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Lo que el presidente quiso decir
A 100 días de gobierno, queda de manifiesto la estrategia de comunicación de presidencia para saturar de información y no rendir cuentas.
Por Luis Mendoza
16 de marzo, 2019
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Por: Luis Mendoza

La Cuarta Transformación se han sentido como un maremoto de información. De lunes a viernes, a las 7 de la mañana, el presidente marca la agenda noticiosa y casi todos los medios se dedican a repetir lo que López Obrador dijo o quiso decir.

Estamos en otra época, pero yo más que respirar los aires de cambio debo admitir que siento un malestar como de empachado. No se acaba de digerir un tema, cuando ya viene otro.

Hay quien atribuye este fenómeno a un gobierno plagado de ocurrencias; puede que sí, pero es también inocente pensar que no existe una estrategia detrás, más cuando la aprobación del presidente sigue arriba del 70 % y no se ve que pueda disminuir.

Por lo pronto, y a 100 días de gobierno, quedan de manifiesto dos cosas: uno, la estrategia de comunicación de presidencia es saturar de información para no rendir cuentas; y dos, este gobierno tiene una propensión extraña por el uso de refranes. Me canso ganso.

Divide y vencerás

López Obrador se ha tomado muy en serio el romper por completo con las formas del gobierno anterior. Si Peña Nieto era más bien huidizo para declarar, el actual presidente paga porque lo alquilen.

Durante estos primeros 100 días, López Obrador dio 67 conferencias mañaneras con una duración promedio de 80 minutos, esto equivale a ver casi 40 veces la película Roma.

Y en todo ese tiempo AMLO ha tocado tantos temas que se vuelve bastante arriesgado salir a decir cuáles son las prioridades de este gobierno.

Revisando los resúmenes que hacen los medios de comunicación de las conferencias mañaneras es posible ir marcando qué temas se van mencionando todos los días. La gráfica de pastel lo que muestra es que la agenda está pulverizada.

Aunque es verdad que no todos los temas reciben el mismo tiempo, es claro que el presidente tiene una opinión para absolutamente todo y al parecer nosotros como sociedad también.

El fanatismo, ya sea chairo o fifí, se explica porque se trata de un atajo mental. Nuestra tradición de debate es de tomar bandos y hoy son tantos los temas, y tan contradictorias las posiciones del gobierno, que con tal de poder entrar al debate estamos dispuestos a dar saltos de fe.

Esto no sólo afecta nuestras comidas familiares, sino que ha ido diluyendo a la oposición organizada: la que opta por oponerse contra todo se ve ridícula y la que lo hace parcialmente es tachada de tibia. En este escenario, todo es perder.

El muerto y el arrimado a los tres días apesta

¿Por qué, aunque estamos empachados, seguimos viendo las mañaneras? Porque en la forma en que aparecen y desaparecen los temas se crea la sensación de que pasará algo nuevo.

Esta gráfica muestra los 6 temas que tuvieron mayor repetición en las mañaneras durante los primeros 100 días de gobierno. Se trata de huachicoleo y desabasto, PEMEX y energía, EUA y migración, Sindicatos y política de Trabajo, NAIM y Santa Lucía, y la declaración pública de bienes de funcionarios.

La gráfica nos permite ver cómo cada semana el set de temas es distinto y como además no hay problemáticas que surjan y terminen. Por el contrario, cada tema que el gobierno abre, vuelve tiempo después.

Ahora bien, este no es el primer gobierno que busca esconder temas debajo del tapete, la gran diferencia es que éste saca los muertos antes de que se le apesten en el armario y ya oreados los vuelve a esconder.

La estrategia es tan exitosa que temas que en su momento parecían ser la agenda central del presidente hoy están prácticamente enterrados, como es el caso del Huachicoleo, y tragedias que ocurrieron en estos 100 días hoy ya no figuran en la agenda mediática: ¿qué pasó con la explosión de Tlahuelipan?

No todo lo que brilla es oro

Pero no todo se trata de ver los 100 días de gobierno como una suerte de bola de cristal. Es, en todo caso, un corte de caja para ver cómo va nuestra relación como sociedad con el nuevo gobierno. La realidad es nítida: no nos hemos adaptado y los que más muestran confusión son los medios de comunicación.

Ante la sobreinformación, se espera que los medios de comunicación sepan llevar las exigencias de la sociedad y las confronten con el poder en forma de preguntas pertinentes. La realidad por desgracia muestra lo contrario: nuestros periódicos están más afanados en lo que dice el presidente que en lo que hace.

El que la agenda sea dictada por el presidente provoca que los medios no echen luz en aquello que el presidente no nos quiere decir. En esos casos perdemos todos: la ciudadanía y la democracia en su conjunto.

Frente al zumbido imparable que esta nueva forma de gobierno, necesitamos información valiosa, que sirva de pausa y de silencio para poder elevar la discusión.

Eso solo es posible con otro periodismo, uno de más largo aliento; ése que se da el tiempo de analizar la información para ver si está hecha de oro o sólo se trata de pirita.

 

* Luis Mendoza, Wikipolítica Nuevo León.

 

 

Nota

Las gráficas fueron elaboradas gracias a los resúmenes de las conferencias mañaneras publicadas por Milenio. Las variables de los temas fueron definidas por mí de forma discrecional, es decir, no se trata de un artículo científico, sino de un análisis a grandes rasgos. La información que generé puede descargarse aquí y espero que sirva para generar más y mejor información.

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