos rojos en cuanto a sus efectos. Si para las personas con discapacidad la situación se complica podremos identificar a quienes se está dejando sin apoyo.
Por Blog Invitado
11 de enero, 2019
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Por: Alejandra Donají Núñez (@aledenuez)

En noviembre del año pasado se consultó a la población sobre diversos proyectos prioritarios. Una de las preguntas consistió en si se estaba de acuerdo o no con pensionar a un millón de personas que viven con alguna discapacidad. El resultado del sí fue abrumador: 92.9% a favor.

La participación de las personas con discapacidad en ese proceso necesita discutirse a fondo porque se decidió sobre cuestiones que les atañen sin tener la certeza de su participación en igualdad de condiciones. No obstante, la proporción de votos a favor puede interpretarse como un indicador de la necesidad de construir y exigir inclusión. Quizá significa que socialmente estamos percibiendo la demanda de las personas con discapacidad de vivir en igualdad, o de menos, el hecho de que viven en desigualdad.

Esto es importante, porque, aunque seguido se habla de inclusión, las condiciones actuales distan mucho de poder garantizarla. Por eso, y dado que la pensión ya se va a repartir considero importante contextualizar el programa que impulsa ese contundente “sí”.

Quiero aclarar que estas líneas son sencillas y perfectibles, pero conllevan la esperanza de que quizá entre todos podamos incidir en que las políticas públicas no reproduzcan sesgos o mayor desigualdad; juntos visibilizar que reducir la desigualdad es indispensable.

Empecemos. El gobierno comunicó que la pensión se encuentra dirigida a 1 millón de niñas, niños y jóvenes menores de 29 años con alguna discapacidad a los que se les dará 1,274 pesos mensuales.

Como no se conocen los criterios que se utilizaron para definir la población objetivo o los detalles del programa, solo queda ir descartando cuestiones que se podrían haber considerado en la propuesta:

¿Cantidad de personas con discapacidad que viven en el país? 

Con base en cifras de 2014 sabemos que en el país viven 7.7 millones de personas con discapacidad. Por lo que si únicamente se dará un apoyo económico a 1 millón de personas esto significa que 6.7 millones de personas con discapacidad no lo recibirán. Incluso, quizá más porque ya estamos en 2019 y la evolución prevista para este año es de 8.2 millones de personas con discapacidad.

Un programa público dirigido a disminuir la desigualdad de un grupo vulnerado específico que deja fuera a la mayoría de su población ya enciende focos rojos en cuanto a sus efectos, pero en este caso la situación se complica si nos acercamos a identificar a quienes se está dejando sin apoyo.

¿Quiénes están en situación o condición de discapacidad?

La estructura de la población con discapacidad en términos de sexo y edad, es la siguiente:

La tabla muestra la estructura de la población con discapacidad en términos de edad y sexo. Su lectura muestra que a menor edad son más los hombres con discapacidad y que a mayor edad son más las mujeres con discapacidad. La gráfica tiene una línea vertical la edad de 29 años, y se advierte que la mayor parte de la población con discapacidad tiene más de 30 años.

Al establecer la edad del apoyo gubernamental hasta los 29 años se deja sin apoyo a muchas personas con discapacidad, alrededor del 84% de la población con discapacidad. Pero sobre todo, tal límite tiene efectos desproporcionados en contra de las mujeres.

Otra forma de verlo es a través de la prevalencia de discapacidad. En México, más mujeres que hombres viven con discapacidad, 1 de cada 2 mujeres con discapacidad tiene 60 años o más, y 6 de cada 10 adultos mayores con discapacidad son mujeres

La tabla muestra la prevalencia de la discapacidad por edad y sexo. Su lectura muestra a mayor edad mayor prevalencia, la cual es un poco más alta en mujeres.

Sí, la discapacidad aumenta con la edad y afecta más a las mujeres. Por lo tanto, al establecer la edad del apoyo hasta los 29 años, la política pública está desprotegiendo a la mayoría de las personas con discapacidad (más mujeres) sin brindarles otros apoyos que modifiquen la estructura o eliminen la brutal desigualdad a la que se enfrentan.

 

La situación se complica aún más si consideramos ambientes rurales, urbanos o la pobreza -que también es causa y consecuencia de la discapacidad-. Solo por dar algunos datos, la prevalencia de la discapacidad es más alta en población indígena y la tasa de pobreza extrema entre las personas con discapacidad es de 12.7%, mientras que en todo el país es de alrededor de 9.6%. En discapacidad, el contexto importa.

Ahora, ¿a quiénes va dirigida la pensión?

En el país hay 1.45 millones de niñas, niños y jóvenes con discapacidad de 0 a 34 años. Entonces, consideremos que son 1. 2 millones de niñas, niños y jóvenes en la edad que se estableció para el apoyo.

Con el millón de pensiones se podría atender alrededor del 80% hasta que cumplan los 30 años.  Sin embargo, para decidir ese 20% o más que no recibirá apoyo se requiere de un análisis exhaustivo de la distribución de prevalencia por municipio, pobreza, pertenencia indígena y contexto, y sobre todo aceptar que la desigualdad continuará.

Además, algo fundamental es definir los criterios con los que se esté calificando la discapacidad, al menos por cuanto hace a los beneficiarios del apoyo, porque calificar la discapacidad no es sencillo -ni en la teoría ni en la práctica-.

El monto: 1,274 pesos

Otro punto que considero no se tomó en cuenta es que el apoyo de 1,274 pesos mensuales no cambia la jerarquía de las personas con discapacidad en la familia, no subsana la desigualdad a la que se enfrentan esas niñas y niños, y tampoco reduce el dinero, el tiempo y el esfuerzo que las familias aportan continuamente ante la ausencia del cumplimiento de las obligaciones por parte del Estado.

En 2016, 4.9 millones de personas con discapacidad no contaron con el ingreso suficiente para adquirir la canasta de alimentos, bienes y servicios básicos. Los porcentajes de pobreza son mayores en hogares donde existe al menos una persona con discapacidad. Las familias tienen que cubrir apoyos, accesibilidad, transporte, intérpretes, asistencia personal, ayudas técnicas, entre otros muchos gastos extras; incluso el acceso a los servicios públicos es desigual y más costoso.

¿Y las intersecciones?

Podríamos pensar, bueno, estas niñas, niños y jóvenes cumplen 30 años y podrían recibir otro tipo de apoyo, y después, como persona mayor otro. Así, la vida en asistencialismo. Pero pasa algo, no es uno u otro: edad, discapacidad, género, adscripción indígena o pobreza no se excluyen sino por el contrario, las desigualdades se potencializan.

No solo la pensión, queremos inclusión. Queremos todo

No es que esté mal el apoyo, esas niñas, niños y jóvenes con discapacidad lo necesitan. De hecho, urge. Pero también resulta imperioso garantizarles el acceso a una educación inclusiva, a aprender, maestros capacitados, ajustes curriculares, materiales, apoyos para ellos y sus familias; acceso médico sin sesgos respetando el consentimiento, sus decisiones, su capacidad jurídica; ofrecerles sistemas de apoyo, mecanismos de acceso a la justicia y de defensa de sus derechos, autonomía, accesibilidad, inclusión.

En caso contrario, la pensión podrá hacer muy poco ante la enorme desigualdad y discriminación a la que se enfrentarán a lo largo de su vida. Pero, además, eso mismo necesita garantizársele al 84% de la población con discapacidad que no recibirá la pensión, o incluso quizá más, porque sin mecanismos efectivos que mitiguen los efectos de la desigualdad habrá más discapacidad.

La desigualdad estructural, las prácticas cotidianas de discriminación, el peso de la exclusión histórica hace que una política pública que no atienda al fondo -a la inclusión, a cambiar el futuro- sea insuficiente. Por eso me preocupa que hasta el momento no advierto indicios de un esfuerzo congruente y sólido para disminuir la desigualdad por motivos de discapacidad. Por el contrario, incluso se redujo el presupuesto a los aislados programas que había para su atención (esta mención no reduce mi crítica a los mismos) sin que se esté impulsando transversalmente su atención.

El reto es muy grande, sí.  Por eso requiere de todos. Debe impulsarnos hacia políticas públicas efectivas, que se sustenten en dignidad y calidad de vida, que garanticen derechos y, sin duda, las personas con discapacidad deben participar en su diseño e implementación.

Celebro que el apoyo se entregue de manera directa, sin compras forzosas en las tiendas y otros malos usos previos. Pero también creo que urge garantizar la capacidad jurídica, cumplir la obligación de educación inclusiva, garantizar el consentimiento personal, libre e informado, y cuestionar los sesgos que se reproducen en la esfera pública que generan mayor desigualdad.

 

* Alejandra Donají Núñez es confundadora de @TRANSVERSALorg, acción sobre los derechos de las personas con discapacidad.

 

AMLO, (26 de noviembre de 2018), Comunicado 034, Programas y proyectos de AMLO obtienen aprobación ciudadana superior al 90% en la Consulta Nacional Programas Prioritarios

Gobierno de México (@GobiernoMX), “En el #GobiernoDeMéxico se va a atender a todas y todos. Estamos construyendo un país más justo e incluyente. A partir del próximo año, sin intermediarios y de manera directa, se entregará un apoyo mensual a personas de bajos recursos con alguna discapacidad. #QueremosBienestar” 20 dic. 2018, 22:03

SEDESOL, Diagnóstico sobre la situación de las personas con discapacidad en México, 2016, pág. 69

SEDESOL, Diagnóstico sobre la situación de las personas con discapacidad en México, 2016, pág. 75

Con base en datos de la Estructura de la población, por condición de discapacidad Gráfica 2.2 según grupo quinquenal de edad y sexo 2014, de INEGI, La discapacidad en México, datos al 2014, pág. 22

El porcentaje se ve influido por el instrumento estadístico que se considere.

Ibid.

SEDESOL, Diagnóstico sobre la situación de las personas con discapacidad en México, 2016, pág. 14

(0.42 de 25-34 años, 0.49 de 14 a 24 años, y de 0.54 de 1 -13 años) SEDESOL, Diagnóstico sobre la situación de las personas con discapacidad en México, 2016, pág. 69

Sin contar que quizá parte de esas pensiones quizá están comprometidas con base en el programa local existente en la CDMX.

SEDESOL, Resultados de la medición de la pobreza, PCD (2016)

Prieto de la Rosa, Alejandra, Discriminación múltiple: mujeres con discapacidad en México, en SSA, GÉNERO Y SALUD

en Cifras, Volumen 11, Número 2, 2013. Pag. 22

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